Francisco Torres - 11 marzo 2021

Tengo la impresión de que a la mayoría de los españoles, casi como al presidente del PP de Murcia, López Miras, lo que ha pasado en Murcia les ha sorprendido. A quienes seguimos la política regional, un auténtico dislate, la única sorpresa ha sido el día y la hora, no que lo que ha pasado llegara a pasar. Estaba desde hace tiempo en el guión, pero al presidente López Miras, rodeado de asesores y politólogos bastante pelotas que cantaban la mayoría del “centro-derecha”, nadie le advirtió que estaba desnudo.

La cortedad, la ambición, el juego de ajedrez y la supervivencia política ha creado una tormenta perfecta en unas horas que la presidenta Díaz Ayuso ha convertido en huracán dejando a Inés Arrimadas con cara de tonta.

Quién ha desatado las hostilidades en el juego de tronos, y por tanto tiene la responsabilidad, ha sido Inés Arrimadas, que ha movido un peón dúctil, como es la candidata a ser presidenta de la Comunidad Autónoma de Murcia, que lleva tiempo soñando con ser presidenta de la Comunidad (el de Andalucía, al que seguro han tentado, a pesar de algunas frases que invitan a pensar, ha decidido que más vale pájaro en mano que ciento volando). A la ciudadana de Murcia solo le fallaba que la misma intención tenía el líder socialista local, ocupar la presidencia. Meses de rumores y de ofertas y contraofertas que se han sustanciado, no me cabe duda, entre Moncloa e Inés (Sánchez ha debido pensar que había llegado la hora de darle otra bofetada al señor Casado).

La presidenta de Ciudadanos, con esta maniobra, busca desesperadamente cómo sobrevivir antes de que el bisturí comience a practicarle la autopsia a un grupo que ya huele a cadáver político tras lo acontecido en Cataluña, y nada para recuperar un partido como alcanzar el poder en una Comunidad cuando caminas hacia la reducción a la nada.

Ahora bien, no solo son responsables Ciudadanos e Inés Arrimadas. También lo es el PP. Al PP le ha pasado lo mismo que el día que Rajoy se quedó perplejo y perdió la moción de censura que dio el poder a Pedro Sánchez: que políticamente estaba mirando a la Luna. Grave, porque el número 2 del PP, es de Murcia y Miras forma parte de su cuadro de apoyos. Pese a que en la tarde del martes ya corrían rumores, López Miras ha sido incapaz de adelantarse, como ha hecho Ayuso, convocando elecciones y ahora pierde como Rajoy la presidencia. Pero es que López Miras vive desde hace mucho acosado por el miedo y el deseo de ser presidente varias temporadas. La ceguera del PP es también responsable de lo que pueda ocurrir, no solo en Murcia sino también en Castilla-León. Cierto que a estas horas, Ciudadanos ha entrado en modo pánico. Los que quedan con cargo autonómico o municipal se están revolviendo ante la posibilidad de una cascada de mociones de censura promovidas desde Arrimadas y su equipo o pensando que en las próximas elecciones desaparecerán de la escena política porque su presidenta ha decidido suicidarse: el partido que no pactaría con Sánchez se ha convertido en el lacayo de Sánchez.

Arrimadas quería una Comunidad bajo el control de Cs como revulsivo, quizás dos y algunos ayuntamientos. Era su absurdo plan para demostrar a un electorado en fuga, creyendo que eso convence a un electorado que nunca fue suyo sino del humo que Cs vendía, que ella estaba para eso, para alternar con el PP y el PSOE según la fiesta a que tocara acudir. Y ahora se enfrenta al  más que probable entierro de Cs si las elecciones en Madrid se acaban celebrando (Aguado se ha quedado blanco porque es el fin de su carrera política, aunque siempre puede ingresar en Mas Madrid). Lo que, al final, tras lo visto en Cataluña, dependerá de lo que le convenga a Sánchez, pero nunca se sabe qué le conviene a Sánchez.

López Miras, el presidente por casualidad de Murcia, es un señor de largo currículum de partido que andaba encantado de haberse conocido, que llegó al poder porque era necesario colocar a alguien que no molestara a las familias del PP murciano que se disputaban la herencia de Ramón Luis Valcárcel, el de las mayorías de porcentajes imposibles. Llegó al poder para un rato y decidió quedarse. Desde entonces el PP no ha hecho sino perder apoyos. De hecho, en Murcia, en las últimas generales el partido ganador fue VOX, aunque VOX en Murcia es un desastre con 3 diputados en el Parlamento Nacional cuya actividad política es en la región inexistente; incapaces de haberse vertebrado como la fuerza que anunciaba el voto obtenido lo que no merma que sigan creciendo en las encuestas.

Pero volvamos al miedoso presidente de Murcia, que lleva temblando ante el crecimiento de VOX que pacta con VOX pero con urticaria permanente. A López Miras le gustaba el gobierno de coalición con Cs. Pero él y todo el PP de Murcia han procurado ignorar lo que todos sabíamos: que a los representantes de Cs les  molesta sobremanera que les llamen de derechas o de centro derecha, que ellos, en el fondo, quieren ser  progres bien. Tuvieron que renunciar a pactar con el PSOE tras las elecciones autonómicas, pero añoraban esa posibilidad.

Cs lleva semanas buscando la excusa para poder defender la presentación de la moción de censura y el acuerdo con el PSOE. La respuesta de López Miras, típica del PP timorato, ha sido ceder y ceder, aunque algunas de las obligaciones llegaran a ser absurdas. Daba igual, todo por permanecer en el trono de la Comunidad. El último chantaje, el último caramelo que el presidente de la Comunidad se ha comido engatusado, ha sido la promesa de Cs de apoyarle para que pudiera volver a presentarse como candidato a la presidencia de la Comunidad, saltando por encima de la norma de que no se pude ser presidente más de dos legislaturas seguidas. Y mientras él se sentía seguro Cs pactaba acuerdos con el PSOE. Mira por donde la moción de censura ha ayudado a López Miras, porque los números dan la presidencia a la candidata de Ciudadanos, por lo que no estaría dos legislaturas seguidas. Pero tampoco debe lanzar campanas al vuelo porque la moción va a ser muy bronca con las vergüenzas del PP murciano.

La tormenta desatada, convertida en huracán por Ayuso, puede tener consecuencias inesperadas a no ser que, en el último momento, se rompan los grupos parlamentarios de Cs y las mociones no salgan adelante, que todo puede pasar y en Murcia, donde las presiones y sugerencias ya andan en rumor por la calle, por las redes familiares de sus señorías. Si no es así, transformemos las consecuencias inesperadas de esta jornada en preguntas: ¿Será la resultante de lo sucedido la tumba de Inés Arrimadas? ¿Si el PP pierde Murcia, el feudo de su número 2, se tambaleará su puño de hierro en la batalla por liquidar enemigos/adversarios internos? ¿Si Ayuso obtiene una mayoría absoluta en Madrid colocará a Casado entre la espada y la pared ante el empuje de una lideresa? ¿Si en la resaca cae el gobierno de Castilla León, cuando el PP en mudanza desde Génova quería liquidar a Mañueco, se tambaleará la actual dirección?

De lo único que no me cabe duda es que Inés Arrimadas acaba de darle un tiro de gracia a Ciudadanos y puede provocar una “fuga de cerebros” hacia el PP porque ella es ya un cadáver andante.

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