En Agosto de 2019 se daba una noticia en el ABC que pasó desapercibida para muchos, se premiaba, y se protegía para su conservación, uno de los mejores ejemplos de que es importante “pensar en grande”, pero pensar con cabeza, LA Presa del Gasco.

EL CANAL DEL GUADARRAMA

Según la Fundación Aquae, el canal del Guadarrama fue auspiciado por el Banco de San Carlos con la idea de unir por vía fluvial Madrid con el Océano Atlántico, pasando por Aranjuez, Córdoba y Sevilla, desde donde el río Guadalquivir ya era navegable hasta su desembocadura. Así, el canal atravesaría las cuencas del Manzanares, Tajo, Guadiana y Guadalquivir.

Aunque sólo se llevaron a cabo los primeros 27 km del canal y dos tercios de la primera presa reguladora, la presa del Gasco en el río Guadarrama, el trazado del canal estaba replanteado en su totalidad, con una precisión asombrosa en su trazado topográfico, desde el punto de vista de los modernos aparatos de topografía. La longitud del canal serían 771 km y salvaría un desnivel total de 700 m, por medio de esclusas.

CARLOS LEMAUR, UN INGENIERO FRANCÉS EN LA ESPAÑA DE LA ILUSTRACIÓN

Carlos Lemaur (Montmirail, Francia, 1721–Madrid, 1785) llegó a España en el marco de uno de los proyectos más ambiciosos del siglo XVIII: el canal de Castilla. El Marqués de la Ensenada, ideólogo del proyecto del Canal, propició la llegada del ingeniero francés a Madrid en 1750, durante el reinado de Fernando VI.

Su participación en el canal de Castilla apenas duró 3 años, por la caída de su valedor en 1754. La mayoría de sus trabajos se enmarcan en la época de Carlos III, de la que los historiadores destacan su labor en Galicia. Allí descubrió una vía romana que unió Betanzos con Astorga durante el trazado del Camino Real. El Palacio de Rajoy (actual Ayuntamiento de Santiago de Compostela) es también obra suya, así como el paso de Despeñaperros en el Camino Real de Andalucía o el Real Camino de Galicia. En 1785 firmó el proyecto del canal de Guadarrama y la presa de El Gasco, del que no pudo ver siquiera iniciar sus obras.

EL PROYECTO

Se trataba de construir una vía fluvial que enlazara Madrid con el sur de la Península a través del Tajo, y que además cumpliera la función de transportar desde Guadarrama la piedra necesaria para las construcciones emprendidas en Madrid y Aranjuez. La construcción fue dirigida por el propio Carlos Lemaur y tras su suicidio, por sus cuatro hijos. Tras una tormenta se abandonó la construcción de la presa por un derrumbe en el paramento de aguas abajo, y por tanto también se paralizaron las obras del canal en 1799. Aunque se intentó retomar la construcción de un canal de abastecimiento a Madrid en el siglo XIX, para aprovechar la infraestructura ya construida, las obras nunca se llevaron a cabo.

Se utilizó como mano de obra a soldados, que con el paso del tiempo fueron reemplazados por prisioneros condenados a trabajos forzados, como medida de abaratamiento de costes.

En el año 1788, tras un año de trabajos, se publicó un informe en donde se daba cuenta de las obras: se habían realizado 26,6 km. de canal y otras tantas de contrafoso, que incluían 37 acueductos de mampostería y sillería (4 menos que los proyectados).

Aunque el Banco de San Carlos presentó estos resultados como un rotundo éxito, tan solo se habían ejecutado 26 km. de los casi 50 que había hasta el puente de Toledo, punto donde debía enlazar con el Canal del Manzanares, además de que en la presa apenas se habían empezado las obras.

El proyecto finalizó en mayo de 1799, cuando, en opinión de los hijos de Lemaur, unas fortísimas lluvias, hincharon el relleno arcilloso de los casetones de fábrica que constituían el entramado sólido de la presa y propiciaron su derrumbe cuando alcanzaba unos 50 metros de altura.

Por iniciativa real, Juan de Villanueva fue designado para realizar un reconocimiento de la presa y el canal. Por parte del ministerio de la Guerra se encargó al ingeniero Fernando Gaver la misma misión. Tras estos informes, la Corona determinó la suspensión definitiva de las obras.

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La historiadora Teresa Sánchez Lázaro hizo su tesis doctoral sobre este canal y la figura de su constructor, el ingeniero Carlos Lemaur, que ha quedado publicada en el libro "Carlos Lemaur y el Canal de Guadarrama", publicado en 1995 por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.

A continuación se analizan los vestigios visitables, y los restos que se conservan hoy día, sin que ninguna administración se haya interesado por su conservación y explicación a los miles de madrileños que visitan la sierra y viven en la zona.

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CANAL

Del tramo del canal que pudo ejecutarse, se conservan en buen estado diferentes restos, localizados en el término municipal de Las Rozas de Madrid, concretamente en las urbanizaciones Molino de la Hoz y Monte Verde, así como en el Parque de la Dehesa de Navalcarbón.

Los vestigios más importantes son el cajeado, que se mantiene prácticamente entero, y las obras de fábrica realizadas a lo largo del canal. Se trata de pequeños acueductos, a través de los cuales se daba paso inferior a los riachuelos con los que el canal se cruzaba. En la Dehesa de Navalcarbón, el Ayuntamiento de Las Rozas de Madrid ha llenado de agua distintos tramos del cajeado, mediante la desviación de un arroyo próximo.

 

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CASAS DEL CANAL

A 450 m. aproximadamente de la presa de Gasco y junto al antiguo camino que unía Torrelodones con Villanueva del Pardillo. Se conservan los restos de algunas edificaciones realizadas en piedra de la zona.  Destaca una edificación en ruinas, de planta rectangular, de 10,6 m. de longitud y 4,27 m. de ancho, una alberca de 8,2 m. de longitud y 4,16 m. de ancho.

Otros lienzos en ruinas se encuentran medio ocultos por la vegetación. En superficie son visibles restos constructivos (tejas y mampuestos). En el año 1788, se señala la construcción de una casa y barracones cuyo coste ascendió a 30.661 reales. Al parecer,  las Casas del Canal eran las aludidas en el informe, y que albergarían a la dirección y a los trabajadores de la presa y canal, y La Casa del Canal es mencionada por Madoz (1850)

TRAZADO DEL CANAL

Como se ha indicado, desde la presa comenzaría el canal que llegaría a Madrid para continuar con el del Manzanares y los proyectados para el Jarama y el Tajo. El canal seguiría por Aranjuez, Tembleque y Corral de Almaguer hasta los ríos Cigüela, Záncara y Guadiana. En Almuradiel atravesaría el estrecho de Despeñaperros, y a través de Córdoba y Sevilla, siguiendo por el margen sur del Guadalquivir hasta alcanzar el océano.

El punto de origen del canal era la ya declarada BIC presa de El Gasco, situada en la confluencia de los términos municipales de Torrelodones, Galapagar y Las Rozas de Madrid (Madrid). La función de este embalse era derivar agua desde el Guadarrama hasta el Manzanares, a la altura de Madrid, con objeto de que este último río incrementara su caudal y hacer factible su navegación.

El canal se unía posteriormente con el Jarama hasta llegar a Aranjuez (Madrid) y al río Tajo. Se dirigía después a Tembleque (Toledo) y, sin salir de la provincia toledana, conectaba con una nueva presa, que se había proyectado construir sobre el cauce del Riansares, nuevamente, era necesario que este río aportara la totalidad de su caudal, para facilitar la remontada de la depresión del Tajo.

El canal confluía con el Cigüela y el Záncara para después entroncar con un canal surtido de las aguas del Jabalón, mediante una presa de captación localizada en los alrededores de Villanueva de los Infantes (Ciudad Real).

Pasado Almuradiel (Ciudad Real), recibía las contribuciones de los ríos Cabezomalo y Magaña, antes de atravesar el desfiladero de Despeñaperros. Superado este punto, se unía con el Guarrizas, el Guadalén y el Guadalimar, hasta llegar a Córdoba y Sevilla, confluyendo con el Guadalquivir, río que es navegable desde esta última ciudad hasta su desembocadura en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).

Carlos Lemaur recurrió en su proyecto a un sistema de esclusas económicas, previamente ensayado en el canal de Ypress (Francia) que hubiese permitido salvar los desniveles del terreno y las divisorias atravesadas por el canal. Las de mayor dificultad técnica se encontraban en Tembleque (Toledo) y en los altos del río Jabalón, en la provincia de Ciudad Real.

LA PRESA DEL GASCO.

La presa de El Gasco fue diseñada en su momento como la presa más alta del mundo, con 93 m. De la presa solo se conserva un lienzo de 53 m de altura y 251 de longitud. La anchura oscila entre los 72 m de la base y los cuatro de la parte superior.  La cara septentrional, situada aguas arriba, presenta un buen estado de conservación. Tiene una inclinación de 60º. El lado meridional se encuentra arruinado, tras el derrumbe sufrido en 1799, que dejó al descubierto sus juntas laterales y muros transversales.

En esta parte, la presa roza la vertical. Todo el conjunto está construido en mampostería de piedra de granito, al igual que otras edificaciones situadas cerca de su enclave, como los pabellones que sirvieron de residencia a los ingenieros.

En las inmediaciones de la presa, existen canteras y graveras, de las cuales se extraía el material necesario para las obras. Aguas abajo, se conservan diferentes vestigios del tramo inicial del canal del Guadarrama, dentro del término de Torrelodones y Las Rozas de Madrid, cuyo ayuntamiento de este último municipio ha acondicionado con fines recreativos y deportivos algunos de estos restos, situados en el Parque de la Dehesa de Navalcarbón.

Las obras de la presa, que duraron doce años, que estuvieron marcados por las adversidades. A la comentada precariedad económica del Banco de San Carlos, que condicionó los plazos de ejecución, se añadió una epidemia de paludismo, que acabó con la vida de numerosos trabajadores, todos ellos presidiarios que cumplían de ese modo su condena. Según se afirma en el estudio realizado por Teresa Sánchez Lázaro, la presa estaba mal proyectada. La autora sostiene que el derrumbe provocado por la tormenta fue el mejor final posible y que, dada la geometría de su sección, la Presa de El Gasco se hubiese venido abajo antes o después, incluso en pleno periodo de construcción.

TRAMO A PROTEGER EN LAS ROZAS

Según el PROYECTO DE URBANIZACIÓN DE LA UNIDAD DE EJECUCIÓN UE-VII.1. “SISTEMAS GENERALES P.E. + KODAK” DEL P.G.O.U. DE LAS ROZAS DE MADRID realizado en el año 2015 por el arqueólogo David Urquiaga Cela, en el interior de las Rozas los restos del canal se han engullido por el crecimiento de la población, estudiándose mantener, en las actuaciones sobre los terrenos de  la antigua sede de Kodak (que requeriría otro artículo), los vestigios actualmente conservados y que deben protegerse. El canal discurre por la "calle del Caño"; existiendo de la zona varios planos de gran calidad, como el proyecto de obra de 1780 aproximadamente y la cartografía del momento de la construcción, 1786.

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Si quieren pasearse por un entorno natural único, junto a una gran ciudad como las Rozas, aprovechen para conocer los vestigios del Canal del Guadarrama y de la Presa del Gasco, ahora que es un BIC, es deber de todos conservarlo, difundirlo y protegerlo.

Es un ejemplo, a 20 km de Madrid, de las hazañas de la Ilustración, que en este caso, no llegaron a buen término.

 

Santiago Durán García

Arquitecto Técnico (UPM) MDI Máster En Dirección Inmobiliaria (UPM) EEM Gestor Energético Europeo (UPM European Energy Manager)

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