Javier Navascués - 12 julio 2022

Luis María Cazorla es doctor en Derecho, Catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad Rey Juan Carlos, Abogado del Estado, Letrado de las Cortes Generales e Inspector de los Servicios del Ministerio de Hacienda y Función Pública. Es Secretario General y del Consejo de Bolsas y Mercados Españoles, Presidente de Cazorla Abogados, Vicepresidente del Consejo de Thomson Reuters Aranzadi, y Académico de Número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Está en posesión de la Gran Cruz de San Raimundo de Peñafort, de la Gran Cruz del Mérito Aeronáutico, la Medalla al Mérito Deportivo, la Cruz al Mérito de la Guardia Civil y es auditor militar de honor.

Ha ocupado, entre otros cargos, los de Secretario General del Congreso de los Diputados y Letrado Mayor de las Cortes Generales, Director General del Gabinete Técnico del Ministro de Hacienda, Vicepresidente primero del Comité Olímpico Español y miembro de la Comisión Jurídica del Comité Olímpico Internacional. Autor de más de treinta libros jurídicos y sociológicos, también lo es de los libros de relatos "El proyecto de ley y once relatos más" y "Cuatro historias imposibles", y de las novelas "Ni contigo ni sin ti" y "Cerca del límite". Es igualmente autor de "La ciudad del Lucus" (Almuzara, 2012) y "El general Silvestre y la sombra del Raisuni" (Almuzara, 2013), que junto a "Las semillas de Annual" (Almuzara, 2015) conforman una trilogía novelística centrada en Ceuta, Melilla y el Protectorado español en Marruecos.

¿Por qué decidió escribir un libro titulado Melilla 1936?

Para desentrañar y explicar noveladamente por qué comenzó en Melilla el 17 de julio de 1936 el golpe que acabaría encabezando Franco, y por haberme encontrado con un personaje real, como es el juez de primera instancia e instrucción Joaquín Polonio, que merecía ser rescatado del olvido.

¿Hasta que punto es interesante conocer como se fue cociendo el levantamiento militar que provocó la guerra civil?

Yo creo que es muy interesante desde un punto de vista histórico y político. Melilla, su ambiente, la tensión frentista que se respiraba allí era un reflejo, quizá acentuado por sus características singulares, de lo que estaba sucediendo en toda España.

Y va narrando la trama a través de la historia desconocida de un juez de
instrucción...

Sí, en lo que le toca vivir y lidiar al joven y culto juez de carrera que llega a Melilla en marzo de 1936 se condensa la abominable tragedia fratricida que vivió España en lo que acabaría siendo la terrible Guerra Civil.

¿Por qué Melilla tuvo una importancia estratégica decisiva para que desde allí se desencadenase la guerra?

La importancia de Melilla reside en que, por un conjunto de circunstancias sobrevenidas que se describen con detalle en mi novela, se puso allí en marcha definitivamente, sin posibilidad ya de aplazamiento, el desencadenamiento del golpe militar.

¿Se podía haber evitado la guerra?

Si Azaña y Casares Quiroga hubieran dado la importancia que tenían algunas advertencias como las de Franco al segundo, si la facción del PSOE que encabezaba Largo Caballero no hubiera adoptado una actitud tan intransigente y hubieran dejado jugar su papel moderador y de trazar puentes a la de Indalecio Prieto, si los últimos intentos de Diego Martínez Barrio hubieran tenido más apoyos, si una parte de la derecha no hubiera prestado oído a ciertos militares, si todo esto y alguna cosa más hubieran sucedido, quizá se habría podido evitar la gran tragedia nacional de la Guerra Civil.

¿En qué medida esta novela histórica complementa "La rebelión del general Sanjurjo" y "La bahía de Venus"?

Complementa La rebelión del general Sanjurjo, ambientada en los primeros pasos de la II República, y La bahía de Venus, que lo hace en la etapa intermedia (finales de 1933 hasta abril de 1936) cuando gobierna el centro-derecha encarnado en Lerroux y Alcalá-Zamora, pues se sitúa dentro del tercio final de la II República, en los prolegómenos de la Guerra Civil.

Pero las tres novelas responden al mismo planteamiento: sobre la base de una rigurosa investigación histórica, se centran en una etapa histórica que me resulta especialmente interesante y explicativa y sobre la que hay poca o casi nula creación novelística.

¿Por qué en esta ocasión utiliza personajes reales?

Ya en la trilogía de novelas históricas que ambienté en el antiguo Protectorado español de Marruecos y lo mismo en las dos primeras novelas de la trilogía republicana, mezclo personajes reales, muy estudiados hasta psicológicamente, con personajes ficticios, la familia Ninet a la que doy vida en distintas generaciones. Si me apura, predominan más los personajes reales -el general Silvestre, el Raisuni, el general Sanjurjo, Casares Quiroga, Azaña, Lerroux, Alcalá-Zamora, Gil-Robles, ...- que los ficticios.

En Melilla 1936 me deshago de personajes ficticios, porque el protagonista, el culto y competente juez Joaquín Polonio, era un personaje real con enormes posibilidades novelísticas.

¿Qué aporta esta novela en relación a todo lo que se ha escrito sobre el alzamiento y el desencadenamiento de la Guerra Civil?

Melilla 1936 aporta una descripción veraz y muy detallada del porqué del inesperado comienzo del levantamiento de Franco en aquella ciudad. Aporta también el desentrañamiento en casi todas sus facetas de la tragedia en la que debieron sentirse inmersos muchos funcionarios públicos y servidores de la legislación entonces vigente, como fue el juez de primera instancia e instrucción Joaquín Polonio Calvente, enterrado hoy en el cementerio melillense de la Purísima.

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