Dejémonos de circunloquios : exhumar un cadáver sin el permiso de su familia, por mucho tinte legal que se le haya querido dar, es profanar  una tumba, es decir tratar algo sagrado sin respeto y desdorar el recuerdo de una persona. Y el responsable es simplemente un profanador.

Sí, estamos ante un profanador. Así hay que contemplar sin más, tal como define la RAE, al que comete una profanación, a quien hace uso indigno de cosas respetables. En ningún caso el que un acto haya sido “legal”  quiere decir que sea legítimamente acorde con la moral cristiana.

Cumplida esta acción execrable nos encontramos ahora al mismo personaje embebido en la senda de la deslealtad más nítida al quebrantar la fidelidad debida a la Constitución negociando con quienes romper España y con quienes están condenados por haber dado un golpe de estado. Es la misma acción reflejada antes cuando hablábamos de profanación : trato indigno de cosas respetables, en este caso la unidad de España y también la Constitución. Comparto de lleno cuanto ha expresado en los medios el General Fulgencio Coll, en su calidad de miembro del partido VOX, cuando  pide  que se investigue al Sr. Sánchez por abuso de poder y le califica como un problema para la seguridad nacional. Aquel que es capaz de profanar una tumba sin rubor alguno es capaz de todo, es simplemente una persona sin escrúpulo alguno. La cuestión es que hoy en España parece que todo vale, han desaparecido los principios. Aquellas Instituciones -¿hace falta nombrarlas? - que tenían la responsabilidad de al menos haber opinado cuando se produjo la profanación callaron entonces y ahora parece que callan también o se ponen de perfil tal como estamos viendo en la actualidad. España es campo abonado para los profanadores de tumbas. No hay límite a sus actuaciones. Salvo sorpresas de última hora veremos España en manos de un Gobierno sustentado por comunistas y separatistas y el futuro que se adivina en lontananza para nuestra Patria no es nada halagüeño. Y si esto sucede habrá sido más que por la insistencia de los profanadores por la desidia del resto de instituciones y por supuesto de quienes asisten impávidos a cuanto está sucediendo.

Hoy, los restos mortales del Generalísimo se encuentran en un lugar aislado llamado Mingorrubio al que acuden escasas personas a depositar un ramo de flores, si bien en la distancia, pues el acceso a su tumba está vetado por el Gobierno socialista a cualquier español que así lo desee. Es un hecho inaudito y contrario a todos los derechos humanos. Sin duda un éxito para el profanador. Ha logrado sacar a Franco del  Valle de los Caídos y ahora lo ha ubicado allá donde nadie pueda rendirle recuerdo o tributo. Creo que fue Francisco de Quevedo quien dijo que “ La guerra es de por vida en los hombres, porque es guerra la vida, y vivir y militar es una misma cosa “ y siguiendo esta máxima los que componemos la FNFF contemplamos esta situación no sólo anómala e injusta con la historia y nos lanzamos a la aventura, conjuntamente con la familia Franco , de interponer recurso ante el TDHE ante el veto a la inhumación en la Almudena. Para nosotros la guerra continúa.

Ojalá que al igual que algunos luchamos contra la injusticia que significa la decisión gubernamental del ninguneo de los restos de uno de los hombres más grandes de la historia de España surjan otros que impidan la destrucción de nuestra milenaria nación; una destrucción que comenzó hace ya 200 años con la independencia de las provincias americanas y que no terminará hasta ver a nuestra tierra despedazada en mil trozos.

Es evidente que quienes estuvieron y están detrás de este objetivo han encontrado la persona ideal para culminarla : un profanador, y dicho sea de paso unas Instituciones sumisas y desnortadas.