Hace unos días presencié la siguiente escena en un pequeño bar de un pueblo pequeño de los Picos de Europa donde recuperaba fuerzas de una jornada de montaña. En la mesa inmediata a la mía dos hombres negociaban algo, intentando uno de ellos convencer al otro con artes poco honorables para con ello sacarle ventaja en el asunto que trataban. Ante las mentiras y las milongas con las que el primero pretendía “venderle la moto”, el oponente, alzando la voz de forma que se hizo oír por los pocos que allí estábamos, le contestó: !Esa mentira no es verdad¡ Corta, concreta y tajante respuesta que dejaba inerme al que no decía la verdad y le obligaba a salir del local sin despedirse.

 

   Esta pequeña escena  se repite cada día en muchas de las conversaciones de tratos o negocios en las que una de las partes, con mentiras y engaños,  pretende llevar la ventaja a su terreno aprovechando la prudencia, ignorancia o precaución del contrario y haciendo caso omiso a argumentos y razones que desmontan su estratagema. Así gana la partida muchas veces hasta que se encuentra con un paisano como el cántabro de la historia y pone pies en polvorosa.

 

     Sirva esta introducción para recordar que en niveles más altos y por tanto de mayor calado y transcendencia, estamos viviendo situaciones similares en las que una parte político-social de los españoles pretenden imponer su ideología basándose en la falsedad de la tergiversación de la Historia o directamente  en la mentira, amedrentando si hace falta a quienes les corrigen con insultos y afiliaciones inexistentes.

 

   Con la llegada de la izquierda más radical y los secesionistas a la dirección del Estado se han incrementado los ataques a todo lo que fue la derecha de España desde la II República hasta 1975 y ha aumentado la difusión de falacias sobre ese periodo de nuestra Historia reciente, lanzadas a destajo, sin argumentos fundamentados ni contrastados y todo sin admitir debate ni discusión sobre los errores en que basan acusaciones muy graves por los hechos acaecidos en aquellos más de cuarenta años de República, Frente Popular, Guerra Civil y Régimen del Gobierno del General Franco.

 

   No pretendo volver a repasar esa Historia, gran parte vivida en primera persona, porque son muchos los  historiadores y tratadistas que han invertido su tiempo y conocimiento en plasmar lo sucedido en cantidad de libros. Por supuesto que los hay de los que arriman el ascua a su sardina, pero también están los auténticos investigadores de los hechos ocurridos y sus protagonistas. Es cuestión de estudiar y analizar para sacar conclusiones y tener verdadera capacidad de opinar. Aunque es más fácil y menos trabajoso aprenderse el argumentario que entregan los interesados en que se extienda lo que a ellos interesa y hacerlo de la forma más agresiva verbal, gestual y escrita para amedrentar y evitar argumentos contrarios por fehacientes que sean.

 

    Pero no voy a entrar en estas pocas líneas a lo general de la triste situación en que han situado a España los visionarios del pasado imaginado, sino inventado, de nuestra inmediata vivencia de solo ochenta años atrás. Me limitaré a hacer algunas precisiones de los juicios de valor que se están lanzando contra la persona del General Franco, por ser el protagonista imprescindible de dicha época, en lugar de sacar conclusiones de las lecciones aprendidas de todo lo que sucedió. Pero de forma objetiva y sin mediatizar, aprovechando lo bueno y mejorando o creando lo inacabado.

 

     Como militar y firmante de la declaración de respeto y desagravio al General como soldado de España, junto a más de setecientos compañeros, era consciente, como ellos, de que el contenido del mismo, nada fuera de lo castrense, iba a tener  la correspondiente reacción por parte del coro anti Franco existente en el escenario mediático y político. Aunque sea tarde les recomiendo a todos que lean el documento despacio y si es posible más de una vez antes de lanzarse al asalto contra el texto y sus firmantes, Si lo hacen, como supongo lo hará el instructor nombrado en busca de personas de conducta punible, concluirán que, en un ambiente no contaminado, la declaración en cuestión podría ser firmada incluso por militares en activo.

 

   Sin embargo y para hacer fuerza mediática, se ha buscado el enfrentamiento inexistente entre militares, recurriendo al apoyo de lo que llaman asociaciones con  mayor representación en las Fuerzas Armadas, desconozco a cuantos representan, pero si ellos no se sienten representados por los firmantes, a los firmantes si les gustaría conocer a cuantos miembros de los Ejércitos representan ellos. Igualmente  se empeñan en calificarnos de de franquistas. Ya he dejado claro en otro momento que los soldados  no tienen ninguna ideología ni son “istas” de nada. Solo tienen un ideal que es su Patria a la que han jurado entregar la vida si preciso fuera. Los asociados sin embargo, seguro que inconscientemente, si han enseñado la patita por debajo del ideal del auténtico soldado. Por ejemplo no se les escuchó ni respirar cuando el ex.JEMAD Rodriguez, siendo miembro de la Real Hermandad de San Fernando, se pasó con armas y bagajes a un partido político que se ha declarado enemigo de España, aunque bien viven de los españoles. Cuidado con esa patita que enseñan estando en activo porque puede ser reconvenida

 

     A pesar de la consigna de no mencionar el nombre de Franco y solo referirse a su persona como “DICTADOR” con el sentido más peyorativo posible, les recomiendo que estudien a historiadores de prestigio e imparciales, incluso de pensamiento contrario a Franco, encontrarán las razones que exponen para no considerar su Régimen como tal dictadura, y se enteraran de que el franquismo no existió como ideología y en consecuencia no existen franquistas aunque muchos españoles compartan y defiendan los años de su Gobierno.

 

Por último y por no ser exhaustivo, no puedo dejar de de contestar al juicio de valor que hace un periodista poco cualificado, pese a su estrecha relación con el Ministerio de Defensa, por permitirse el lujo de quedarse tan tranquilo aseverando que Franco fue un mal militar. No sé si ha hecho un Master de táctica y estrategia, pero desde luego su resultado es poco académico y sobre todo erróneo. El General Fontela ya le ha dedicado un artículo muy claro y fundamentado. Yo solo añadiré que Franco fue leal y disciplinado con la República pese a la forma antidemocrática de como se impuso pero la marcha del Rey  la convirtió en un hecho consumado.

 

   Así, cumpliendo órdenes de las Autoridades republicanas, Franco clausuró la Academia General Militar que dirigía con una lección de disciplina que ha sido enseñada a todos los cadetes desde entonces. En otro momento, el Gobierno de la República le encomendó, por su valía profesional, la dirección de las operaciones para sofocar el golpe de estado revolucionario dado por la izquierda, perdedora de las elecciones democráticas de 1933. Es necesario, aunque sea aburrido, recordar que Franco no se alzó contra la II República sino que lo hizo en su nombre contra el Frente Popular que asaltó el poder después de realizar el fraude necesario en las  elecciones que no eran favorables a la izquierda prosoviética  y que había puesto a España al borde del caos.

 

    Tampoco es de recibo descalificar a Franco técnicamente. Cierto es que la sublevación para derrocar al Frente Popular no obtuvo éxito, como lo es que el General no participó en su planteamiento, lo que no dice nada a favor ni en contra dada la incertidumbre de dicha situación. Ello dió lugar a una guerra de tres años en la que la dirección de Franco y el contar en sus Unidades soldados con todos sus valores, permitió al Ejército denominado Nacional mantener la superioridad moral y técnica para ganar la guerra objetivo por objetivo.

 

     La Gesta del Alcázar de Toledo  hace comprensible la acción prioritaria para su liberación más que por su valor `territorial, por el efecto moral y la repercusión internacional que el Gobierno Frente popular le había dado. Para los no informados, les interesa saber que esta acción bélica de la Gesta toledana ha sido tema de estudio profundo en muchas Academias Militares del mundo.

 

   Tambén les puede ser útil a la hora de descalificar, saber que la toma de Madrid con los medios disponibles hubiera supuesto arrasar la Capital y un coste incalculable de muertes, cosa que no entraba en la mente de un soldado. Y cuando sostienen que Franco alargó la guerra para beneficiarse personalmente, solo me cabe pensar en su ignorancia o maldad. Fueron los Rojos  los que pretendían alargarla sabiendo que la tenían perdida, esperando que se iniciara la Guerra Mundial que se estaba gestando . Con tal fin movilizaron en  1938 a la Quinta del Biberón, 30000 jóvenes de 17 y 18 años , para emplear a la mayoría en la batalla del Ebro. Batalla larga y de desgaste para alargar una guerra que tenían tan perdida que dió lugar al enfrentamiento interno entre los partidarios de negociar la rendición y los empeñados en enlazar con la guerra que venía,

 

   En el asunto de cual de las dos partes  tuvo mayor ayuda exterior, no voy a entrar, estudien y trabajen se darán cuenta de cuantos errores se cometen si nos dejamos  llevar por otros caminos que no sea la razón,

 

     Muy posiblemente  me he agotado inútilmente porque creo que a muchos de los empeñados en ello les sobra todo lo que se les argumente.

 

Será cuestión de aprender del   cántabro de los Picos de Europa y limitarnos a contestar a sus prédicas con la escueta y tajante respuesta que merece quien no se atiene a razones: ¡ESA MENTIRA NO ES VERDAD!