Javier Navascués - 23 septiembre 2021

Mario Alberto Kempes subió al Olimpo del fútbol mundial tras bregar con los titanes holandeses en un prado tapizado de confetis. Su clase, su garra, su empuje... fue el corazón de toda Argentina, provocando el delirio en la grada y en todo el país en una de las finales más icónicas de la historia del fútbol. Ese día el Matador estaba tocado por los dioses y fue inmisericorde. Le agradecemos que nos haya concedido la entrevista para recordar esos momentos mágicos. No todos los días se entrevista a una leyenda del fútbol. Hoy sí.

Perdone que empiece la entrevista así, ¿Pero que se siente al ser campeón del mundo de fútbol? Es probablemente el sueño de la mayoría de los hombres del planeta.

Gracias a Dios, he sido uno de los grandes afortunados de haber vestido la camiseta de la selección argentina, de jugar 3 mundiales y en uno ellos salir campeón. Lo que se siente a lo mejor no se puede definir con palabras, primero el hecho de ponerse la camiseta de la selección de tu país, luego si tienes la suerte de jugar un mundial casi tocas el cielo con las manos y después si tienes la suerte de ser campeón, el máximo goleador y el mejor jugador del mundo, yo creo que no se le puede pedir más a la vida (deportiva), pero hay que seguir jugando y hay que seguir divirtiéndose y yo tuve la suerte de poder hacerlo durante varios años después.

La final del Mundial de Argentina 78 fue absolutamente épica, muy difícil. ¿Como la vivieron ustedes?

Cualquier final es difícil y más de la Copa del Mundo y más en tu país. No es que tengas presión, porque en el fútbol no hay presión, pero si la obligación de darle a tu país todo. Tienes dos resultados, el empate no vale. O ganas o pierdes. El jugador siempre tiene una responsabilidad extra y más si es en su casa.

¿Pensaron ustedes que podían perder la final cuando Holanda empató a última hora, antes de la prórroga? Y además Rensenbrink pudo dar el Mundial a su país con aquel balón al poste en el 90.

Cuando nos empataron no se nos vino el mundo encima ni mucho menos, pues sabíamos que dentro de las posibilidades estaba que Holanda nos empatara o nos ganara porque ellos tenían una experiencia mayor que la nuestra. Nosotros teníamos nuestro orgullo, nuestras ganas, ese apetito deportivo que tiene que tener un jugador. No bajamos los brazos y llegamos a la prórroga. Ellos al final pegaron un tiro al palo, pero también se dice que en esa jugada nosotros tuvimos la suerte del campeón.

Marcó usted dos goles y participó en el tercero. Se recuerda especialmente el segundo, en la prórroga, en el que usted se llevó el balón a trompicones, superando al portero holandés, y con un arranque de garra consiguió meter el balón dentro. ¿Que recuerdos tiene de esa jugada?

Fue una de esas jugadas que no sabes si se va a volver a repetir. Fue una jugada que uno ni siquiera la sueña porque después de gambetear a dos defensores, la para el arquero, la pelota sale para arriba, los dos holandeses llegan mientras yo estoy casi de espaldas al arco....pero son de esas cosas que suceden y hay que aprovecharlas...Mi juventud y el empuje del público me hicieron lograr ese segundo gol, pero después no fue ni mucho menos fácil.

Argentina vivió aquel su primer Mundial con una auténtica pasión desbordada, algo difícil de describir...

Es normal que el país se vuelva loco porque no es fácil ganar un Mundial. Argentina tiene dos, uno fue este y otro el de México, pero ganar un Mundial no es fácil ni mucho menos. Hay muchas selecciones que han estado muy cerquita y nunca lo han conseguido, hay otras que están acostumbradas y se les obliga más como a Brasil o Alemania, porque tienen más campeonatos que todos. Ahora les cuesta mucho sacar adelante competiciones que antes les eran más fáciles porque hoy los jugadores juegan en las grandes ligas de otros países y cada vez es más competitivo todo a nivel de selección.

Háblenos de su aventura en España, de su paso por el Valencia, en donde todavía hoy sigue siendo muy querido y recordado. ¿Cómo recuerda su etapa valencianista?

Cuando gané el Mundial ya llevaba dos años en el Valencia. Gracias a Dios las cosas habían salido muy bien. Teníamos un gran equipo y tuve la suerte de salir dos años como máximo goleador. Fue un etapa espectacular como jugador del Valencia. Cada vez vuelvo a esta ciudad me siento como en mi casa. Tengo a mis hijos ahí, a mis nietos...Distingo entre el jugador y la persona. Aunque ya no visto de corto me siguen queriendo y respetando como persona porque yo los respeté y quise a ellos.

Ganó usted la Copa del Rey de 1979 derrotando al Real Madrid en la final y la Recopa de 1980 contra el Arsenal, sin duda dos hazañas que no se olvidan.

Esa temporada ganamos la Copa del Rey, la Recopa y la Supercopa. Y le ganamos al Real Madrid en la cancha del Atlético de Madrid, algo que sería una gran locura hoy que el Madrid jugase una final en el campo de su rival. En la grada había más valencianistas, que madridistas, pues ellos habían ganado la Liga una semana antes. Pero aún así pudimos ganar a un Madrid pletórico, con grandes figuras y para nosotros fue algo muy lindo, muy grande y muy apetecido por la gente de Valencia.

¿Como ve a Leo Messi? ¿Lo ve comparable a Diego? Ha ganado recientemente la Copa América. ¿Cree que el próximo puede ser definitivamente su Mundial?

El público, el periodismo...todos van a comparar la figura de Diego con la de Messi, pero lo de Diego pasó y hoy Messi es nuestro referente. Que haya ganado la Copa de América le viene muy bien para los ánimos y para encarar esa nueva etapa, que no se si será la última. Ganar la Copa de América es lindo, pero ganar la Copa del Mundo es mejor todavía. Ojalá que lo logre.

LES RECOMENDAMOS LA AUTOBIOGRAFÍA DE KEMPES EN ESTE ENLACE

https://www.amazon.es/MATADOR-AUTOBIOGRAF%C3%8DA-ALBERTO-KEMPES-CHIODI/dp/8417731075

NO SE PIERDAN LOS GOLES DE UNA DE LAS FINALES MÁS ICÓNICAS DE LA HISTORIA DEL FÚTBOL

Relacionados