Javier Navascués - 18 junio 2021

Javier Navascués explica de manera sencilla que es el liberalismo y lo perniciosa que es esta doctrina, basado en las enseñanzas de grandes especialistas en el tema como Daniel Marín o Javier Barraycoa. El liberalismo es la ideología o esa manera de pensamiento que en resumidas cuentas actualiza el pecado original; por un motivo muy sencillo, porque pone como primacía absoluta de todo a la libertad. Además, no solo la libertad en sí misma en su sentido más original, la libertad rectamente entendida en su sentido pleno, sino la libertad entendida de una manera equivocada, a la manera nominalista. Quiere decir esto que ellos ponen la voluntad por encima del intelecto y niegan la naturaleza en las cosas, niegan que las potencias del alma tiendan hacia un fin. Niegan que el intelecto tienda hacia la verdad y la voluntad hacia el bien. Para ellos las potencias del alma pueden tender hacia cualquier cosa y esto lo extrapolan a una cuestión jurídica, moral etc. donde la voluntad puede tender al bien y al mal. En esto son como los antiguos nominalistas. De ahí inducen que esa tendencia tanto al bien como al mal es legítima. He ahí el liberalismo. En resumidas cuentas, como la voluntad está por encima del intelecto, que conoce la verdad sobre lo bueno, y como la voluntad puede hacer el bien y puede hacer el mal, actualiza el pecado original. Colocarse en el mejor de los casos entre el bien y el mal, y en el peor, directamente el mal triunfando sobre el bien, sobre el orden querido por Dios. El primer pecado de Adán y Eva no fue probar del fruto prohibido, sino empezar a dialogar sobre probarlo, colocando el bien al mismo nivel que el mal, el mandato divino al mismo nivel que a la prohibición divina. El liberalismo no exalta la libertad sino la licencia, como decía el Papa León XIII, o dicho de una manera más actual, el libertinaje. El liberalismo da o tiene potencialidad de dar derechos a todos los males cualesquiera que sean, en virtud de aquella primacía absoluta de la voluntad. De tal manera actualiza el pecado original del cual viene el mundo caído, que lo que provoca a la postre es la apertura de todo tipo de iniquidades, y esto evidentemente tiene consecuencias graves. Es una maldad que no solo se manifiesta por sus consecuencias, sino que es una maldad intrínseca, es el primer pecado del ángel y de Adán y Eva, que es el non serviam. Para esta postura, ya sea en la teoría, pero como mínimo en la práctica, no se reconoce un orden creado, sino que el orden lo crea cada uno con su propia voluntad, y esa es su maldad. Por eso decía el padre Sardá Salvany que el liberalismo es pecado. El liberalismo es el pecado, es propiamente el pecado.

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