Me acaba de pasar un amigo un enlace con un titular muy llamativo. En una entrevista realizada por Julia Ruiz en la web Levante, el eurodiputado José Manuel García Margallo declara lo siguiente: “Estoy a favor de una ley de eutanasia, no seguir viviendo es una decisión personal”.

No puedo decir que me sorprende, pero me escandaliza. Una persona pública, que se ha declarado católico practicante, debe ser coherente con su fe y no puede ir contra la doctrina de la Iglesia Católica y menos públicamente.

Muchos políticos en España, llamados conservadores y defensores del humanismo cristiano en la práctica no actúan como católicos. Ha hecho mucho mal a la Iglesia la llamada democracia cristiana, de la que Margallo es un claro exponente. La democracia cristiana es un utópico intento de aunar la doctrina social católica con la ética social protestante y liberal. Inspirada en Jacques Maritain y Emmanuel Mounier fue condenada con contundencia por la Iglesia, aunque lamentablemente a raíz del Concilio Vaticano II volvió a cobrar fuerza con gran perjuicio en la fe de los creyentes.

El profesor Javier Barraycoa nos advierte del grave peligro para la fe del humanismo cristiano. Afirma el profesor que Maritain, aunque empezó como tomista luego engañó a muchísimos católicos con la filosofía del humanismo cristiano que contagió a muchos intelectuales católicos, especialmente franceses y dio soporte ideológico a lo que era la democracia cristiana. La democracia cristiana es muy dañina porque es el catolicismo liberal, ya no en el plano teórico sino en el plano concreto donde se escinden las creencias particulares de lo que un político puede defender en público, incluso contra su propia fe.

Con la excusa del humanismo cristiano empezó el diálogo del catolicismo con el socialismo o con el falso ecumenismo. El humanismo cristiano, a la postre es liberalismo, pues se pliega ante las normas democráticas que hay que respetar en donde la mayoría decide lo que es el bien y el mal.

¿Qué es lo que enseña la Iglesia con relación a la eutanasia?

Con relación a la eutanasia la Iglesia enseña que aquellos cuya vida se encuentra disminuida o debilitada tienen derecho a un respeto especial. Las personas enfermas o disminuidas deben ser atendidas para que lleven una vida tan normal como sea posible. Cualesquiera que sean los motivos y los medios, la eutanasia directa consiste en poner fin a la vida de personas disminuidas, enfermas o moribundas. Es moralmente inaceptable.

Por tanto, una acción o una omisión que, de suyo o en la intención, provoca la muerte para suprimir el dolor, constituye un homicidio gravemente contrario a la dignidad de la persona humana y al respeto del Dios vivo, su Creador. El error de juicio en el que se puede haber caído de buena fe no cambia la naturaleza de este acto homicida, que se ha de rechazar y excluir siempre.