Javier Navascués - 23 septiembre 2021

Tras huir vergonzosamente en el maletero de un coche y estar varios años en fuga, comiendo mejillones en Waterloo y burlándose del Estado de derecho, por fin Puigdemont ha sido detenido felizmente esta noche en Cerdeña por las autoridades italianas, concretamente policias de paisano, a los que no les ha temblado el pulso para realizar esta acción que celebran los partidos de la oposición y millones de españoles.

El expresidente del gobierno catalán estaba prófugo de la Justicia española desde el otoño de 2017. Es incomprensible que se haya tardado prácticamente 4 años en producirse esta acción, lo que habla bien a las claras de lo fácilmente que se puede burlar la Justicia, debido a los grandes vacíos legales que hay en casos como éste.

La detención ha tenido lugar merced a la orden de busca y captura internacional emitida por el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, instructor de la causa del 'procés'.

En el caso de Carles Puigdemont, procesado por rebelión y malversación desde 2018, el Tribunal General de la Unión Europea decidió retirarle la inmunidad parlamentaria. En ese momento la resolución entendió que mientras no se pronunciara sobre la situación del resto de eurodiputados "nada permite considerar que las autoridades judiciales belgas o que las autoridades de otro Estado miembro puedan ejecutar las órdenes de detención europeas dictadas contra los diputados y entregarlos a las autoridades españolas".

Puigdemont, que vive a todo tren en su residencia de lujo en Waterloo (Bélgica) se disponía a acudir en L'Alguer (Cerdeña) a0l Aplec Internacional Adifolk, un evento patrocinado por una asociación para la promoción del folflore catalán.

Puigdemont es miembro del Parlamento Europeo, pero en este momento tenía suspendido el privilegio de la inmunidad por decisión de la Eurocámara.

 

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