Ramiro Grau Morancho - 3 mayo 2021

Mi abuelo paterno, don Constancio Grau Pallares, que vivió 98 años, siempre decía “Vivir para ver”, es decir que no se asombraba de nada, pues ya había visto muchas cosas, posiblemente demasiadas.

33 meses de servicio militar en Melilla, sin poder ver a sus padres y hermano, en esos casi tres años al servicio de la Patria, esa madre ingrata que nada le dio, la guerra civil, la posguerra, en fin, para que seguir…

Pero mi capacidad de asombro se está empezando a agotar, cuando ayer vi a ¡cinco ministros del gobierno, entre ellos las vicepresidentas primera y tercera, manifestándose en contra del propio gobierno del que forman parte!

Lo nunca visto.

¡Y exigiendo que ese gobierno, del que forman parte repito, cumpla las promesas electorales hechas a los trabajadores españoles!

¿Pero esta gente se cree que los trabajadores son, somos, tontos del culo, o qué…?

No entiendo como no les echaron de la manifestación a patadas, faltaría más, pero supongo irían rodeados de escoltas de paisano, y contaban además con el beneplácito y la “protección” de los grandes capos del sindicalismo de pesebre español, CC.OO. y UGT, esos dos “grandes” sindicatos “representativos”, tan representativos que entre ambos no llegan al 3% de afiliación.

Un sindicalismo falso, subvencionado, que no representa a nada ni a nadie, como no sea a los liberados sindicales, personal en nómina de los sindicatos, y poco más.

Unas vicepresidentas del gobierno y ministros que se manifiestan en contra del propio gobierno, es realmente esquizofrénico.

Siempre he pensado que la ministra del paro no está muy bien de la azotea, a juzgar por cómo habla, se comporta, su total desconocimiento del derecho laboral y de la seguridad social (y eso que dicen es abogada laboralista), y los hechos confirman mi tesis.

De Carmen Calvo, una nulidad personal, profesional e intelectual, no espero nada, la verdad, como tampoco de Ábalos, un comunista reciclado a socialista, donde tenía más futuro, y hay que ver lo bien que le va en la vida, con el “negocio” de las mascarillas, y una hoja de servicios laboral de ¡sólo tres meses, como maestro en un colegio!, a sus 60 años de edad, o más.

Y sobre las dos “menestras” de Unidas Podemos “Joderos”, pues que quieren que les diga: ninguna pudo pensar, ni en sus sueños más locos, que llegaría a ministra, o menestra, de verdulería… (Ya saben ustedes que siempre se ha dicho que las verduleras hablan de todo sin saber de nada).

En fin, repito, sigo sin entender cómo es posible que los sindicalistas de verdad, que alguno habría en la manifestación, quiero suponer, no les dieron una patada en salva sea la parte, y les enviaron de vuelta a sus mullidos despachos y coches oficiales, rodeados de escoltas y asesores.

Pero España es ansí.

Y ansí nos va.

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