Dice la sentencia popular que : “No hay peor ciego que el que no quiere ver ni peor sordo que el que no quiere oír”. Al parecer esas  ceguera y sordera psicológicas que viene padeciendo el conjunto del pueblo español, desde hace décadas, por los malabarismos que los Partidos políticos han estado haciendo para su interés particular.

 

        Sin embargo desde el fatídico 11 de Marzo de 2004, esa limitación audio visual de los muchos españoles que creen en España como la  Nación que les identifica con el territorio en el que nacieron ellos y sus ancestros, muchos de los cuales descansan bajo su tierra, todos ellos de una misma raza, con idioma y costumbres comunes consecuencia de su larga Historia, la memoria de generaciones de cultura y vida colectiva  de siglos.

 

       ¿Qué ha pasado en estos últimos siete años para que esa mayoría que siente y ama España haya despertado de ese hábito tan nuestro como la siesta complaciente?

No creo que se deba a un milagro que no nos merecemos por perezosos. Pienso que la motivación la ha provocado otro refrán popular y español que expresa “Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe” y en esta hora la izquierda más radical ha tomado el mando con su estilo de siempre.

 

         Quiero decir una vez más con ésto, que la otra parte minoritaria de españoles que se empeñan en no sentirse parte de esa Historia y a partir de ella proyectar el futuro de su Nación España, por mucho que les pese, se han lanzado al asalto después de la aproximación que, sin prisa pero sin pausa, comenzaron el mismo 20 de Noviembre de 1975.

 

          Por supuesto, la situación no puede considerarse de casual, ha sido el buenísmo del conjunto de los ciudadanos y la deslealtad para con ellos de los distintos Partidos por las soluciones que han dado de forma egoísta, como poco, a los problemas y necesidades que han creado a España y a los españoles.

 

      Por el contrario, aprovechando los muchos desaguisados de los denominados Partidos nacionales que se autodefinen constitucionalistas, pese a las patadas que han dado a la Constitución sin que sea necesario relacionar una por una, el núcleo minoritario, pero mucho más activo, se ha lanzado a lograr su objetivo permanente  de deshacer la pura esencia de España como Nación concebida como he expresado anteriormente, descomponiendo si es posible su Unidad territorial. 

 

       Así ha sido desde hace más de dos siglos, utilizando cualquier descuido o debilidad de los que mantienen la Patria que debería ser de todos, sin excluir a quienes    tengan diferentes opciones honestas para mejorar y corregir los errores anteriores, pero que no puede aceptar a los que por razones  que no pasan de meros egoísmos o por sentirse no recompensados, asumieron y difundieron como suya la Leyenda Negra fruto de la Imperiofobia contra España en aquellos tiempos. Al igual que más adelante el establishment afrancesado del momento entregó nuestra Soberanía al Emperador Napoleón, teniendo que declararle la guerra unos alcaldes de pueblo tras el levantamiento y posterior matanza de los auténticos españoles de a pie.

 

  No mejoraron las circunstancias después de aquellos años de épica campaña. El sufrimiento del siglo XIX y principio del XX  está escrito con hechos contrastados por su cercanía por mucho que la mala intención se empeñe en tergiversarlos. Los enemigos exteriores, la Masonería interior, la debilidad y desacierto de los gobiernos, las guerras civiles y en la España de Ultramar, perdida con gran sacrificio de muchos españoles, los sucesivos cambios de Regímenes hasta llegar al fraudulento Frente Popular, que en lugar de trabajar para enderezar los grandes errores de un siglo, quiso  aprovechar una vez más la debilidad del momento para arrasar de nuevo la esencia  Nacional de España  emulando al más terrible de los regímenes entre los otros horribles surgidos tras la Gran Guerra.

 

   Pues bien, pasados los ochenta años de aquella tragedia que desembocó en una guerra fratricida, tal y como anunció el socialista Largo Caballero: “La revolución que queremos solo puede obtenerse  por medio de la violencia” y ¡Qué violencia!  Tal fue la búsqueda de los jefes de la oposición para asesinarlos aunque solo pudieran hacerlo con el Sr, Calvo Sotelo, lo amenazara o no la Pasionaria en el Congreso.

 

    

Debo confesar que me resulta insoportable recordar tantas atrocidades previas a la sublevación contra “El Gobierno de Madrid que había caído en manos de unos pistoleros” como clamaba Don Miguel Unamuno, padre intelectual de la República.

Debo confesar que me resulta insoportable recordar tantas atrocidades previas a la sublevación contra “El Gobierno de Madrid que había caído en manos de unos pistoleros” como clamaba Don Miguel Unamuno, padre intelectual de la República.

 

    Pero es necesario repetirlo para evitar el otorgar por callar, aunque solo sea para hacer llegar a los herederos mentales de aquel Frente Popular la necesidad de repasar la capacidad de su memoria y dejar de mentir groseramente, exagerando unos episodios y olvidando otros a conveniencia. Pretensión que doy por hecho inútil, ya que de nuevo han mordido en la debilidad y equivocada tolerancia de quienes no entienden que a esta alturas del siglo XXI puedan mantenerse irracionalmente: el odio, la revancha y la venganza en ciertas mentes contaminadas por obsesiones incompatibles con el momento histórico que vivimos, utilizando para imponer su ideología medios como: la invasión por una inmigración ilegal porque piensan que viene bien a sus fines, potenciar los movimientos secesionistas por aquello de divide y vencerás,  el adoctrinamiento en ética y  costumbres para anular la  libertad individual e imponer la suya mediante el control de los medios de comunicación y el sistema educativo.....Por no ser exhaustivo termino sin relacionar todo lo que puede seguir sucediendo, lo resumo mencionando el intento execrable de repetir lo que dejó escrito Antonio Machado en su tremendo poema:

 

                       “Ya hay un español que quiere

                        Vivir y a vivir empieza

                        Entre una España que muere

                        Y otra España que bosteza

                        Españolito que vienes

                        Al mundo te guarde Dios

                        Una de las dos Españas

                         Ha de helarte el corazón”

  

         Porque no existe peor amenaza para la convivencia y desarrollo que enfrentar al conjunto en dos grupos excluyendo y castigando de la forma más conveniente a los que discrepen. ¿Eso es lo que pretenden?  ¿Es lo que hay que aceptar? ¿Retrotraernos, no 80 años, sino al cuadro de Goya de “Duelo a garrotazos” ?

 

     Piensen y recapaciten, ese poema y esa imagen no define ni representa a las dos Españas que nos quieren transmitir, eso supondría que pretenden obrar diferente para mejorar lo mal que lo han hecho otros con otras ideas, pero lo que están demostrando, a los pocos días de ejercer el poder, después de lograrlo de forma tan irregular en una Democracia, es que no es su anhelo mejorar y construir a favor de España sino derribar en su contra. Por eso no se puede considerar que es la otra España la que ha llegado al Gobierno porque es la ANTIESPAÑA la que está en el Poder.

 

       Ahora que están en él enderecen el camino que se han trazado, por el bien de todos y no solo de sus correligionarios. Recuerden con Antonio Machado, de nuevo, que “nadie es más que nadie”, ni olviden el axioma que debe guiar al que ostenta el poder: “El que no manda para servir no sirve para mandar”. Ahora su obligación es servir a todos y no a su exclusiva ideología.