Al estercolero que ya se había formado desde hace tiempo en la Cámara Baja de las Cortes Generales, se mezcla ahora el lodazal expresado por el Presidente del Gobierno y alguno/a de sus Ministros/as en sus últimas comparecencias. Esta mezcla en el seno de los Diputados representantes de la Soberanía popular, si alguien no lo remedia, puede originar el epicentro de una especie de Tsunami que reventando todas las cancelas del Palacio de la Carrera de San Jerónimo dé lugar a una inmensa riada de magma marrón y maloliente que inunde sin remedio campos y ciudades de nuestra piel de toro.

 

       Mala será la inundación y destrucción que traerá consigo tal catástrofe, pero lo que no tendrá recuperación posible será el daño irreparable que sufrirán los millones de ciudadanos españoles sorprendidos en plenas marchas y concentraciones por sus reclamaciones justas e ineludibles pero que la ineptocracia y el egoísmo de quienes teóricamente les representan, impiden darles solución.

 

        Miles de pensionistas, clamando por una pensión digna y justa se verán arrastrados por esa corriente, igual que  los funcionarios de prisiones que lo hacen por su escasa plantilla, inseguridad y bajos sueldos, los trabajadores de Navantia que ven peligrar sus puestos de trabajo por las indecisiones y contradicciones del Gobierno errante, los estudiantes ante la desconfianza producida por la concesión de títulos y doctorados mal conseguidos o plagiados, los policías y guardias civiles reclamando igualdad de salarios justos, las manifestaciones contra todo tipo de violencia y delincuencia que ocupan un tercio de todos los telediarios......Así hasta las alternativas demostraciones a favor y en contra del desmadre independentista catalán.

 

    Parece incomprensible que los responsables de tal riada sean incapaces de  contenerla para hacer frente  a todos los problemas mencionados y que en lugar de solucionarlos con auténtico sentido de Estado los desatiendan. Sin embargo las causas que han producido tal tsunami sí nos explican sin lugar a dudas la situación tan indeseada como esperada en la que nos encontramos.

 

     Fue primero  la falta de carácter y entereza moral que practicó durante siete años el Gobierno del Partido Popular al que se le otorgó una inmensa mayoría representativa para deshacer las canalladas que contra España llevó a cabo el Ejecutivo de Rodriguez Zapatero,después de ganar el Partido Socialista las elecciones  en 2004 tras el trágico atentado del 11 de Marzo.

 

     La segunda causa del grave riesgo en que nos han situado nuestros representantes legales a espaldas del pueblo soberano y consecuencia de la anterior conducta del Partido del Sr. Rajoy, ha sido el  desleal aprovechamiento de la misma por parte del Partido Socialista, colocando a su extra parlamentario Secretario General, Sr. Sánchez, al frente de un Gobierno multicolor mediante una Moción de Censura hipotecada por independentistas, pro etarras y comunistas radicales extemporáneos.

 

   El resultado de esa tormenta perfecta no ha solucionado ninguno de los problemas que han hecho salir de forma simultánea y sucesiva a todos los colectivos mencionados y arrollados por la riada marrón. Movimientos en gran parte provocados y organizados por alguno o varios  de los socios de la variopinta coalición que sostiene a un Gobierno incapaz de hacer algo más que ir tapando todas y cada una de las brechas  que  le van corroyendo su frágil y desarbolada nave desde la primera semana de singladura, cuyo rumbo después de cuatro meses de navegación, ha dejado claro que no se dirige a salvar a todos esos damnificados a punto de convertirse en náufragos de un sistema de mucha palabrería y pocos hechos. Eso sí, obcecado con la obsesión de la izquierda de siempre de de devolvernos a su paraíso social que se les arrebató hace ochenta años gracias a Dios.

 

   Como ya vemos, independientemente de gestos y postureos no arreglan casi nada, pero se imponen con el dominio de los medios y el lenguaje rebote, denominando al de enfrente con calificativos que les son atribuibles a ellos por sus acciones. Mientras tanto, como en la otra orilla permanecen dormidos o anestesiados, la izquierda imparable ha alcanzado de tal forma el poder que no será fácil  salir del huracán que amenaza  convertirse en tornado.

 

     Ante tal previsión y en argot de la AEMET es necesario que para evitar males mayores, quien corresponda declare la ALERTA ROJA a nivel nacional, advirtiendo que ni toda la Protección Civil, aún con la UME desplegada con todos sus efectivos, serán capaces de evitar los daños que causará esa riada de magma marrón.

 

     Será necesaria la aportación de todos los afectados sin excepción para contener, desviar y finalmente limpiar todo el solar nacional. Será imprescindible que si queremos que la zona declarada catastrófica no cambie absolutamente la fisonomía que ha configurado la España heredada  del Régimen anterior y desarrollada en cuatro décadas, las fuerzas que pueden y deben oponerse a la tragedia que supone para una Nación centenaria tirar por el sumidero un siglo de su Historia, están obligadas a unirse por encima de todo egoísmo personal y partidista para dar prioridad absoluta al bien de España y evitar que se tengan que emplear las reservas.  Porque todo táctico conoce bien que una vez empeñadas las reservas si no logran el éxito la derrota estará muy próxima.

    ¿Hay RESERVAS?