El abismo que se abre entre la apariencia de realidad y la esencia de las cosas, es lo que produce la noche oscura del alma. Ese vacío interior donde nada se sustenta, pues la realidad que creías cierta se desvanece y el que debería sustentarla no comparece ni compadece. Ese momento purificador en la “nadidad” más absoluta que exige un tremendo acto de fe, es uno de los pasos que las almas probadas en la mítica y en la ascética deben dar. El desencantamiento de la realidad es indispensable para reencontrarse con el Principio y fundamento de la realidad.

Algo análogo está sucediendo con el alma de nuestra comunidad, lo que habitualmente llamamos Patria. Tras cuarenta años de apariencias y de confundir la realidad con la imagen que querían ofrecernos de ella, ya llega la hora en la que la catarsis debe producirse; catarsis traumática para la que muchos no están preparados. El caso es que la Política en España, que murió el mismo día que se sancionaba la Constitución, fue sustituida por “políticas” y politiquerías. El renacer el principio de realidad, el redescubrimiento del Ágora como lugar metafísico donde se produce (praxis) y se experimenta el bien común, exige a España pasar por una noche oscura.

Y hete aquí que la Providencia ha escogido a un guaperas de pocas luces y tesis doctoral encerrada en un cajón. Un cadáver político que resucitó como Lázaro, pero no para reconocer al Mesías y seguirle, sino para montar un chiringuito y vivir la vida. El nieto de un militar alzado con Franco se une al club de los descendientes de familias franquistas que quieren borrar su pasado personal borrando el pasado de toda la sociedad. Pedro Sánchez, ha resucitado otro cadáver político para enterrar España: el aclamado por derechas e izquierdas, José Borrell.

Borrell, al que algunos ingenuos lo admiran como salvaguardia de la unidad de España, simplemente no tiene Patria. Sólo tiene un Padre: el Estado y una madre: la burocracia europea. Sus afinidades sionistas y con la masonería, las dejaremos para los expertos. Pero el flamante ministro de exteriores no cree en la unidad de España. Cree en la Unidad del Estado como parte integrante de la Unión europea y punto. Ni su alma ni su corazón llegan más allá. Para compensar, Pedro Sánchez, ha erigido en Ministra de Administraciones Territoriales a Meritxell Batet. En la noche oscura del alma no rige la lógica racional y todo puede ser y no ser a la vez. En la noche oscura de España, Pedro Sánches puede tener un ministro antinacionalista como Borrell y una ministra cripto-nacionalista disfrazada de federalista como Batet.

En la noche oscura del alma, Dios deja suelto al Diablo para que tiente sin piedad al hombre; como en su día dejó sólo a Job en las manos del Impío. Ahora Dios nos deja España en manos de un Gabinete diseñado para … la “nadidad”: pura apariencia, puro resentimiento, puro tacticismo de cegato que no ve más allá de la soberbia. España una vez más al borde del abismo, al que por cierto ha llegado pedro Sánchez de la mano de Rajoy y sus encantadores salvapatrias. Pero así son las noches oscuras del alma. Esta se siente al borde de una insondable sima y en el silencio más absoluto de Dios, sólo puede clamar como cristo en la Cruz: ¡Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado!

Cualquier español de bien, en su proporción debida, debe participar de esta desolación. Pero quizá sea necesario que España pase por este trago amargo para que lo viejo muera y se renueve la vida de la comunidad. Las noches oscuras del alma, al igual que los cuarenta días de penitencia en el desierto de Jesucristo, acaban con una consolación espiritual. A nosotros nos ha tocado pasar los cuarenta años de la partitocracia demoledora de todo principio de autoridad, moral, fidelidad histórica y sentido común. Esperemos que esta noche oscura pase pronto, pues necesitamos urgentemente algún consuelo.