Todo parece encajar fruto de fuerzas desconocidas o quizá fruto del azar, pero coincidiendo con la grabación por el oscarizado Amenábar de su película sobre el enfrentamiento entre Unamuno y Millán Astray en la Universidad de Salamanca aquel lejano 12 de octubre de 1936, la Plataforma que lleva el nombre del Fundador de La Legión ha localizado el original que inmortalizó ese momento y se la ofrece al mencionado director de cine, para que le sirva de inspiración para su obra cinematográfica y se ciña a la verdad de esa imagen, y no caiga de nuevo en la mentira y la manipulación de los que le precedieron en la tarea.

Ha sido un trabajo duro, muy duro, de casi dos años, en los que varios Veteranos Legionarios han estado rebuscando en infinidad de archivos físicos y digitales, hasta que al final JM Cisneros, un miembro de la Plataforma, ha conseguido localizar la foto que despejará muchas dudas de una vez por todas. Para los Veteranos Legionarios se trata de una fotografía que tiene un valor superior y que será analizada, disfrutada y recordada por millones de españoles del futuro como prueba evidente de las manipulaciones de la historia que realizan aquellos que pretenden sacar réditos políticos, profesionales y personales de los enfrentamientos entre los españoles.

Se trata de una foto que prueba que nadie, absolutamente nadie amenaza a Unamuno en aquel día, y donde incluso se ven los gestos de las personas fotografiadas, sus sonrisas, sus semblantes, e incluso aparecen mujeres y niños, y hasta policías municipales con sus cascos blancos. Es una imagen que será recordada, y que está al nivel del Cuadro de Las Lanzas de Diego Velázquez, donde Ambrosio de Spinola y Justino de Nassau no se muestras distantes ni respiran odio entre ellos, sino que se saludan como dos amigos, y que acabada cualquier posible disputa dialéctica anterior, vuelven a la Concordia que es la madre de la Paz y descanso de los Hombres Sabios.

La Plataforma Millán Astray desea que los españoles se saluden siempre con el mismo respeto y consideración que se profesaron en aquella despedida el filósofo y el militar, que más allá de sus pasados desencuentros, acreditaron con ese gesto que eran unos Caballeros y unos Señores educados, estilo de comportamiento que tan poco existe en la actualidad en aquellos que pretenden imponernos su visión sectaria de la vida y de la historia.

Esta es la imagen que debe marcar una nueva línea de investigación historiográfica en el análisis de la guerra civil, donde las posturas maniqueas deben ser abandonados en pro de la búsqueda e interpretación lo más objetiva y desideologizada de aquellos sucesos. El primero que puede abrir esta nueva era del tratamiento cinematográfico sobre el pasado más manipulado es Alejandro Amenábar. Los Veteranos Legionarios que hay en España y fuera de Ella estaremos muy atentos.