Una verdadera memoria histórica nos enseñaría que el histórico dirigente del PSOE Francisco Largo Caballero, apodado con precisión "el Lenin español", alentó la violencia hacia quienes no pensaban como él, lideró un golpe de Estado sangriento contra la II República e incitó a la guerra civil, entre otras muchas atrocidades.

Pues bien, un sujeto de esta calaña goza de honores como estatuas, calles y avenidas. Incluso una Fundación  ostenta su sombrío nombre. Conviene, por consiguiente, que conozcamos algunas pinceladas aunque, por si solas, nos atufen con el nauseabundo hedor de aquella putrefacción moral y política...

Condenado a treinta años por su participación en trágica y sanguinolenta insurrección de 1.917, cumpliría solo nueve meses en base a esa reptiliana habilidad que caracteriza a los "profesionales de la política" para eludir la Justicia.

Pero lo anterior no le impediría colaborar, poco después, con la dictadura de Primo de Rivera. Algo a lo que tampoco fue ajeno su partido, el PSOE.

Tras la caída de aquel dictador, comenzaría a conspirar en el "Comité Revolucionario" que traería la II República donde llegaría a ser ministro cuando las circunstancias electorales fueron propicias a su partido. 

Enemigo de la democracia, cuando las derechas ganaron las elecciones de noviembre de 1933 incitó a su partido para "iniciar un movimiento revolucionario que impida un Gabinete fascista". (Lamentablemente, hoy revive la tétrica práctica de tildar de "fascista" a quien no se pliegue a los autoritarios designios de la izquierda).

De este modo, en una comida con militantes del PSOE y la UGT, proclamaría: "...no hay otra salida que la violencia".

Dicho y hecho, chapoteando entre el fango de las bambalinas políticas, con doblez y ocultación, lideraría el golpe de Estado de 1.934 contra la legalidad de la II República.

Aquella sangrienta insurrección provocaría casi 1.400 muertos en 26 provincias. El golpe de Estado no solo perseguía acabar con la legalidad republicana, sino , fundamentalmente, la implantación de la "dictadura del proletariado" como entrada hacia una República socialista al estilo de la Unión Soviética y con la consiguiente aniquilación civil o física de todo el que se opusiera, es decir, de más de la mitad de los españoles.

Desbordada y superada tanto la policía como la guardia civil ante los rifles, incendios, saqueos, ametralladoras y dinamita de los golpistas, habría de recurrir el gobierno de la II República a un joven y laureado general para que salvara in extremis la legalidad republicana y la vida y libertad de millones de españoles. ¿Su nombre?: Francisco Franco... No sé si les sonará.

Cuando en febrero de 1.936 se consumó el ya documentado pucherazo electoral que entregó el poder al Frente Popular, continuó su prédica de violencia y amenazas hacia quienes no se arrodillaran ante sus intentos de convertir España en un protectorado de la Unión Soviética.

Aunque en este tema abundaremos en próximas columnas, dejamos aquí algunas babas de odio escupidas por el "homenajeado" dirigente del PSOE:

23 de noviembre de 1931, siendo ministro de Trabajo y ante la posibilidad de disolución de las Cortes por no sumar mayoría, declaró: "Esto sería la señal para que PSOE y UGT consideren como una provocación y se lancen a un movimiento revolucionario. No puedo aceptarlo ... NOS OBLIGARÍA A IR A UNA GUERRA CIVIL" (Las mayúsculas son nuestras)

Febrero de 1.933, Escuela de Torrelodones... "Hemos venido a la República ... para poder llegar a nuestras aspiraciones sin grandes derramamientos de sangre... SI NO NOS PERMITEN CONQUISTAR EL PODER CON LA CONSTITUCIÓN... TENDREMOS QUE CONQUISTARLO DE OTRA MANERA (Id)

Campaña electoral de 1.933: "¡Ah esa es la dictadura del proletariado... efectivamente, VAMOS A ECHAR ABAJO EL RÉGIMEN DE LA PROPIEDAD PRIVADA. No ocultamos que vamos a la revolución social, ¿Cómo? (Una voz en el público: "Como en Rusia". Grandes aplausos de los militantes socialistas). No nos asusta eso. Vamos a la revolución ... mucho dudo que se pueda dentro de la legalidad. Y en tal caso, camaradas, HABRÁ QUE OBTENERLO POR LA VIOLENCIA. (Gran ovación)... Tenemos que luchar, como sea, hasta que en las torres y edificios oficiales no ondee la bandera tricolor de la segunda República, sino la bandera roja de la revolución socialista...".

Aunque lo anterior horrorice a cualquiera que crea en el bien y la libertad, la lengua y alma ponzoñosa de aquel sujeto, seguiría segregando su odio liberticida e infinito:

"...pero SI GANAN LAS DERECHAS TENDREMOS QUE IR A LA GUERRA CIVIL DECLARADA. Yo deseo una República sin lucha de clases; más para eso es necesario que desaparezca una de ellas. Y esto no es una amenaza, es una advertencia; y que no se diga que nosotros decimos las cosas por decirlas: nosotros las realizamos." 

(Largo Caballero. Discurso en Alicante 

19 de enero de 1936)

"Hay que apoderarse del poder político, pero la revolución se hace violentamente: luchando y no con discursos.".

"No creemos en la democracia. Tampoco creemos en la libertad.".

"SI LOS SOCIALISTAS SON DERROTADOS EN LAS URNAS, IRÁN A LA VIOLENCIA, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía o el caos..."  (Campaña electoral de 1.933. Ya entonces, quien no se plegara a la izquierda era motejado de "fascista" o similar).

Por desgracia, se extendió mucho más la sombra siniestra de este homenajeado dirigente del PSOE, sombra que, parafraseando a  A. Machado, fue apestando la tierra.

Pero las pretensiones de una columna modesta no pueden prolongarse más hoy. Si las circunstancias no lo impiden, en próximas colaboraciones desplegaremos nutrida información sobre la barbarie sembrada por aquel sujeto... En este momento, solo cabe preguntarse: ¿Deben, pues, retirarse los bustos, estatuas, calles, plazas y honores a un sujeto de esta ralea e ilegalizarse su Fundación?