Acaba de salir a la luz el dato de que la Iglesia Católica ha batido el récord de recaudación este año por la declaración de la renta. En total 284, 4 millones de euros, la cifra más alta desde que comenzó el actual sistema de asignación tributaria en 2007.

Estos buenos datos económicos contrastan con una realidad: cada vez hay una mayor desafección de muchos católicos españoles con sus prelados, representados por la Conferencia Episcopal Española.

Uno de los motivos por los que muchos católicos no han puesto la X en el casillero de la Iglesia ha sido la cobarde actitud de la Iglesia ante la vil profanación de los restos de Franco. Se han doblegado a los intereses del poder político sin oponer ninguna resistencia para impedir una ignominia a la figura de quién tanto bien hizo por la Iglesia salvándola del exterminio marxista. Han sido incapaces de levantar la voz ante tal injusticia y acto sacrílego, callando por cobardía ante la venganza de los perdedores que solo han encontrado oposición en la familia y en el Padre Cantera.

Al margen de este hecho vergonzoso que ha sido la gota que ha colmado el vaso, muchos católicos españoles ven a sus pastores como perros mudos, que no denuncian con contundencia los gravísimos pecados que se dan en la sociedad. La tibieza de la mayoría de los obispos a la hora de denunciar el horrendo crimen del aborto clama al cielo. Prácticamente ningún prelado se atrevió a protestar contra la celebración del orgullo gay en Madrid y las blasfemias y sacrilegios que allí se produjeron.

Finalmente ante la reciente aprobación de la eutanasia tampoco hemos visto a ningún prelado oponerse con fuerza, denunciando con toda su crudeza la gravedad de los hechos.

Los obispos españoles, salvo honrosas excepciones, no son molestos al mundo ni al poder político porque no se atreven a enfrentarse a él, dejan hacer, son diplomáticos. Han olvidado su misión de dar la vida por defender la verdad. Han perdido su autoridad moral. 

La frialdad de los datos

La Iglesia recaudó un total de 284,4 millones de euros a través de la 'X' de la Declaración de la Renta, gracias a que 7.191.387 personas marcaron esa opción (que ascendería hasta 8,5 millones, con las declaraciones conjuntas). Esto supone que hubo 26.885 declaraciones más a favor de la Iglesia y que se dedicaron a ese fin 16,6 millones más, un “máximo histórico”. El 32,32% de las declaraciones marcan la casilla de la Iglesia y, de media, cada contribuyente que marca la X aporta 35 euros a la Iglesia.