Javier Navascués - 7 enero 2022

Moisés Domínguez Núñez nació en Madrid en 1968. Es historiador especialista de la Guerra Civil en Extremadura y Graduado Social. Galardonado con el premio Arturo Barea en el año 2006 por la obra Tiempo perdido, La Guerra Civil en Almendral, 1936-1939, publicada por la Diputación Provincial de Badajoz en 2007. Publicó junto con los historiadores Francisco Pilo Ortiz y Fernando de la Iglesia Ruiz las obras La matanza de Badajoz ante los muros de la propaganda (Libros Libres, 2010) y La Columna Relámpago (Diego Marín Editores, 2014). En 2020 publicó Aníbal Calero Primer Legionario. Crónica de un canalla. Una excelente historia biográfica editada por SND.

En 2015 publicó Una Visión Histórica en el Badajoz “Rojo” (Círculo Rojo). En el año 2015 publicó En Busca del General Balmes (Librería Hispania). Con los antedichos Francisco Pilo y Fernando de la Iglesia publicó en el año 2016 Balas de Agosto, Badajoz 1936 (Círculo Rojo). Participó en el libro Extremadura: de la Republica a la España de Franco (Ediciones Barbarroja, 2012), coordinado por Ángel David Martín Rubio y La Otra Memoria (Actas, 2011). Ha colaborado en revistas especializadas como Ares así como en: Tradición Digital, Libertad Digital, Historia en Libertad…

En esta ocasión nos habla de su nuevo libro Soldados de papel en la Guerra Civil Española: John Elliot y John Whitaker SND Editores.

El origen de este libro tiene algo de azar o más bien de providencia al encontrarse usted con un tesoro en una biblioteca de Estados Unidos.

Un poco de todo. Iba buscando información sobre John T.Whitaker, un personaje bastante conocido en el mundo historiográfico por su papel en la Guerra Civil, y en una biblioteca de Iowa (EEUU), de repente me tropiezo con los diarios inéditos de John Elliott. Un periodista muy conocido en EEUU, ganador del premio Pulitzer, destinado en Europa en la década de los 30 y que por su objetividad fue despreciado por los evangelistas de la postverdad pero que escribió artículos muy relevantes sobre la Guerra Civil española. Espero con mi trabajo ponerle en el sitio que le corresponde junto a Hemingway, Dos Passos o  Jay Allen.

De ahí viene el nombre "Soldados de Papel" ya que si bien no dispararon un arma si fueron activistas pro-frentepopular.

¿Hasta qué punto los diarios de Elliot son importantes para conocer más de la Guerra Civil española?

Son relevantes en tanto en cuanto nadie en España los había puesto en valor. Ten en cuenta que narra en primera persona la toma de Irún por las fuerzas nacionales, es bombardeado por la aviación del Frente Popular en Los Altos del León o cuenta, tan solo 24 horas después, la toma de la ciudad de Badajoz el 14 de agosto de 1936. Fijate la importancia de aportar nueva información sobre estos hechos y todo ello aderezado con las más variopintas anécdotas de un viajero incansable que recorrió España desde la frontera Francesa hasta Sevilla y desde Zaragoza a Lisboa .

Aunque era afín a la República no es un autor especialmente tendencioso y tiene una cierta objetividad a la hora de narrar.

Era un político afín al partido socialista de la época, tuvo problemas con las autoridades nazis y se tuvo que recolocar en París poco antes del estallido de la Guerra Civil. Dicho esto fue un periodista audaz y nada amigo de las fantasías. Él si iba al frente acompañado de su chófer Antonie Fabre. Y tomaba notas a pie de trinchera. Casi le cuesta la vida pues en los Altos del León una bomba le cayó a 3 metros de distancia sin llegar a explotar. Era objetivo y contó lo que vio. Nada que ver con su compañero John Y. Whitaker o Jay Allen.

Incluso era un gran enamorado de España...

Veía España como los viajeros decimonónicos. En su diarios salen a la luz los estereotipos clásicos de flamencas y gitanos, pero a la vez es un gran estudioso del arte hispano y con él recorremos las catedrales de Salamanca o Burgos. Y por supuesto, le encantaba la comida española y sus mujeres. Dato este que sorprenderá al lector.

Lamentablemente Elliot tuvo un problema con la censura y fue expulsado de España.

Sí, tuvo problemas con Gonzalo de Aguilera Munro XI Conde de Alba de Yeltes por llamar rebeldes a los nacionales. Eso fue a principios de Septiembre de 1936 y para sustituirlo, su periódico envío a John Y. Whitaker.

Es paradójico que, tras su expulsión, el New York Herald Tribune mandase como sustituto a John T. Whitaker, mucho más tendencioso a favor de la República.

Efectivamente, ese fue el periodista elegido por su periódico para sustituirlo. Estaba muy comprometido con el Frente Popular e intentó ayudar al Gobierno de Manuel Azaña durante la Guerra Civil. Su posición política era muy similar a la de Jay Allen y al acabar la Guerra Civil inclus  ayudó a los exiliados españoles tras el conflicto.

Suya es la famosa cita en la que incrimina, al entonces Tte. Coronel Yagüe de la matanza de 4.000 milicianos en Badajoz, algo que nunca ocurrió...

Pero si por algo ha pasado a la historia es por una supuesta entrevista al Tte. Coronel Yagüe, que nunca llegó a producirse, pero que ha pasado a los libros de historia como cierta y en la que el militar español se autoinculpaba del asesinato de 4.000 "rojos" en la retaguardia de Badajoz. En mi libro cuento el cómo, el cuándo y el porqué de como se fraguó este embuste.

¿Por qué es un buen libro para regalar en el comienzo de año?

Es un libro que creo puede ser ameno de leer donde sin perder el rigor histórico se cuenta una historia de la Guerra Civil de forma distinta y hasta en algunos momentos divertida. Sin perder de vista que los mitos hay que desmontarlos con documentos y datos contrastados. Espero que el lector pueda comprobar que aún quedan incógnitas que se pueden resolver sobre nuestro conflicto fraticida.

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