Javier Navascués - 27 julio 2021
Francesc Nicolau Pous es un sacerdote, matemático, profesor universitario y divulgador científico. Es Licenciado en Sagrada Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. También es licenciado en Ciencias exactas por la Universidad de Barcelona, donde se especializó en Astronomía. Conoce 14 idiomas.
Sus especialidades son la Astronomía y el evolucionismo. Autor de numerosos artículos científicos que han sido recogidos en un buen número de libros.
El 13 de noviembre de 2013 le tributaron un acto de homenaje en la sede del Seminario Conciliar. Las tres instituciones docentes de la Iglesia que promovieron este acto fueron el Museo Geológico del Seminario de Barcelona (MGSB), la Asociación de Amigos de dicho Museo, y la Facultad de Filosofía de Cataluña. Un reconocimiento a su labor científica y sacerdotal. Hoy a sus 90 años conserva una perfecta lucidez y claridad de ideas. Un sacerdote amigo me aconsejó entrevistarlo sobre uno de los temas en los que está especializado, el origen del universo. Respuestas breves, pero profundas, que van a lo esencial.
Es un mito que la ciencia lleva al ateísmo, cuando la mayoría de los grandes científicos han sido creyentes (aunque desde el siglo XX ha subido al 40 % el número de científicos ateos)

Es verdad que hoy día hay científicos que dicen ser ateos, pero lo que quieren decir con ello es que no profesan ninguna religión determinada y no que rechacen una primera causa. Y hay alguno de ellos que lo dice abiertamente. Y creer en una primera causa es ya empezar a creer en Dios, aunque no sea del todo esto, aparte del 60% que admiten como verdadera una Religión determinada (las más de las veces, la Católica) .

En los años 30 hubo una encuesta de Le Figaro entre 45 científicos y todo ellos reconocieron que no había oposición entre fe y ciencia y la Iglesia en diferentes documentos ha confirmado que no hay oposición entre la fe y la razón.

Lo que dice Figaro y admite también la Iglesia Católica es muy elemental y claro. Una simple confrontación de los datos de la ciencia y los de la Fe católica, teniendo en cuenta el género literario de ciertos libros del Antiguo Testamento, lo comprueba sobradamente.

El P. Brown, sacerdote de ficción de Chesterton, descubre a uno de los impostores porque predicaba contra la razón, por lo que no podía ser un sacerdote católico....
Lo que se dice en ficción por el P. Brown es claro, nada que vaya contra razón puede ser doctrina de la Iglesia.
El azar no puede explicar nada, incluso la mayoría de los evolucionistas creen en la teleonomía...
A esto han llegado los evolucionistas científicos sinceros: en la evolución de la vida hay una teleonomía clara, es decir, unas leyes inteligentes que van regulando el desarrollo de la vida, que no evoluciona puramente al azar.
El Padre Carreira afirmaba que la pregunta más importante en ciencia es: ¿Por qué hay algo en lugar de nada?
Esta pregunta de por qué hay algo en lugar de nada, no tiene respuesta. Nuestra razón nos dice que no es absurdo pensar que podría haber ocurrido que nada existiera, pero ahora vemos que existe algo, nosotros mismos, por ejemplo, y por tanto la realidad es que siempre ha de haber existido algo porque de la nada sin concurso de nadie no puede salir nada. Hay que atenerse al hecho, a la realidad que palpamos.
De la nada, nada sale...si ahora existe algo tiene que haber una razón suficiente para que exista.
Que de la nada nada puede salir, sin una omnipotencia creadora, es tan claro que no creemos que haya quien lo dude.
En 1917, Einstein, con sus ecuaciones, empezó a plantear que la materia no podía ser eterna, algo que se creía desde los filósofos clásicos, por lo tanto tenía que haber necesariamente una realidad que transcienda a la materia.
Einstein es uno de los científicos considerados ateos. Podemos decir que injustamente. Él manifestó explícitamente que creía en una causa primera. Veía claramente que la materia no es eterna y exige un Creador.
En 1927, el Padre Lemaître lo corroboró con la teoría del átomo primitivo que llamaron despectivamente teoría del big bang, pero al principio no todo el mundo aceptó.
La teoría del átomo primitivo de Lamaître no tardó mucho en ser aceptada por casi toda la comunidad científica del momento. Creo que no fue despectivo el nombre de Big Bang con que se denominó, sugerido por el de Big Ben ya existente para designar la gran campana del reloj de la torre del Parlamento de Westminster (Londres).
En 1929, Hubble descubre que las galaxias se expanden de forma homogénea y se empezó a consolidar la teoría de que el universo tenía un origen...
Se consideró bien avalada la teoría del Big Bang por el hecho de la expansión del universo descubierta por Hubble. Así se obtenía una prueba más de la no-eternidad del universo material.
Por lo tanto, a medida que avanzó la Ciencia fue coincidiendo más con lo que enseña nuestra religión, que hay un Dios creador.
Sí que se puede decir, en consecuencia, que la Ciencia está de acuerdo con la idea de un Dios Creador.

Quizás para finalizar la pregunta más difícil: ¿Quién creo a Dios o cómo puede haber un ser increado origen de todo?

Ya sabemos que a la pregunta "¿Quién creó a Dios?" hay que responder que existe desde siempre y tiene la razón de existir en sí mismo. La debilidad de la razón humana no puede añadir nada más. Esto ya nos supera.

Relacionados