Una de las muchas mentiras que la izquierda ha logrado introducir en las mentes de la mayoría de los españoles es que los trabajadores sólo pueden progresar y mejorar con postulados marxistas. Al igual que la izquierda se atribuye a sí misma, sin razón, el advenimiento de la democracia, también se atribuye la defensa de los obreros y los menesterosos, de tal manera que muchos ciudadanos de clase media, o media baja, consideran poco menos que un pecado votar a un partido que no sea de izquierdas. Esas mentiras, que a poco que uno lea e investigue comprobará que son totalmente obscenas y sin fundamento, pululan en los cerebros de millones de personas que después, cuando van a las urnas, ponen en el poder a los peores, los más traidores, los más mentirosos, los más vagos.

En honor a la verdad, tampoco podemos decir que las derechas hayan hecho mucho por los trabajadores españoles, salvo reducir el paro en época de vacas gordas, gracias sobre todo a una burbuja inmobiliaria cuyo estallido posterior nos ha llevado por delante a todos. Porque dar empleo precario y de baja calidad, con la premisa de que más vale un sueldo miserable que estar en paro, a lo que conduce finalmente, como hemos visto, es no solamente a un aumento posterior del desempleo, sino lo que es peor, a que la antaño acomodada clase media, termine estando formada por trabajadores que van a su oficina a ganarse la miseria. Con sueldos de vergüenza en empresas que te pueden poner en la calle a coste cero. Y en esto han colaborado prácticamente por igual los dos grandes partidos.

Aunque cada vez sea más políticamente incorrecto decirlo, cosa que sinceramente nos importa muy poco, sólo durante el franquismo hubo políticas decididamente a favor de los trabajadores españoles. Si los votantes de izquierdas, en lugar de creerse las mentiras que les cuentan los culiparlantes a los que adoran, fuesen a la hemeroteca o a algún manual decente de Historia, y buscasen quién fue Pedro González Bueno y qué era aquello del Fuero del Trabajo, comprobarán que la mayoría de medallas que pretenden colgarse el socialismo y el comunismo español, merecía llevarlas en su pecho aquel falangista honrado y cabal. A González Bueno le debemos también las Magistraturas del Trabajo y el Instituto Nacional de la Vivienda, pero esto tampoco parece importar mucho a los votantes socialistas.

Tampoco estaría de más interesarse por la figura de José Antonio Girón de Velasco. En 1941, con tan solo 29 años, fue nombrado Ministro de Trabajo, cargo que ocupó hasta 1957. Durante su paso por dicho Ministerio se consiguieron para los obreros los mayores logros sociales de toda la Historia de España. Se aprobaron, entre otras, las Leyes que establecieron el Seguro de Enfermedad, el Instituto de Medicina, Higiene y Seguridad del Trabajo, las pagas extraordinarias del 18 de julio y Navidad con carácter obligatorio, los puestos de trabajo fijos, Servicio de Montepíos y Mutualidades Laborales, el Plus de cargas familiares, los Jurados de Empresa, el Subsidio de invalidez, etc...Se aumentó el nivel de vida de la clase obrera hasta convertirla en clase media.

Creó las Universidades Laborales, donde el hijo del obrero pudo estudiar y labrarse un porvenir digno, entre las que destacaron las de Gijón, Córdoba, Sevilla, Zamora y Tarragona. Además se creó un sistema de Seguridad Social que cubrió las situaciones de vejez, viudedad, orfandad, desempleo, jornada laboral reducida, vacaciones pagadas y una red de asistencia sanitaria con atenciones médicas y hospitalarias. También consiguió fuertes subidas salariales para los trabajadores. De todo esto, los españoles de hoy, los jóvenes de hoy, no saben nada, porque esta realidad ha sido sustitiuida por las mentiras del Sistema.
 
Hoy, este Frente Popular de todo a cien que tenemos aupado al poder, este Frente Popular que negocia con los enemigos de España la ruptura de la nación más antigua de Europa, ofrece a los trabajadores españoles las migajas que sobran de dar el oro y el moro a esos enemigos internos. Y le ofrece a las personas mayores unas pensiones miserables, con la excusa de que no hay dinero, pero por detrás le llena las alforjas a ERC, al PNV y a los nuevos ministros chavistas de Podemos, en agradecimiento por su fidelidad lacayuna. Ésta es la España actual, y así es la izquierda a la que votan todavía millones de españoles, gracias a las mentiras que casi nadie se atreve a desmontar.
 
Ahora, Pedro Sánchez ofrece a los pensionistas una subida de unos siete euros al mes de media, como si con siete euros se pudiese dignificar nada. Como si con siete euros se pudiese pagar el gas, la luz, la caldera, la cesta de la compra o los impuestos que luego van para sufragar el despilfarro millonario de los partidos políticos, el derroche de carguitos, asesores y prebendas de quienes nunca se aprietan el cinturón. Pero volverán a sacar pecho, como hacen siempre, y seguirán en el poder, porque cuando la verdad no vale nada, la propaganda lo es todo.