"Actúa con tus amigos como si pudieran convertirse un día en tus enemigos" aconsejaba sabiamente el Cardenal Mazarino en su  Brevario para Políticos. Y el filósofo Friedrich Nietzsche dejaba claros los límites de la amistad en Así Habló Zaratustra "¿Eres un esclavo? Entonces no puedes ser amigo. ¿Eres un tirano? Entonces no puedes tener amigos". Son verdades incómodas pero acordes con la realidad. Nunca se formará un Partido Político que aspire a alcanzar el poder a partir de un grupo de amiguetes. Por eso el título que el periodista de Voz Populi Luca Constantini puso a su libro sobre la "historia íntima de Podemos" es muy adecuado: Aquí Mando Yo

Pablo Iglesias, el Lenin posmoderno español, es el indiscutible protagonista de esta trama en la que las amistades peligrosas se alternan con las maniobras de posicionamiento dentro de un grupo de ambiciosos jóvenes que querían tomar el poder a cualquier precio, destruyendo por dentro la vieja izquierda comunista para crear su propia marca adaptada a los tiempos, Podemos. 

Su deseo era tocar el cielo, y, después de numerosos reveses, cuando parecía ya que no era posible, el líder supremo de un cada vez más mermado grupo de trepas demagogos, logró tocarlo, por torcidos caminos, al entrar en un Gobierno de coalición con los socialistas de Pedro Sánchez. Pablo Iglesias lloró en el Congreso como un niño al lograr este hito en su carrera. Lo había conseguido. A punto estaba de retirarse y ceder el mando a su mujer, Irene Montero. Pero ahora él había pasado a la historia como el artífice del gran pacto que les daría poder. Ya, al fin, podía purgar a los anticapitalistas de Andalucía y reírse a mandíbula batiente del Gramsciano e hipócritamente moderado Iñigo Errejón, fuera del partido. Incluso Carmena, su sutil y enrevesada enemiga, se ha quedado fuera del juego, y ni siquiera puede optar a Defensora del Pueblo, puesto al que aspiraba. 

Con Vistalegre III, Pablo Iglesias consolidará su poder. En efecto, Aquí manda él

Luca Constantini nos lleva de la mano de los orígenes comunistas, estudiantiles y activistas de Pablo y sus amigos, su paso por Bolonia, centro rojo de Italia, sus relaciones con la latinoamérica castrochavista a través de un negocio de asesoría del que ahora no queda rastro, al momento crítico en el que sólo le quedaba la carta del Gobierno de coalición.

Iglesias ha sabido explotar los medios de comunicación y las redes sociales, así como una imagen en principio transversal -relacionándose con el 15-M- y de politólogo de plató de televisión. Y ha encontrado alianzas como la de Jaume Roures, dueño de un imperio mediático en su día colaborador de terroristas de ETA y catalanistas y declaradamente Troskista. 

En su estancia en Bolonia el líder de Podemos pudo observar el gran poder de los medios de comunicación controlados por un solo hombre. Programas insulsos, debates políticos agrios, noticias sesgadas, todo al servicio del líder Silvio Berlusconi, que con Forza Italia se dedicó a saquear el país y a huir del Poder Judicial, que con Manos Limpias a principios de los 90 hacía peligrar sus monopolios y su propia libertad, dado lo turbio de gran parte de sus negocios. Pablo comprendió. Y mezcló el marketing político de Berlusconi con la agitación política de Lenin.  Ahora está en el Gobierno de España.

Les dejo con la entrevista. Gracias, Luca, por tu inmensa amabilidad al respondernos.

1.- Se ha hecho creer a la gente que todo comenzó el 15-M, con los indignados. Pero como revelas en tu libro, la historia de Podemos es la de la toma de poder dentro del Comunismo español por parte de una facción que primero se desgajó de IU y luego, desde fuera, hizo una OPA hostil sobre el partido. ¿Cuál fue la verdadera relación de Podemos con el 15-M?

La relación de Podemos con el 15-M fue básicamente de interés. La gran habilidad de los fundadores de Podemos fue comprender el efecto rompedor de una protesta que, en aquel momento, muchos minusvaloraron. Una generación de activistas, provenientes de sectores dispares pero unidos en la voluntad de ascender socialmente, hizo lo que enseñó Lenin a la izquierda revolucionaria, que consiste en ponerse al mando de todo tipo de protesta de masa, aunque sea burguesa. Así fue como Podemos se erigió en representante del "espíritu del 15-M", lo que de facto pervirtió muchas de las reivindicaciones de aquella protesta. Por ejemplo, su total indiferencia hacia la causa nacionalista periférica, que en cambio Podemos acabó apoyando, o por lo menos legitimando. 

2.- El populismo moderno, el del Homo  Videns de Giovanni Sartori, comienza con Silvio Berlusconi y su monopolio televisivo privado de Mediaset en Italia. El primero empresario y luego mandatario italiano llegó a afirmar a sus allegados que lo que no apareciera en la televisión no existía ¿Es la colusión de Jaume Roures y Pablo Iglesias la versión española del entramado de comunicación y poder Berlusconiano?

Berlusconi decía que si no está en la televisión, simplemente no existes. Estoy convencido de que Pablo Iglesias suscribiría ese mismo concepto. Tal vez si lo hubiera dicho Gramsci sería más glamuroso reafirmarlo, pero la verdad es que Berlusconi fue un pionero en la comunicación política en televisión, de la misma manera que Iglesias lo hizo en España. Y aquí lo hizo con la ayuda fundamental de Jaume Roures, cuya actividad y perfil es un verdadera misterio para el sistema de poder español. Es decir, ¿alguien se puede imaginar un Roures y su poder con el mensaje que proclama a través de sus terminales mediáticos en Francia o Alemania? Berlusconi entró en política para escaparse de la cárcel. E hizo de un país el rehén de su estrategia personalista. Iglesias no ha tenido ni la décima parte del poder de Berlusconi, pero comprendió más que otros políticos acostumbrados a la acción en un escenario superado, que una de las claves de su éxito era modificar el marco cultural de España. Como Berlusconi se movía por interés personal, y encontró en Roures un imprescindible aliado.

3- También Podemos fue pionero en la comunicación política en las redes sociales de internet, pero, como demuestra la experiencia de Vox, con dominar en ese medio sólo no basta ¿Cómo tomó el control Podemos el control de internet en los primeros tiempos?

El gran error de Vox fue pensar que las redes son más poderosas que la televisión. Un error de principiantes, que pagaron en las urnas. Las redes te pueden abrir camino ahí donde no llega la tele, pero es un nicho electoral residual. El votante medio llega del trabajo y enciende la televisión durante la cena y antes de acostarse. Lo hace de manera casi automática y con mucha pasividad, como denunció Pier Paolo Pasolini. El político que no entienda la fuerza unilateral de ese instrumento demuestra muy poca inteligencia. De hecho, lo que hizo Iglesias fue luchar en sus inicios para entrar en las pocas tertulias políticas que había en España, y a la vez activar un pequeño ejército de fieles para que le apoyaron en las redes. Los productores de televisión vieron que se viralizaba el trabajo de ese joven tertuliano protestón, y que el conflicto en la televisión crea audiencia. Y lo ficharon . Esa estrategia le sirvió a Iglesias a poner su rostro en una papeleta electoral para que más de un millón de españoles le reconocieran y le votaran. Fue sin duda un pionero, aunque jugó sucio.

4.- En Aquí Mando Yo relatas de forma clara y amena la intrahistoria de Podemos y su "ascenso a los cielos" y posterior caída. Pero con el abrazo de Pablo Iglesias con Pedro Sánchez se ha abierto una nueva etapa en el Partido Morado que abre las puertas de un Vistalegre III con Iglesias todavía de "Amado Líder". ¿Crees que la acción de gobierno en coalición con Sánchez, aparte de una tabla de salvación, puede constituir un trampolín?

Sánchez le ofrece a Iglesias una segunda vida. Podemos como partido no existe. Muchos dirigentes de los fundadores y otros han salido de la formación. Iglesias ha entregado el control a personas del partido de las que no tiene una confianza plena, pero la organización siempre le han aburrido, y decidió ser el candidato casi con sacrificio. Ahora, en su segunda vida, se enfrenta a una encrucijada: llega al poder siendo muy débil y cansado. Nadie puede dudar de que su irrupción en la política ha sido de verdadera estrella emergente. Pero ahora puede acabar siendo un estrellado. Fracasar en el gobierno significa quedar totalmente marginalizado por Sánchez. El día que Iglesias entienda que su figura es algo parecida a un títere del PSOE, impondrá sus condiciones. Dijo que en política no se viene a hacer amigos, y que la política es como un encuentro de boxeo. Pondrá en práctica sus máximas antes o después.

5.- En su obra La Explosión Populista John B. Judis afirma que el surgimiento de partidos populistas a uno u otro lado del espectro político siempre ha sido amortiguado a medio plazo por los grandes partidos al asumir estos parte del mensaje y las reivindicaciones de los nuevos partidos. ¿Ocurrirá esto en España con Podemos y el PSOE? ¿Podrá el PP, con sus vaivenes centristas, hacer lo mismo con Vox, o, contrariamente a las ideas de Judis, será devorado por los de Santiago Abascal?

Ese algoritmo no es definitivo. Le Pen ha devorado el gaullismo en Francia. Salvini y antes Berlusconi han hecho lo mismo con el partido democristiano. El Pasok ya no existe. De los países europeos occidentales, solo Alemania y Reino Unido tienen un sistema de partido similares al que existían antes de 1989. Ahora bien, Podemos ha estado a punto de dar el sorpasso al PSOE pero ahora está en caída libre, y jamás volverá a tener 70 diputados. En el caso de Vox creo firmemente que pasará algo parecido, pero en menor tiempo. Los 50 escaños de Abascal son un espejismo. El resultado de una campaña impulsada por el PSOE para alimentar a una derecha radical en contra de su enemigo liberal. Y todo ello con la complicidad de Albert Rivera que dilapidó el rumbo de Ciudadanos en cinco meses. Pero al PP le queda trabajo, intelectual y político para desarmar a Vox. Y debería fijar su objetivo en un señor que se llama Iván Redondo, que hoy en día es el mejor amigo del partido de Abascal.

6.- Pablo Iglesias, como bien señalas, ha tenido un rival colosal en Íñigo Errejón y, el peor, aunque más sutil, en Manuela Carmena. ¿Qué papel ha representado Carmena en la crisis interna de Podemos que casi los lleva a la disolución? ¿Es la tierna abuelita de las empanadillas una bruja de cuento en el actual relato político?

Sin Carmena, Errejón jamás hubiera dado el paso que dio en enero de 2019. Ella se desmarcó y traicionó a Iglesias, después de que él la convirtiera en alcaldesa de la capital. En ese sentido, fue la principal traidora de Podemos. Su golpe casi dinamita todo el edificio morado. Y todo se desarrolló en connivencia con el PSOE, que en algunos mítines de Errejón llegó incluso a enviar a sus militantes para llenar los aforos. Pero ante Errejón, la respuesta de Iglesias fue eficaz. Arriesgada, y posiblemente de corto plazo, tal y como advertían políticos como Ramón Espinar, pero de momento ganadora. Con Iglesias en el gobierno, Podemos ha logrado su primera misión: entrar en el gobierno. Ahora hace falta demostrar para qué. Y me temo que en ese ámbito Podemos demuestre todas sus carencias y debilidades. Se concentrará en buscar titulares, que fundalmente fue lo mismo que hizo Carmena en cuatro años de gobierno de Madrid. 

7.- Aunque Pablo Iglesias es un leninista que ha tenido que pasar por el aro de la democracia representativa, su ex-colega Errejón comprendió mejor el mensaje revisionista de Antonio Gramsci. Pero en todo caso Iglesias, que es como señalas el pragmático,  ha asumido de mejor o peor grado esa agenda: la hegemonía en la guerra cultural, y tiene a su mujer Irene Montero en el Ministerio de Igualdad pertrechandose para esa guerra y lanzando las primeras andanadas. ¿Qué debemos temer los ciudadanos de a pie de esta nueva forma de hacer la revolución?

La revolución hoy en día es un concepto posmoderno. Es decir, nadie puede aspirar a modificar los mecanismos democráticos establecidos, siempre y cuando la economía no sufra un bajón como lo de la crisis de los años 30 del siglo pasado. Ahora bien, en los términos culturales, que es una manera sutil de dirigir nuestras vidas, sí que Podemos ha jugado un papel muy relevante. En el ámbito del feminismo, por ejemplo, es evidente el grado de fragmentación y conflicto que existe entre las mujeres sobre qué significa la lucha feminista y su relación con la libertad individual. Gramsci entendió que para gobernar en una sociedad democrática no era suficiente con llegar al poder. Errejón e Iglesias son ambos muy buenos comunicadores, y a ello se han entregado. La novedad en este sentido es el papel que está desempeñando el PSOE, que ha abandonado el felipismo para volver a un estilo político a lo Zapatero. De ahí el nacimiento de Vox, otro partido encantado de entrar en la batalla cultural. Si el PP juega inteligentemente sus cartas, y se desmarca de esa dinámica y recupera la bandera de la libertad-prosperidad, tendrá muy fácil regresar a La Moncloa. 

8.- No podía cerrar esta entrevista sin preguntarte por tu nacionalidad y tu cultura. ¿Qué mueve a un italiano de Bolonia a venir a España a trabajar y a vivir y qué te llevó a interesarte y centrarte tan intensamente en Podemos? ¿Cómo ves la Italia de hoy? ¿Qué diferencias y similitudes ves entre nuestros actuales situaciones sociales y políticas?

Se suele mirar a los fenómenos de la emigración entre países europeos como una tragedia. El alejamiento del núcleo familiar, la generación pérdida, etc. En realidad, mi presencia y trabajo en España es un gran logro de la Unión Europea, que es mejor recordar. En cuanto a Podemos, mi trabajo de periodista me ha permitido conocer su realidad, tal vez a comprenderla mejor que otros, por las correlaciones que existen entre su irrupción y el sistema político italiano fragmentado desde varias décadas. Italia es un país que políticamente siempre ha tenido un déficit, que es la gobernabilidad. Gobiernos débiles con una enorme dificultad en hacer reformas. España se encamina en la misma dirección, después de ciertos abusos del bipartidismo. Pero hay una diferencia importante: en Italia hay un Presidente de la República que trabaja activamente como árbitro de la lucha partidista y garante de la Constitución. El papel del Rey en España es de menor envergadura política, y me temo que moral. Por ello, es más importante aquí en España que los partidos sean sumamente responsables. España necesita de políticos mejores que los italianos, porque su sistema institucional es más débil y más cuestionado internamente. Y una izquierda que pacta con el nacionalismo periférico, insolidario y con rasgos xenófobos, no es una buena manera de empezar.