Hace unos años asistí a una conferencia impartida por un empresario y sociólogo sobre “Liderazgo”. Tras sesenta minutos de trabajada exposición, la conclusión final fue que: “Toda empresa para alcanzar sus objetivos con eficacia precisa de un liderazgo, eso sí, pero no de un líder”. La razón: El peligro que supone que  una persona  sola asuma subjetivamente la dirección del futuro de la empresa. En consecuencia el liderazgo debía ser de grupo o colectivo, de forma que todos dirigieran y ejecutaran los pasos hacia el objetivo sin que nadie sobresaliera ni prevaleciera por encima de las decisiones y directivas del colectivo. Recuerdo que en el coloquio le agradecí la hora  que había dedicado a explicarnos como se hacía una tortilla sin huevos.

 

       Este lejano recuerdo se me hizo presente tras la exaltación que el señor Sánchez hizo de los cien días de su Gobierno, esta vez sin la Bandera de España como telón de fondo y sin transmitir ninguna influencia como líder Nacional ya que dada su condición de  Presidente de todos los españoles debería haber difundido. Ciertamente poco se podía esperar de quien había llegado a dicho cargo de forma tan poco ortodoxa.

 

      No cabe duda que de sus correligionarios y socios de ocasión, el trabajo de los asesores en comunicación y de los medios de difusión al servicio de la causa, habrá recibido un sobresaliente, pero para el conjunto de los españoles a los que tiene el deber de representar, pese a no haber contado con su voluntad, nos dejó sorprendidos  su balance sin autocrítica y estupefactos ante su propósito de seguir en la poltrona sin importarle lo más mínimo el juicio de todos sus conciudadanos.

 

     Este señor representa explícitamente el tipo de liderazgo que explicó aquel empresario, en el cual quien asumía el papel de lider del grupo no era más que una especie de portavoz de las decisiones y directivas del colectivo. En este caso, de los socios que mantienen en equilibrio inestable a dicho pseudo lider en espera de cobrar sus diezmos a cambio. La gravedad de la situación es que el personaje en cuestión es el Presidente del Gobierno y la Empresa a la que tiene que elevar al máximo nivel posible es España.

 

     Nos encontramos pues en una situación muy delicada, tal vez en la más peligrosa  desde la transición. Con un Gobierno de España llegado al poder de una forma todo lo legal que se quiera, pero con un Presidente que no tenía siquiera escaño en el Parlamento y solo una minoría de 85 Diputados de su Partido. En consecuencia no le quedó otra que chalanear con los menos apropiados para alcanzar el objetivo que todo Presidente, como líder de Ejecutivo de la Nación debe tener y que no es otro que el mayor bien para su País. Por ello la falta de liderazgo para desarrollar su único cometido es manifiesta por depender forzosamente de los que están apoyando a los golpistas que quieren romper España y los jaleadores de los que sembraron el terror y bañaron con sangre de buenos españoles tantas tierras de nuestra Patria.

 

    Si todo ello ya sería suficiente para que este Primer Representante Político del Reino de España, dentro y fuera de nuestras fronteras, dejara su cargo y se sometiera democráticamente a la voluntad del Pueblo Soberano (?), resulta que además, en estos cien días la falta de gobernanza ha sido la tónica de su Ejecutivo, con dos Ministros dimitidos por razones importantes como para no ostentar ningún cargo público, la descoordinación  entre los miembros del Consejo de Ministros y sus continuas y deplorables declaraciones  en todos los temas: En relación con la justicia respecto los golpistas y proetarras así como en los problemas de la jurisdicción nacional en asuntos independentistas. Si de Asuntos Exteriores se habla, resulta que la Región que se declara en rebeldía se la considera una Nación en medios extranjeros y a la vez se renuncia a la permanente reclamación de parte de nuestro territorio como Gibraltar. Al Ministro de Universidades tampoco se lo han puesto fácil con las cosas raras que están apareciendo y tendremos que preguntarle cuando estaba en la luna si ahora en el Gobierno de la enseñanza pública o cuando aconsejaba acudir a la privada para tener una buena formación. Se podría continuar dando caña a este Gobierno, simplemente por incumplimiento de sus deberes, pero no puedo pasar por alto el papelón de la responsable de Defensa en el asunto de los contratos de venta de armas y de la práctica de su arbitrariedad en asuntos como lo perpetrado con el Vicealmirante Director de Reclutamiento y otros etc,s.

 

    Por extenso que parezca el párrafo precedente, se queda muy corto. Pero terminaremos con los máster mal conseguidos por unos/as, las malas compañías de otros/as y el plagio negrero del principal.  Porque al final imaginamos que será por ese recoveco por donde se acabará con tanto desaguisado cometido en tan poco tiempo. Será algo parecido a lo de aquel que después de haber cometido cantidad de desafueros justiciables, al final fue condenado por defraudar al Fisco. “Cosas veredes amigo Sancho”.

 

      No es mi intención que piensen por la expresión anterior que quito importancia a estas últimas faltas individuales y que no tome como mía lo de la mujer del Cesar, pero es que lo de gobernar correctamente para todos los españoles, cumplir y hacer cumplir la Ley así como defender sin reservas todos los intereses de España, desde su integridad territorial al respeto que merece su imagen como Nación con más de quinientos años , es lo que debe juzgar sin paliativos el hacer y el comportamiento de nuestro Gobierno. Penosamente, el actual Ejecutivo, en solo cien días ha dejado mucho que desear por no decir todo. Ha demostrado su falta de liderazgo,  colectivo  e individual para que el conjunto de los españoles sintiéramos alguna influencia positiva hacia él. Por el contrario se ha valido de tretas y argucias para enfrentar a la sociedad con su ejecutoria, valiéndose para ello de la mayoría de  los medios de comunicación públicos y privados copados sin el menor recato por su poder.

 

      Estoy seguro que no he sorprendido a nadie con esta exposición de los hechos, solamente los abducidos por su ideología y los interesados por sus causas particulares y específicas pueden sentirse satisfechos de la situación. Pero los que queremos progresar en sana convivencia con mutuo respeto en todos los ámbitos; territorial, de justicia, creencias, oportunidades, derechos y deberes, no encontramos en este Gobierno el lider que necesita España. Ni siquiera el PSOE como ya lo intuyó en una ocasión.

 

   Lo preocupante es encontrar  ese líder que, POR Y PARA ESPAÑA, luche y arrastre a los españoles de hoy como el buen señor hacía con los buenos vasallos antaño.

 

   No se donde estará, si entre Solteros o Casados, en esta Rivera del río o dando Voces desde la otra orilla. Pero es urgente hallarlo cuanto antes para que todos recuperemos el aliento.