Ramiro Grau Morancho - 28 julio 2021
  1. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, TEDH no es un verdadero Tribunal, ni sus decisiones son vinculantes para ninguno de los Estados miembros. Así lo establece la normativa correspondiente. No es la cúspide de nuestro sistema judicial, que termina en el Tribunal Supremo, para los asuntos ordinarios, o en el Tribunal Constitucional para aquellos que supongan infracción de derechos fundamentales de los españoles (incluidos los catalanes y vascos, mal que les pese).
  2. El TEDH rechaza la práctica totalidad de los recursos que recibe. Solamente admite aquellos que quiere, por razones que desconocemos. El resto, es decir, el noventa y cinco por ciento, por lo menos, directamente los inadmite, enviando un escueto escrito, de varios líneas al recurrente, dónde no se molestan ni en contestar a la argumentación jurídica de la demanda. Simplemente dicen que la queja planteada no acredita la infracción de derechos humanos, más o menos como hace el Constitucional español, que también despacha los recursos con una escueta resolución de inadmisión, dónde ni siquiera se molesta en explicar el razonamiento legal que les lleva a esa conclusión y resolución. Vamos, una auténtica burla al recurrente, que se ha molestado –y gastado sus buenos euros- en hacer que un abogado redacte la demanda correspondiente, empleando para ello muchas horas…

Yo mismo he acudido al menos en media docena de ocasiones al TEDH como abogado, y nunca, nunca, han admitido, ni siquiera a trámite, ninguna de las demandas formuladas.

  1. En mi opinión hay un pacto bajo la mesa, es decir, sin luz ni taquígrafos, entre el PP y el PSOE, para continuar en la misma línea de entreguismo a Eta, aunque ahora se llame Bildu, con idea de “pacificar” el País Vasco, sin darse cuenta de que lo que van a conseguir es la paz de los cementerios: los españolistas tendrán que exiliarse de las Vascongadas, y el resto, escépticos, apolíticos, etc., agachar la cabeza y no decir ni pio, por lo que les pueda pasar.
  2. En las próximas elecciones autonómicas la coalición separatista ganará y se harán con el poder, desplazando al PNV, como ha sucedido en Cataluña con IRC, en detrimento de CIU. Y es que el votante siempre prefiere el original al sucedáneo.
  3. La crisis es un buen caldo de cultivo para estar aspiraciones secesionistas. Se busca un enemigo, real o imaginario, al que echar la culpa de nuestros males, en lugar de reconocer los errores propios. A Cataluña, España les roba, y al País Vasco, también. Así los gobiernos autonómicos quedan como mártires de la situación, en lugar de reconocer su gran parte de culpa en la situación de los respectivos territorios.
  4. Ruiz-Mateos al que el TEDH le dio la razón en la expropiación de Rumasa, Mario Conde, Javier Gómez de Liaño, etc., nunca han conseguido que se repitiesen sus juicios en España, pese a haberse atentado contra sus derechos humanos. En el mejor de los casos han conseguido una compensación económica irrisoria, y el triunfo moral de haber obtenido en Europa la justicia que en España se les denegada. Y Ruiz-Mateos ni siquiera eso, pues no tengo constancia de que se le haya pagado indemnización alguna.
  5. El sistema judicial español no tiene previsto un procedimiento específico para la ejecución directa de las sentencias internacionales, por más que reconozca su carácter obligatorio. En la práctica se deja a la voluntad de los Estados parte su cumplimiento en forma voluntaria. Como ha escrito Alberto Soria Jiménez: “...mientras no se apruebe una ley reguladora de la ejecución de las sentencias del Tribunal y de las decisiones del Comité de Ministros, como han hecho otros países europeos y como sería deseable, sólo queda la vía del recurso de amparo como el único mecanismo que puede hacer valer, en el Derecho español, las declaraciones de violación de derechos formuladas por el Tribunal de Estrasburgo”.
  6. Conclusión: España podría perfectamente desobedecer la resolución de Estrasburgo, sin que pasara nada. Así lo han hecho otros países en asuntos que no les interesaba remover o no querían claudicar de sus decisiones políticas o de Estado..
  7. Como explicaba Ortega, somos un país pacato, con un enorme complejo de inferioridad, que da por bueno todo lo que viene de fuera, y desprecia lo propio. La actuación de la Audiencia Nacional, por ejemplo, produce vergüenza ajena. Cualquier pleito ante ese Tribunal tarda años en tramitarse y señalarse para la vista, pero este asunto se ha resuelto prácticamente en el día. Teniendo en cuenta el carácter político de la Audiencia, la designación de sus Magistrados y Fiscales, etc., parece evidente que ha habido presiones gubernamentales para darle carpetazo al asunto, así se habla mal del gobierno un par de días, nada más… Y ya sabemos que los españoles tienen memoria de pez, es decir, muy escasa.
  8. Si tuviese veinte años menos, me iba al extranjero, tal es el asco que me produce la política que se hace en este país, antes llamado España.

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