La chusma antijudía se emboza bajo el patético disfraz antiisraelí. Digno de la Alemania nazi, cincuenta y ocho ayuntamientos españoles aprueban no contratar a judíos. Marcar al judío bajo supuestas proclamas humanitarias. El criminal gueto.

Inmortal odio al judío

Ninguna moción en los cincuenta y ocho putos ayuntamientos españoles exige el boicot contra la totalitaria China por su intervención militar en el Tíbet. Putin, ante sus desvaríos en Ucrania, impoluto e intocado. Tampoco ningún ayuntamiento insta al boicot contra Venezuela por su dictadura bolivariana. Contra Israel y los judíos, siempre, doble, triple y cuádruple vara de medir. Censurar y denunciar al Estado de Israel, justo, razonable y necesario. Lo que sucede ahora, otra vaina, lo de siempre. Odio al judío. Esta vez, embozo ultraizquierdista, separatista y terrorista mediante. Liberticida, vamos.

Inquietantes violaciones del principio de igualdad ante la ley, embestida frontal a los derechos humanos, discriminación por razón de origen. Exclusión judía de la vida social, económica y cívica de los territorios que habitan. Nuevo estilo de desplegar el totalitarismo. La violencia se encubre de pacifismo y de los más píos propósitos. Se reivindican antirracistas. A su vez, racista con los judíos.

Antijudaísmo, plaga

Los clásicos libelos de sangre, contra Israel. Se habla, qué originales, de dominación planetaria judía, control del mundo, lobby sionista. Cómo se parece nuestra repugnante y asesina ultraizquierda al letal y criminal nacionalsocialismo. Todo lo que acontece no es más que una evidencia postmoderna del antijudaísmo más rancio, bizarro e ignorante. La eterna e inmunda judeofobia, de origen nítidamente católico, disimulada de odio hacia Israel.

En Molins de Rei, a las jugadoras del equipo de waterpolo de la selección femenina israelí se les impidió el uso de la piscina y las instalaciones deportivas de esa localidad barcelonesa. Ada Colau, apoyando la cacería con furia y como furia. El Kichi, en Cádiz, la Habana con más salero, llegó a suprimir un ciclo de cine israelí. En Gijón, pegatas y cartelería por todos los comercios para colocar en escaparates, indicando con claridad se fundaba como un establecimiento libre de apartheid israelí. Compromís en Valencia, autoproclamándose "libre de judíos". Gentuza.

Resentimiento e ignorancia

El antijudaísmo, siniestro movimiento de masas, moral de esclavos para individuos débiles. Sin autoconfianza. Judeofobia, servidora del Estado/Reich, al servicio del ignaro resentimiento y de la pequeñez humana. Que os den por el ojo muso. En fin.