Leo con disgusto pero no sorprendido su alegato contra los españoles que asistían al Desfile Militar del día de la Fiesta Nacional de España y que increparon al Presidente del Gobierno y nada más que a dicha persona, siendo respetuosos con el resto de Autoridades y por supuesto con los símbolos que se exhibieron en el Acto: Monarquía, Bandera y Homenaje a los que dieron su vida por España, Así como a sus Fuerzas Armadas, garantes de la Soberanía, Independencia Unidad Territorial y Orden Constitucional que aseguran la convivencia en paz de todos los Españoles.

 

     Comprendo, aunque no comparto, que la única razón de su alegato no es precisamente la defensa de valores superiores, sino salvaguardar la imagen de su mentor y para ello utiliza el conocido método bumerán, en el que reconozco son unos verdaderos artistas. Basta con aprovechar la fuerza, razones y argumentos que les molestan para, con razón o sin ella,  convertirlos en acusaciones  similares contra los que se atrevieron a  sacarles los colores donde y cuando pudieron.

 

      Habla usted de abucheos y falta de respeto y abre el abanico de forma que expresa que se dirigieron también contra aquellas personas que prepararon el desfile y desfilaron. En ningún momento fue así, los “ditirambos” de los allí presentes, que también eran voces de muchos más ausentes,  fueron exclusivamente dirigidos al Presidente. Por supuesto que si hubieran sido alabanzas, estarían todos que no entrarían en el traje y no reclamarían que las críticas políticas hay que hacerlas en los marcos institucionales. Lo malo es que a penas  hay motivos para aplaudir críticas positivas como nos gustaría al pueblo soberano, pero no le echen a él la culpa.

 

      También le resulta inadmisible el lugar donde tuvo lugar la muestra de desagrado. Pero ya me dirá qué sitios ofrecen nuestros representantes políticos para hablar con ellos libremente y con claridad, salvo en los actos organizados solo para afines. Por ello nuestros representantes deben aceptar, como demócratas, que se aproveche las pocas o únicas oportunidades que  nos ofrecen.

 

     Otro de los puntos que enfatiza en su alegato es el de proferir insultos con falta de respeto. Le aseguro que ni en directo ni en varios visionados diferidos, escuché insultos personales, ni siquiera del argot  político. La repetida admonición que se repetía y trascendía fue la de “okupa” y “elecciones ya”. Creo que por justificadas y reiteradas desde la Moción de Censura, no hay que explicar más.

 

 

     En relación con el respeto exigido, como Ministra de Defensa debe conocer que  los artículos 53 y 54 de las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas exigen que el que ejerza mando se hará querer y respetar por  sus subordinados y reafirmará su liderazgo procurando conseguir su apoyo y cooperación por el prestigio adquirido con su ejemplo, preparación y capacidad de decisión. Pese a la gran diferencia entre lo militar y lo político, creo que sería muy conveniente tener en cuenta dichos artículos a la hora de exigir respeto.

 

    Por duro que parezca todo lo anterior, donde he sentido el efecto bumerán es cuando dice que aquellas personas que no son capaces de respetar no solo a las Instituciones sino al propio Acto, que es el de todos los españoles, son personas que se descalifican por sí mismas.

 

     Con todo respeto y no gustándome los abucheos sin razón, pero tampoco el silencio aquiescente con quien no permite manifestarse de otra forma,  quienes se descalificaron realmente el día de España no fueron precisamente los ciudadanos que acudieron entusiastas al Desfile como representación genuina de la Nación que quieren. Fueron aquellos que Vd. no menciona en su alegato. Los que siendo representantes de todos los españoles y habiendo jurado la Constitución (cada cual a su manera), en cuya defensa el soldado ha comprometido dar su vida. Si Señora Ministra, aquellos representantes del Estado a cuyo Gobierno pertenece Vd. y preside el Sr. Sanchez. A todos los españoles, desde el Rey al más humilde de los que madrugaron para elegir sitio nos ofendieron por su desplante chulesco y más aún cuando unos organizaron actos paralelos auténticamente inconstitucionales y otros habían intentado repudiar al Rey en su delirio independentista. Todos ellos si que se descalifican por si solos, pero claro resulta difícil incluirlos en su alegato y que su insulto le resulte muy democrático porque España es un País muy grande y todo el mundo tiene cabida y puede expresarse en libertad.

 

    Pues no Ministra. Por lo que se ve sus aliados si pueden pero si se reclaman elecciones al Presidente que llegó a la Moncloa de aquella manera con la intención de convocarlas (con la boca pequeña al parecer), resulta que estamos descalificados.

 

     Señora Ministra de Defensa, hago público este alegato al suyo como veterano Oficial General retirado pero no por ello ausente del juramento que me comprometió con España de por vida. Lo hago desde mi libertad de expresión recuperada, pero me gustaría que los actuales responsables de nuestras Fuerzas Armadas, siguiendo su consejo de que las críticas políticas hay que hacerlas en los marcos institucionales, la Institución Militar presentara a su Ministra las que consideren oportunas y para el bien de España.  Algunos de ellos fueron mis subordinados y seguro que sus sugerencias le serán de gran valor.