La Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha dictado una sentencia en la que revoca una sentencia que fue emitida por la Sección 3ª compuesta en Sala en el año 2017 para resolver el Asunto N.D. y N.T. contra España. El caso tiene su origen en sendas demandas interpuestas ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos contra el Reino de España por dos migrantes a causa de su devolución en caliente. En la primera sentencia que se dictó sobre el asunto, el tribunal llegó a la conclusión de que las autoridades nacionales no habían ponderado todos los intereses en juego para valorar, en el respeto de los criterios establecidos por su jurisprudencia, si las medidas litigiosas eran proporcionadas a los objetivos legítimos perseguidos y, por tanto, necesarias en una sociedad democrática, afirmando que, “En consecuencia, se produjo violación del Convenio.

En la resolución del recurso, la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos afirma que “los demandantes se pusieron ellos mismos, de hecho, en una situación ilegal cuando intentaron de forma deliberada entrar en territorio español el 13 de agosto de 2014 de una forma no autorizada al escalar las vallas que rodean el enclave español de Melilla en la costa norteafricana”, cuando tenían una vía legal para intentar acceder. Concretamente, "Los demandantes también tenían acceso a las embajadas españolas y consulados, en los que según la ley cualquiera puede presentar una petición de protección internacional".

El planteamiento de la sentencia se puede asimilar con la legítima defensa de las fronteras ante injerencias indebidas, ayudando la sentencia, por tanto, a comprender que las devoluciones en caliente sirven para reforzar el orden jurídico en lo relativo a la integridad de los límites territoriales sin atentar contra derechos fundamentales de personas que generan riesgos ilegítimos con actuaciones ilícitas innecesarias e injustificadas. Si se logra proyectar la imagen de que todo aquel que decida entrar ilegalmente por las fronteras españolas usando la fuerza se encontrará con una oposición contundente, se podrán desincentivar los agresivos ataques ejecutados por inmigrantes para penetrar en las fronteras españolas pensando equivocadamente que podrán vivir dentro de ella sin realizar actos ilegales de igual o de mayor gravedad a los cometidos para entrar en España. Además, se conseguirá reforzar la protección de aquellos agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, de manera que no tengan que poner en peligro su integridad por mantener la seguridad de las fronteras españolas ante ataques consistentes en lanzamientos de cal viva y de heces.