Desde la aparición en España del movimiento obrero organizado, en los tiempos del Sexenio revolucionario, fueron perfilándose dos núcleos, el uno de inspiración anarquista que acaba decidiéndose por la participación sindical y que se concreta en 1910 en la Confederación Nacional del Trabajo. Hacia 1927 hizo su aparición la FAI como una reacción militante contra la sindicalización de la CNT. El otro núcleo de inspiración marxista, socialdemócrata-de entonces- y minoritario en torno al PSOE y a la UGT. Más adelante con los problemas surgidos en el mundo del socialismo y con la revolución rusa, grupos insignificantes al principio irán construyendo el partido comunista con su consideración de “vanguardia del proletariado”.

 

Ya en tiempos de la 2ª República aparecían dos tendencias claras entre los bakuninistas: la de los agraristas o comunalistas con base en ayuntamientos o comunas y que tenía de representantes más destacados a Federico Urales y a Isaac Puente. Influía en ellos el pensamiento de Pierre Besnard para quien, una vez que triunfara la revolución, la organización sindical debería encargarse de la producción, del intercambio y del reparto de bienes y servicios. Las federaciones serían la herramienta clave que culminará en la Confederación General del Trabajo. El Estado no es necesario ni tan siquiera en la etapa de Estado ocasional, en la teórica “dictadura del proletariado”. La nueva organización con base en el individuo no gobierna, administra; esta “administración” utilizará dos elementos fundamentales, el municipio para las funciones puramente administrativas y el sindicato para las funciones económicas . Pero otra tendencia existe también, la de los moderados que otorgan al sindicato un papel fundamental en la sociedad revolucionaria. Es más abierta, menos doctrinal. Aparecerán los Durruti, Ascaso o García Oliver, pero también Pestaña o Juan Peiró .Se perfilaron, pues, dos tendencias: la faísta y la treintista.

 

¿Participaban del ideal anarquista la mayoría de los afiliados a la CNT? Quienes más han estudiado el fenómeno no están de acuerdo con que los trabajadores afiliados participaran de los ideales anarquistas. Distinguen entre los dirigentes y los obreros y concluyen que es más que posible que su afiliación se realizara por la defensa de las reivindicaciones sociales y laborales y que del bagaje libertario estuvieran bastante ausentes.

Este breve panorama descrito resulta reduccionista ¿No hubo más? ¿Dónde están los sindicatos católicos? ¿Dónde están los sindicatos libres? Hay un consenso generalizado que supone al movimiento sindical patrimonio de la izquierda. ¿Es posible otra visión? ¿Era posible otra opción?

 

El comienzo de la década de los treinta presenta en España la aparición de vías políticas “alternativas”, para algunos producto del contagio de lo que ocurre por Europa y, desde luego, con anclajes culturales en la tradición española. Esas novedades, esa modernidad tenía por fuerza que fijarse en el desarrollo del movimiento obrero e intentar su enganche a las fórmulas transformadoras que proponían. Y puestos a elegir, la decantación entre las dos fuerzas sindicales reseñadas se haría por los confederales. Podía resultar chocante, pero lo nuevo entraña esos riesgos. Para algunos era contradictorio, para otros no se trataba más que de artimañas y señuelos contra el movimiento obrero considerado como exclusivo patrimonio suyo.

Por más que ciertas “notas” pudieran ser del agrado de lo que se llamará el nacional sindicalismo (con origen en Ledesma Ramos) resulta difícil pensar una coincidencia esencial entre el mundo confederal y esas posturas novedosas. ¿Dónde está la familia? ¿Dónde está el estado? En “la ciencia total de la vida humana” tampoco hay lugar para Dios: “Si Dios existiera habría que hacerle desaparecer” decía Bakunin

El panorama de persecución de la II República contra la CNT puede seguirse con detalle en el libro de Ceferino Maestú Los enamorados de la Revolución: Falange y CNT en la II República. El malestar creado, las exigencias reivindicativas de ese vivero de trabajadores poco ideologizados e incluso el intento de captación de algunos de sus dirigentes van a estar en el punto de mira del sindicalismo nacional novedoso .Había una intuición en los ideólogos de la Falange-ya con ésta existiendo, ya antes- de que era posible la transmutación de elementos de aquella sindical mayoritaria a sus filas. El destacado dirigente anarquista Abad de Santillán sabía de esa intuición por parte del hijo del dictador: “Mientras toda la Policía de la República no había descubierto cuál era nuestra función en la FAI, lo supo Primo de Rivera, jefe de otra organización clandestina, la Falange española”.

 

 

¿Cuál era la percepción del obrerismo falangista incipiente y muy minoritario? Voy a detenerme brevemente en cuál es la imagen que presenta la rama marxista del nacional sindicalismo y de sus líderes. Cuál era su percepción y cómo la difundieron, cómo la deformación que hicieron.

Las acusaciones- no hay más valoración que la acusatoria- van desde el estar manejados por el capitalismo, el ser “una organización del crimen al servicio del capitalismo”, el aprovechamiento para los intereses personales o la farsa de distracción de su supuesto obrerismo. Esta percepción será la base en que posteriormente se cimiente una buena parte de la bibliografía (la hecha y la por realizar) sobre el nacional sindicalismo. Por tanto para la elaboración de estudios se parte de un supuesto contaminado que se repite y se repite.

Para los socialistas a la pregunta de si hay obreros en la Falange la respuesta era afirmativa y lo valoraban como que el capitalismo había creado “una reserva social”.

Desde el latrocinio de guante blanco, actividad de los dirigentes falangistas hasta la acusación de dirigir una banda de atracadores por el Jefe de provincias, Emilio Alvargonzález, y que además dejaba “pruebas falsas” para que se incriminara a los comunistas. Ni más ni menos que un montaje.

La Falange, por supuestísimo, estaba subvencionada por el capitalismo, tanto por el nacional como por el internacional “El capitalismo nacional y extranjero subvenciona a las cuadrillas de asesinos fascistas”. Las subvenciones procedían – en el relato comunista- de la Telefónica, de Otamendi- Metropolitano-, de la Granja Poch o de Juan March. No faltaron las acusaciones de que el Metropolitano “propiedad del ex - rey” daba dinero a los fascistas a cambio de que le libraran de personal rebelde.

Se acusaba a los Primo de Rivera de haberse apropiado de cinco millones de pesetas procedentes de la Suscripción nacional realizada por el general Primo de Rivera “ a la que sólo contribuyeron los agradecidos, los que habían obtenido pingües beneficios a costa de las masas populares, los que habían obtenido concesiones en condiciones onerosas, cuyo ejemplo más típico lo tenemos en la Telefónica, todos los amigotes y burgueses agradecidos regalaron a Primo de Rivera, en calidad de pago por sus inmensos favores esos millones. Capital que ha venido muy bien a sus hijos para dedicarse al deporte de organizar asesinatos y participar en ellos de un modo directo como ya hemos demostrado…los aristócratas, las subvenciones del ex rey, la infame ralea de duques, marqueses, condes y etcéteras, son una fuente de ingresos nada despreciable”.

Cuando se produjo el suplicatorio en las Cortes para retirar la inmunidad parlamentaria al jefe de la Falange, tras el que Prieto y José Antonio se dieron la mano (y cuya relación era otro de los temas queridos por el falangista disidente Ceferino Maestú), desde Mundo Obrero se condenaba la actitud del líder socialista y lo mismo, pero por lo contrario, de Antonio Goicoechea : “al cerdo de Goicoechea le pareció monstruoso que su protegido estrechara la mano de un socialista que tanto les ha perseguido”. El enfrentamiento entre el líder monárquico y José Antonio se solventaba, según la literatura fantástica del periódico comunista, cuando éste respondía que eran “Un hatajo de imbéciles” y “que era una actitud que podía cotizarse entre los obreros” .

Pero a estas pinceladas hay que añadir otra acusación de mayor calado teórico en el pensamiento marxista. Los obreros del nacionalsindicalismo pertenecían al lumpem-proletariado, una de las peores acusaciones en la escala de valores del marxismo. En La lucha de clases en Francia de 1848 a 1880 Carlos Marx colocaba al lumpem proletariado junto a todos los que iban a destrozar el movimiento obrero ”Esta capa es un centro de reclutamiento para rateros y delincuentes de toda clase que viven de los despojos de la sociedad, gentes sin profesión fija, vagabundos…” .En el Prefacio a la guerra campesina en Alemania, Federico Engels manifestaba “El lumpemproletariado, esa escoria integrada por los elementos desmoralizados de todas las capas sociales y concentrada principalmente en las grandes ciudades es el peor de los aliados posibles…Todo líder obrero que utiliza a elementos del lumpemproletariado para su guardia personal y que se apoya en ellos, demuestra con este solo hecho que es un traidor al movimiento”

Los “reactivadores” de Lenin consideran al lumpen proletariado un “no grupo”, un elemento libre, flotante “que puede ser utilizado por cualquier estrato o clase” Pues bien, esta sería la consideración sobre los obreros que integraban el nacional sindicalismo. Eran populacho, lumpen proletariado, masa inactiva y viciosa que se deja comprar por la mano y el interés de los reaccionarios”

En un tiempo crucial para el desarrollo del obrerismo falangista, septiembre y principios de octubre de 1934 ¿que opinaban los comunistas? ¿qué opinaba la vanguardia del proletariado sobre dos de las grandes figuras del sindicalismo nacional, Nicasio Álvarez de Sotomayor y Manuel Mateo? Algo se ha escrito sobre el fraternal recibimiento que los socialistas hicieron a los trabajadores de la CONS en el Paseo de la Castellana por la desvergüenza de ir estos últimos a pedir trabajo en la construcción de los Nuevos Ministerios. No resultaba extraño el comportamiento en la calle cuando se vendía los siguientes perfiles de los dirigentes sindicales del falangismo:

Sotomayor es un tipo vomitado de la Confederación , donde jugó un cierto tiempo, un papel dirigente, individuo sin moral, eterno vividor con recursos de sucio origen. Militante en la CNT se sabía en los últimos tiempos que era confidente de la policía. Cuando fue arrojado de los sindicatos únicos de Madrid se hizo fascista. Y hoy es el encargado “por el mando” de la cuestión sindical en las filas fascistas. Vive en Preciados 20”. A Sotomayor se le da la responsabilidad máxima de los sindicatos fascistas “En sus funciones les acompañan dos tipos que no sólo no desmerecen a su lado sino que le aventajan en pésimas condiciones y antecedentes. Digamos sus nombres Aníbal Calero y Manuel Mateo y Mateo.” Al primero se le adjudica el ser ex legionario, pistolero del Libre, asesino, ex presidiario común “una hoja de servicios que priva el sentido del mando fascista”.

 

Para Manuel Mateo, la “bestia negra” para los comunistas, no se ahorrará acusación alguna “Tipo cuya biografía moral es difícil de hacer” “…Pero Mateo es sin disputa uno de los tipos más repugnantes…más que obrero es un elemento desclasado, lo que llaman los alemanes “lumpen proletariat”. Se le acusaba de haber sido confidente de la policía ya en su etapa de pertenencia al Partido Comunista y le emparenta con los expulsados del Partido : con Adame, Bullejos, Trillo y Vega. “De él se vale la Falange para preparar atentados contra ciertos militantes destacados de nuestro Partido”. O sea, con lo peor de lo peor porque si a alguien se odia es al antiguo camarada, hoy hereje.

Se volvía a la carga el 28 de Septiembre de 1934 dando a Manuel Mateo la responsabilidad en el asesinato del comunista Joaquín de Grado porque era Mateo quien le conocía.” Se trata de un provocador que “trabajó” en nuestro partido y que fue expulsado. Este confidente hoy miembro del Secretariado del Sindicato Nacional de FE de las Jons es Manuel Mateo”…“Algunos desgraciados que llenos de hambre y de miseria se extravían de la trayectoria de su clase, fueron de tumbo en tumbo a caer en la escoria social entre las manos de algún agente reclutador del capitán Arredondo”

Pocos días más tarde “el dirigente de las JONS es un vulgar ratero…A la vuelta de cualquier esquina Mateo tira de pistola para hacer gala de su matonismo y de paso embolsarse algunas pesetas”.

En el Monumental cinema el 2 de junio de 1935, José Díaz, secretario general del PCE dedica sus invectivas hacia la Falange, no son más que provocadores de las masas populares auspiciadas por el gobierno de centro derecha…” para que publiquen esas hojas asquerosas los fascistas de Primo de Rivera, asesinos de obreros.! “

En Abril de 1936, gobernando el Frente Popular y con la calle caliente, volvía José Díaz a la carga: “ En estos días se ha descubierto por la Policía una serie de grupos de pistoleros, incluso en alguna organización sindical fascista, que tenía en su poder una lista de atentados que preparaban contra elementos del Frente Popular, socialista, comunistas y republicanos”

Un experto en eso de la violencia en tiempos de la república, aunque maniqueo desde sus orígenes aporta cuantificación de datos. Aquel sector tan minoritario del “fascismo español”, aquel que había conseguido un diputado y gracias en el 33 y ninguno en el 36 estaba en el primer puesto del ranking en cuanto a los asesinados en sus filas. Las cifras que da González Calleja (el de “los pistoleros azules”) son las de 70 asesinados en las filas de la Falange, aunque por supuesto, ellos eran también los que procuraban la mayor merma en las filas enemigas. Más o menos confirmaba la vieja estrofa de la canción Si un camarada falangista : “…Que está en las JONS, sin discusión, la juventud de más valor de la nación, que al pelear, sin vacilar, sabe luchar, sabe vencer, sabe morir, pero también sabe matar”.

Para quien quiera saber más y quién empezó la espiral de sangre puede dirigirse al texto todavía presente en internet (quién sabe hasta cuándo) del “Telón de los caídos”.

En el cerco de sangre a que es sometida la Falange la sección sindical de la organización va a pagar el precio exigido con heridos y muertos. No resulta extraño que llegado el momento, Mateo fuera una pieza mayor en la cacería. El testimonio de Enrique Castro Delgado, fundador del 5º regimiento (que al final vería la luz) lo contó con nitidez:

Casa del Partido comunista. Calle Serrano de Madrid

-¿Qué pasa camarada Santi?

-La caza ha sido buena esta noche…

Mateo está entre ellos…y Matorras

Si quieres presenciar un gran espectáculo, quédate.

Mientras el coche recorría la corta distancia que separaba la calle de Serrano de la glorieta de la Cibeles, pensó en las tareas de Santi. Hizo un gesto de desprecio. Muchos hombres para un hombre. Muchas horas para convertir a un vivo en un muerto.”

Se evidenció la imposibilidad de relación normal con una buena parte de quienes se consideraban los representantes de la lucha por la justicia social. Aunar en el cuerpo total de doctrina que presupuestaba la Falange los valores nacionales (histórico patrimonio de la derecha por más que se quisieran reajustar) con los valores sociales (patrimonio de la izquierda) resultaba una tarea imposible. Cuadrar el círculo. ¿No estaría ahí el sentido de las palabras de Pestaña o de Julián Zugazagoitia cuando hablaban de José Antonio? El mito nacional y sindical tan bien estudiado por Gustavo Morales, quedaba fuera de combate.

El supuesto de que lo nacional español resulta incompatible con lo sindical fue una monserga que acompañó en los viejos tiempos de la república y que después se recrearía hasta hoy incluso por notables defensores en otro tiempo de lo contrario. Recurro a la carta que envió José María de Llanos… “No, amigo Maestú, con todo el dolor que podéis sentir los inasequibles, creo que vuestra bandera está más que arriada en el curso de una historia que no es ni lícito ni posible violentar. Te confieso que visto desde aquí vuestro ideal va sobrado de algo no solo trasnochado sino peligroso y a lo que hay que acusar como verdadero opio del pueblo. Me refiero a vuestro nacionalismo o como queráis llamar a esa excesiva valoración de la patria con perjuicio de algo muy superior que es el hombre…No, no te preocupes no soy, no puedo ser apátrida, pero sí creo que ha llegado la hora de acusar a diversos patriotismos que van desde el de derechas tozudo y romo hasta el vuestro más filosófico y poético-fijaos como a la hora del clarinazo agudo, vosotros peleasteis por lo mismo al lado de los patrioteros derechistas”

Obrerismo en las filas del Nacional sindicalismo escoria, lumpen proletariado

Nacionalismo o como queráis llamar a esa excesiva valoración de la patria”  Trasnochada, peligroso, opio del pueblo. ¿Y si aparece?

Francisco Blanco