Juana ya no está en casa de nadie. Recuerden el caso de esta petarda lunática elevada por el feminismo a categoría de mártir: en mayo 2016 sustrajo a sus hijos menores y se los arrebató a su pareja, el italiano Francesco Arcuri. Abandonó Italia y trajo a los menores a España, al pueblo granadino de Maracena, donde fijó su residencia y desde donde comunicó a Arcuri que no iba a volver a ver a sus hijos. Guiada por Francisca Granados, conocida enchufada feminista en un “centro de la mujer”, Juana Rivas interpuso falsas denuncias por maltrato físico hacia ella y sus hijos contra su pareja, Francesco Arcuri. El objetivo: arruinarle la vida, arrebatarle su patrimonio y quedarse con la custodia sobre los menores haciéndole pasar por un calvario.

Juana Riva se posicionaba en la línea delictiva y femiloca de la ong podemita “Infancia libre”; organización feminista donde confluyeron madres secuestradoras de sus hijos mediante denuncias falsas por abusos de menores contra sus ex parejas. “Infancia libre” pisó la moqueta del Congreso de la mano de Pablo Iglesias, asesoró al partido morado en cuestiones de política de menores, y varias de sus “miembras” secuestraron hace dos años a sus hijos encerrándolos en zulos insalubres alejados de la civilización y de la escolarización.

Lejos de achantarse o hundirse, Francesco Arcuri decidió defender sus derechos y denunció la sustracción de los menores por parte de Juana. Un Tribunal español ordenó a Juana Rivas devolver los niños a su padre. El ultimátum judicial contra Rivas, dado en 2017, fue contestado por la susodicha con más denuncias falsas por maltrato contra Arcuri. Ni corta ni perezosa, Rivas tomó a los menores y se fugó de la acción de la Justicia sometiéndolos a un secuestro inhumano. Durante meses fue buscada por la Policía.

En ese tiempo se inició en España una ardua campaña feminista a favor de la convicta Juana Rivas. Una campaña que aglutinó a todas las fuerzas políticas del “consenso progre”: el PSOE tatuó en sus sedes el famoso “Juana está en mi casa”. Albert Rivera, entonces líder de Ciudadanos, formuló pomposas declaraciones de solidaridad con la fugada y secuestradora. Podemos y el Partido Comunista le rindieron homenajes en la vía pública todos los días. Y, cómo no, el inefable presidente Mariano Rajoy y varios de sus Ministros manifestaron su solidaridad con Juana.
Rajoy afirmó: «Hay que ponerse en el lugar de esta madre. Hay que ser consciente de lo que le ha ocurrido: un matrimonio, ha tenido que irse a Italia, ha tenido que volver, ha sido dos veces agredida, su marido ha sido condenado por los tribunales… A las personas conviene atenderlas, a las personas conviene comprenderlas y luego está todo lo demás». Rajoy, pese a ser licenciado en Derecho y Registrador de la Propiedad, demostró una vez más no tener ni idea de Derecho y ser un pelele del pensamiento progre. El establishment político se reía de esta forma de la acción policial contra una criminal en busca y captura.

Tras ser apresada, Juana Rivas fue juzgada y condenada en 2018 por secuestro de menores a 5 años de cárcel por la Audiencia Provincial de Granada. La entonces Ministra de Justicia de España, Dolores Delgado, intercedió en defensa de Juana Rivas ante el Ministro de Justicia italiano que hizo caso omiso de las peticiones antijurídicas y aberrantes de la femiloca Ministra del gobierno socialista de España.

El pasado lunes, el Tribunal italiano de Clagliari al que llegaron todas las denuncias por violencia de género contra Francesco Arcuri –hasta ocho- dictó un Auto en el que las declaró inverosímiles, inconsistentes, que “utilizan a los menores como escudos humanos” y con “manipulación materna”. Así pues todas las denuncias por violencia de género puestas por Juana Rivas han sido archivadas. Denuncias del todo punto falsas que no computarán como tales en los registros oficiales de la Fiscalía General del Estado en España –esos que cuentan el bulo de que “sólo un 0,01” por cien de denuncias son falsas- porque para ello Arcuri debe emprender el proceso judicial correspondiente contra Juana Rivas y que éste se salde a su favor. El abogado español del italiano ya ha anunciado que piensa hacerlo.

Medios intoxicadores como Tele 5, y periodistas circenses como Ana Rosa Quintana o Susana Griso que hicieron de Juana Rivas una bandera de la libertad y el feminismo demonizando a Francesco Arcuri, todavía no le han pedido perdón, ni piensan hacerlo. Las miles de femilocas que durante semanas llenaron calles y plazas pidiendo la cabeza del italiano, están agazapadas y con la boca cerrada.

Manuel Marchena, el magistrado del Tribunal Supremo que rebajó los delitos a los golpistas catalanes para condenarlos por Sedición y así lograr que ya estén saliendo de la cárcel, será el ponente de la sentencia que deberá resolver el recurso de Casación interpuesto por Juana Rivas contra la sentencia que la condena a 5 años de prisión. La Fiscalía ya se ha posicionado a favor de Rivas, demandando que está vea rebajada la condena de prisión a 2 años.

La sumisión de Marchena a las presiones sociales y mediáticas, y la ideologización feminista de la Fiscalía hoy dirigida por Dolores Delgado, hacen sospechar que más pronto que tarde la secuestradora y corruptora de menores Juana Rivas, saldrá de prisión.

Acabamos de vivir un episodio- todavía no concluido- de hasta qué extremo de locura, desbarajuste y atropello de derechos puede llevar a un hombre inocente la dictadura feminista protectora de una desquiciada criminal que a buen seguro será pronto liberada de la cárcel en la que se debería pudrir.