Doy por hecho que pretender llamar a la conciencia de un ateo, como se ha confesado  Don Pedro Sanchez, con versículos de la  Santa Biblia relativos a la Caridad, en su caso solidaridad, es tarea más inútil que ardua.     

Por eso, dada su actitud religiosa, de nada sirve recordar al Presidente el versículo 3 del Capítulo 6  de San Mateo: “Cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha” y mucho menos el versículo 2:  “Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres”.

Como ya habrán deducido por el título, me refiero a la parafernalia propagandística que ha precedido y acompañado a la recogida del barco de la ONG con los 639 emigrantes, que no refugiados ni náufragos, rechazados por Italia y Malta.

El nuevo Gobierno español por la necesidad de  presentarse  de casting en casting con el afán de ganar una Operación Triunfo a falta de poder ofrecer alguna medida realmente provechosa para todos sus no votantes, se ha lanzado a la captura oportuna de unos desgraciados que en manos de unas mafias se han aproximado al buque rescatador, el cual en lugar de llevarles al puerto seguro más cercano que era el de salida, se ha dirigido a los del sur de la depauperada Europa.

Ante la negativa de las dos primeras solicitudes, el gobierno español, escaso de posibilidades de mayores y mejores empresas, se lanzó a la escena pública trompeteando su acción solidaria con aparente espíritu de Santa Teresa de Calcuta, pero con una actitud, difícil de disimular, de solo querer barrer para sus intereses, sin preocuparse ni del desprecio que supone para los rescatados una  falsa solidaridad, por muy remunerada que se prometa, ni de la afrenta que  hace a tantos ciudadanos necesitados a la espera de alguna mejora. A todo ello hay que unir las consecuencias posteriores que una decisión nada pensada y tomada para aprovechar la ocasión, puede traernos a todos por el descontrol de los acogidos , el efecto llamada y las relaciones enturbiadas con el resto de los Países de la  frontera sur de Europa, principales sufridores de la falta de una política europea de inmigración consensuada y realista.

Digo todo ésto porque pese al esfuerzo propagandístico de la acción y el toque de arrebato que han ordenado a todos sus medios amarillos para dramatizar la situación así como las declaraciones lacrimosas de los noveles Ministros, los 639 nuevos beneficiados de la generosidad sin límites que hace el nuevo Gobierno para darse botafumeiro, ni por número y mucho menos por las condiciones en que se encuentran y llegan, se les puede incluir en las auténticas catástrofes migratorias que por desgracia se contemplan con demasiada frecuencia en nuestras aguas de responsabilidad. En ellas se han rescatado, después de días a la deriva, a los supervivientes de una travesía suicida. Si hablamos del número, en las jornadas que hemos tenido hasta en la sopa la imagen y las novedades en tiempo real de lo que sucedía en el AQUARIUS, a las costas andaluzas ha llegado un par de cientos más de los que hacen la travesía en dicho buque. Estos últimos han sido recogidos por salvamento marítimo español de sus respectivas pateras en unas condiciones bastantes más penosas que las que apreciábamos en las imágenes del susodicho buque de la ONG.  Pues bien, a éstos últimos les han dedicado unos segundos todos los telediarios mientras les atendían normalmente la Guardia Civil y la Cruz Roja.

Seguramente muchos de los que hayan llegado hasta aquí estén calificando de excesivamente mordaz esta crítica. A ellos les diré que lo hago con conocimiento de causa, ya que tuve el infortunio de que me sorprendiera como Jefe del Mando de Canarias la crisis del año 2006 con la llegada masiva de cayucos a las islas afortunadas. Tanto por el número de subsaharianos y por lo prolongado de la situación, (arribaron más de 32000 emigrantes durante seis meses), como por las condiciones de la travesía de más de cien kilómetros desde las costas africanas y en consecuencia su lamentable  estado de salud, puedo asegurar que fue sin duda el momento más crítico que España ha tenido en este problema que parece imposible de solventarse adecuadamente.

En esas situaciones, que es donde destaca la Autoridad de las personas con responsabilidad y liderazgo para resolver el problema y no para lucirse con el postureo que observamos en la preparación, llegada, y atención a los afortunados pasajeros del AQUARIUS.

Indudablemente, para este problema menor con tiempo más que sobrado, estoy seguro que llegarán a puerto y además de los dos mil especialistas para atenderles   y el despliegue de medios audiovisuales para inmortalizar a la curia gubernamental, dado que estamos en Valencia es posible que el atraque se amenice con alguna Banda de Música y hasta se oiga alguna traca. Esta ocasión no se presenta todos los días y  sobre todo si no hay mucho para sacar pecho en otros asuntos.

Sin embargo, para describir la incapacidad de los responsables políticos  en aquella crisis auténtica de los cayucos en Canarias, sería necesario un libro de muchas páginas.

Ante la pasividad del Gobierno Autonómico que alegaba no tener competencias en asuntos de migración y su máxima preocupación, por no decir la única era que la mancha oscura que aparecía a diario en las playas más concurridas no dañara al turismo, El Gobierno de España, con un gabinete de crisis en la lejanía de Madrid,  no lograba ni colaboración de la UE ni era capaz de parar la riada emigrante con acciones bilaterales con los países de origen o de partida.

De esta forma, desde el comienzo y durante varios meses de lo que denominamos la invasión, fueron las Fuerzas Armadas a través de sus Mandos respectivos en el Archipiélago  junto a las Fuerzas de la Policía Nacional y la Guardia Civil apoyados por las organizaciones sanitarias y Ong,s las que paliaron el efecto llegada y la disgregación por las islas del número desmedido de emigrantes que llegado el tiempo máximo de  retención en los campamentos establecidos por el Ejército para su atención y control por la Policía. Mientras la acción política fue poco visible y pasados varios meses logró la colaboración de la UE con la actuación de FRONTEX y sobre todo con la llegada del otoño atlántico que hizo imposible la travesía en cayuco, ya peligrosa con buen tiempo. Desde entonces las corrientes migratorias se trasladaron al Mediterráneo y en ello estamos.

La única intención de esta narración, que podría ser mucho más amplía, es decir a los responsables que han tomado la decisión de acoger al AQUARIUS, que una vez tomada, como podían haber hecho lo contrario, no es necesario adoptar posturas triunfalistas ni actitudes poco equilibradas y que la llegada y trato de los que arriben a España sea una solución medida para ellos y no un problema desmedido para los demás, para las relaciones con nuestros socios europeos ni mucho menos el principio de una dejadez en la legal custodia de nuestras fronteras como Nación Soberana. Sin olvidar que esta acción tan sencilla que la han puesto a nivel de Gobierno como si fuera algo extraordinario, la están ejecutando un día si y otro también los funcionarios encargados de hacerlo y cuando es necesario con el refuerzo de las Fuerzas Armadas.

Todos ellos con trabajo y sacrificio, sin ningún gesto altisonante.