El caso real de un ingeniero español que ha actuado con lealtad, abandonado por todo el mundo. Para él no existen derechos. Una empresa (OHL) y una embajada que, presuntamente, miran para otro lado.

Antes de empezar, como pueden ver, voy a subirme a la ola de hipocresía general y voy a vencer mi repulsa natural a esta palabreja, como cuando se quieren respetar al máximo los derechos de los acusados: voy a añadir las palabras presuntamente y presunto a todas las acciones de los que considero responsables, y no la voy a añadir a las de los inocentes declarados (ya que la víctima no es presunta de nada, sufre claramente las consecuencias de los actos de los responsables en sus carnes). De este modo nadie puede decir que no damos las mismas garantías de duda que en los medios se dan hasta a los criminales confesos.

Diego es un Ingeniero de Caminos que lleva ya unas cuantas obras hechas dentro y fuera de España. Una persona “no presunta”, porque todo aquel que se ha cruzado en su camino sabe de su integridad y de sus valores por los cuales rige todas sus acciones. De esos españoles que todavía tienen lo que se ha llamado siempre hombría (palabra ahora repugnante) y de la cual carecen cada vez más representantes del género masculino. Si “hombría” es entereza y valor según nuestro degradado diccionario de la RAE, entonces Diego tiene hombría a raudales. También tiene grandes dosis del sentido del honor y de sacrificio que empujaron tantas grandes empresas y gestas españolas por el mundo. Ahora veremos por qué:

Como todos sabemos, la crisis de las constructoras españolas nos empujó a salir al mercado internacional y a poner nuestro conocimiento (muy avanzado en obra civil y métodos constructivos) al servicio de otros países. Como siempre la Leyenda Negra se extiende a todo, pero cuando empresas y clientes extranjeros trabajan con españoles en Obra Civil suelen reconocer nuestra experiencia y buen hacer.

Pues miren: esta es una historia del buen hacer de unos frente a la presunta cobardía de otros. No es un cuento. Está pasando hoy.

India, Emiratos Árabes, Nicaragua, Vietnam y Estados Unidos saben del desempeño profesional como ingeniero y de los principios y valores morales de Diego como persona. Este asunto surgió cuando fue a Vietnam con la constructora española OHL, donde la empresa tenía un 40% de la U.T.E para construir la autopista Da Nan Quang Ngai Expressway Project, Package 7”.

El proyecto no era de Diseño y obra (lo que se llama Design&Build en el argot), lo que quiere decir que no estaba permitido a la Constructora hacer cambios sustanciales al mismo. La responsabilidad de un mal diseño de la autopista recae, pues, sobre el Cliente que contrata a la Constructora. No obstante, Diego como Project Manager decidió emitir una serie de informes alertando de que la estructura del firme podría causar problemas de fisuración posteriores en el asfalto, al ser la capa subyacente de suelocemento demasiado rígida y de poco espesor.

Sin embargo, recibió órdenes de la Dirección de obra de continuar con el proyecto tal y como estaba, a pesar de los indicios de ser inadecuado. OHL era conocedora en sus estamentos técnicos de esta decisión, así como los responsables del organismo Cliente. 

La obra se terminó y Diego siguió su desempeño profesional en otro país y con otra constructora. En OHL estaban contentos con su labor y le pidieron que continuara en otros proyectos, pero otras alternativas eran más atractivas profesionalmente y decidió cambiar, yendo a EEUU con otra compañía.

Tras cierto tiempo, el gobierno vietnamita comenzó una investigación, al aparecer grietas en el firme de varias autovías ejecutadas, entre ellas el tramo de OHL. Nada que Diego no hubiera advertido antes. A consecuencia de las investigaciones, se detuvo de modo preventivo a mucha gente (responsables y colaboradores de varios tramos) y algunas personas fueron retenidas en el país, mientras avanzaba el proceso.

Diego se enteró de que a un antiguo compañero vietnamita le habían retenido y que otros colaboradores y el Director de Obra estaban en prisión, por lo que se puso en contacto con la Embajada de España y con OHL, sin respuesta alguna por parte de ambos. Ya empezaban a dar señales (constructora y embajada) de la actitud que tendrían posteriormente.

Preocupado, Diego también contactó desde EEUU con las autoridades vietnamitas (demostrando su buena fe e inocencia, pues no tenía ninguna obligación), asegurándoles éstas que, si quería ayudar a su compañero, con una simple declaración en un par de días podría estar de vuelta. Ante las peticiones de ayuda de la familia de su compañero y sin recibir respuesta alguna ni de OHL ni de la embajada, decidió coger un vuelo (pagado de su bolsillo) el pasado 25 de Diciembre y plantarse en Vietnam para declarar y poner encima de la mesa todos los informes existentes.

Con ello, según unos, demostró una gran ingenuidad. Y, según la gente que todavía tiene valores, demostró honor y hombría para ejercer la caridad con el prójimo, arrostrando las consecuencias de llevar la verdad por delante.

Las autoridades se entrevistaron con él y le estuvieron preguntando por aspectos técnicos de la construcción (sólo por ellos). Sin embargo, cuál fue su sorpresa al serle retenido el pasaporte, prohibírsele salir de Hanoi y no comunicársele el motivo de su retención. Sólo le dijeron que estaban investigando, pues podía ser sospechoso de violar las leyes de construcción de Vietnam (pero sin acusación definida). 

A regañadientes (presuntamente), el señor Cónsul en Hanoi, D. Oriol Solà Pardell, mantuvo una reunión con las autoridades de la que salió sin saber cuál era el motivo de la retención de Diego: simplemente “estaban investigando”, pero no le acusaban de nada. También presuntamente sigue lavándose las manos de su responsabilidad para con un ciudadano español.

Tras esa actuación, las reuniones de Diego con él han sido más tensas, dada la presunta inacción del consulado, que se limita a decirle a Diego que coja un abogado. Por otra parte, la señora embajadora de España en Vietnam, doña Mª Jesús Figa López-Palop no ha vuelto a tener contacto con Diego desde el 30 de Diciembre de 2019, día en que, entre otras cuestiones, le anticipó que nadie publicaría en España el asunto en prensa.

Respecto a la defensa legal, Diego piensa que, al no estar acusado de nada, un abogado no tendría mucho sentido. En efecto, sólo se encuentra ante una supuesta investigación por unas hipotéticas irregularidades en la construcción de la autopista. En ningún comunicado se concreta el supuesto delito ni se especifica acusación alguna, por lo que tampoco se sabría si elegir un abogado especializado en derecho civil, penal, internacional…Por otra parte, se debería tramitar cualquier litigio sobre esta obra en los tribunales de Singapur, como así está especificado en el contrato que rige la construcción con VEC, por lo que probablemente no tendría sentido ni un abogado vietnamita ni uno español…

Además, ninguno de los investigados dispone de abogado: hay que tener en cuenta que, a diferencia de España y muchos países occidentales, ese tipo de representación legal en Vietnam puede interpretarse como un indicio de culpabilidad que en este caso evidentemente no existe.

Los investigadores, por otra parte, ya comunicaron a Diego que no tenían por qué permitir que él declarara junto con un abogado (ante la insistencia de Diego de declarar ante un juez): tan sólo le confirmaron la conveniencia de declarar junto con un representante de la Embajada.

La señora embajadora sí que tenía razón en una cosa: en que un aldabonazo de silencio ha sido presuntamente impuesto a los medios de comunicación a nivel nacional (de uno y otro lado, es decir, todos del mismo, pues ya no existe ningún medio que no deba su subsistencia a papá Estado o a algún banco amigo de…) y, salvo una cadena de televisión no principal, nadie a nivel nacional ha querido publicar nada.

Respecto a la actitud de nuestra delegación diplomática, caben dos comentarios: tienen a un ciudadano español retenido ilegalmente en un país, y presuntamente se lavan las manos respecto a su responsabilidad. ¿Se encuentra el señor cónsul especialmente ocupado en defender los intereses comerciales de las compañías y menos interesado en salvaguardar los derechos de los ciudadanos españoles? Ahí se queda la pregunta para que la responda en conciencia.

Respecto a la constructora española OHL, se ha limitado a no responder la mayoría de los mails de Diego, y finalmente un bufete de abogados ha contactado con él para recibir información, sólo interesados en recabar datos para la empresa. Presuntamente se niegan a enviar a nadie al país y presuntamente sólo quieren extraer información para dirimir legalmente sus más que probables responsabilidades; pero en ningún momento parece que vayan a defender a su exempleado dado que su exempleado es un pequeño forúnculo purulento que les ha salido en plenas posaderas. Hay que recordar que Diego, antes de abandonar el país al acabar la obra, dejó completos informes elevados a sus superiores y no pueden alegar desconocimiento de nada de lo sucedido.

Para más INRI, OHL no ha asistido a una reunión a la que fueron citados por las autoridades vietnamitas, reunión a la que no mandaron a ningún representante (esto sin el presuntamente). Prueba fehaciente de su actitud de presunto abandono de responsabilidades y su presunta negativa a aclarar y dirimir (no sólo ante un Cliente sino ante las autoridades de un país) si hay o no responsabilidad en sus acciones.

Mientras, quien paga el pato es Diego Lopez Ruiz, ciudadano español que lleva cincuenta días retenido en un país en el que no tiene ningún derecho.

Abandonado por su antigua empresa, presuntamente ninguneado por nuestros embajadores y silenciado por una ola de indiferencia mediática, impuesta presuntamente por quién sabe qué altos estamentos para que ningún español sepa que sus compatriotas siguen defendiendo con honor nuestras acciones fuera de las fronteras de nuestra Patria, pero los presuntos traidores siguen trabajando en la sombra para seguir medrando a costa de cualquier cosa.

Se ha establecido una recogida de firmas en Change.org (http://chng.it/bDgvGCph8W) a la que rogamos se adhieran, así como pedimos máxima difusión de la penosa situación de Diego López Ruiz en Vietnam para salvar el silencio mediático que se ha impuesto en esta “sociedad de la información”.