Javier Navascués - 7 julio 2022

Antonio Manuel Carrasco González. Nacido en Llerena (Badajoz) en 1960. Doctor en Derecho. Funcionario de la escala Superior de Técnicos de Tráfico. Investigador independiente en África colonial. Es autor de artículos y de libros como Historia de la novela colonial hispanoafricana (2000), Derecho colonial en África y su aplicación al origen del ordenamiento español en Guinea (1777-1858) (2007) o El reino olvidado. Cinco siglos de presencia española en África (2012). También ha publicado dos novelas de ambiente guineano colonial: Orden en Río Muni (2011) y El cubano triste de Fernando Poo (2019).

¿Por qué un libro sobre Guinea ecuatorial? ¿Por qué es importante divulgar la colonización española en África?

Es una materia más de conocimiento. Creo oportuno hablar de Guinea porque es de lo que sé. Y creo que debe escribirse sobre todos los temas. Las nuevas aportaciones contribuyen a entender mejor la historia, a conocer los hechos y a abundar en su interpretación.

¿Hasta qué punto fue perfectamente lícita esta colonización?

Buscar la licitud de las adquisiciones coloniales fue uno de los grandes empeños del derecho de gentes y, posteriormente, del derecho internacional. En tiempos pasados, las grandes naciones de la época creían tener derecho a colonizar que comprendía tanto la explotación de territorios desaprovechados como la expansión de la civilización. Entendiendo estos términos como se hacía. Hoy se ve la colonización como una intervención injusta.

¿Por qué España quiso hacer un gran esfuerzo por dominar un nuevo y desconocido territorio?

Ese es uno de los asuntos principales del libro. Primero porque se pensó que podía traer ventajas económicas y estratégicas con poco esfuerzo. Después por necesidades de presencia internacional y de cumplimiento de pactos.

Fue un período muy largo desde 1777 hasta su total ocupación en 1934. ¿Cuáles fueron las principales dificultades?

Creo que fue el desinterés político. España no necesitaba Guinea ni económica ni estratégicamente. El esfuerzo tenía que ser grande en gente y dinero, y no sobraban. Y, encima, comenzaban los problemas serios en Cuba y Filipinas, lo que hacía inviable el esfuerzo.

Háblenos de la riqueza y recursos naturales del país.

Guinea fue, ante todo, una colonia de plantación. Casi exclusivamente de cacao en la isla de Fernando Poo y de madera en Río Muni. Era un modelo económico que necesitaba muy pocos colonos y mucha mano de obra local.

Sin embargo duraría muy poco bajo el dominio español, pues en 1968 obtuvieron la independencia. ¿Hasta qué punto fue inevitable este hecho?

Después de la II Guerra Mundial comenzó un movimiento emancipador imparable en África. El derecho internacional y la política de la ONU impulsaron la autodeterminación. No cabía la oposición. Se intentó, como lo hizo Portugal, haciendo que las colonias fueran provincias y otorgando a los indígenas la condición de nacionales con plenitud de derechos. Pero la autodeterminación se concretaba en referéndums de independencia y el resultado fue claro.

¿Qué aporta este trabajo de novedoso de todo lo que se ha escrito sobre Guinea?

Creo que abordo cuestiones de derecho colonial no tocadas. La condición jurídica de colonia, de territorio colonial, el estatuto del indígena guineano, el régimen de tierras y, especialmente, la manera de adquirir el territorio dentro de la licitud de la que hablamos en otra pregunta.

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