José Bono, el ex presidente de Castilla-La Mancha y ex ministro de Defensa, pasará a la historia de España como el ministro que más patrimonio consiguió acumular durante su paso por la política activa. Un patrimonio desvelado por el diario La Gaceta, del Grupo Intereconomía y del que hay, a día de hoy, más luces que sombras.

Chalets, áticos, casas en zonas privilegiadas de Madrid, una hípica,... Hasta once millones de euros en propiedades inmobiliarias llegó a acumular y, por toda justificación de ese patrimonio –la mayor parte del cual nunca apareció en sus declaraciones de bienes como cargo electo- justifica una herencia de una casa familiar y una pequeña finca en el pueblo albaceteño de Salobre.

Después se hizo con el chalet de Olías del Rey, la hípica Almenara (valorada en 5,5 millones de euros), el ático de la Calle Ayala de Madrid, el chalet de Bargas, el piso para su hijo en el centro de Madrid, varios locales comerciales, el apartamento de la playa junto a San Juan,.... Todo ello amparado en una sociedad patrimonial SAJA, de la que eran copropietarios todos los miembros de la familia.

Quien esto escribe participó en el equipo de periodismo de investigación de Intereconomía que desveló el enorme patrimonio del ex político, que por cierto ha vivido una "jubilación" de oro con más de cien mil euros de ingresos anuales. Una jubilación que disfruta en la última adquisición que hizo, un ático espectacular en la madrileña calle Velázquez, junto al Retiro, valorado en 1,5 millones de euros. Cuando ese grupo de periodistas de investigación estaba a punto de comenzar la publicación de su patrimonio, nos pusimos en contacto con el político, por entonces presidente del Congreso de los Diputados, para conocer su explicación. La única respuesta que obtuvimos, a través de su secretaria fue "Cuando el presidente tenga algo que decirles, se pondrá en contacto con ustedes". Curiosamente, luego saldría en los medios de comunicación diciendo que jamás llamamos para contrastar. Otra de sus mentiras.

Ahora, cuando lleva tiempo apartado de la primera línea política, se desmarca con una afirmación en la que califica a Franco de Asesino y considera que no debería estar enterrado en ningún lugar religioso. Así lo declaró el pasado fin de semana en una entrevista en la Sexta, haciendo gala, nuevamente, de su falsa honorabilidad. Tan falsa como todos aquellos detalles de su etapa política, como el uso de helicópteros de defensa para desplazamientos particulares, en ocasiones a su hípica en Toledo. O como esa costumbre que tenía de llevar varios relojes que se ponía, uno tras otro, para ir regalándolos en sus visitas a los pueblos.

El ex ministro, ex presidente del Congreso y ex ministro de Defensa, no es la persona más adecuada para dar lecciones de honorabilidad a nadie. Menos para hablar del régimen de Franco, en el cual su padre ocupó un puesto destacado como alcalde de Salobre por designación durante 16 años y jefe local del Movimiento Nacional durante casi el mismo tiempo.

José Bono es un hijo del régimen franquista, como tantos otros que ahora reniegan de sus raíces, aunque esas raíces fueron usadas por el político para justificar el enorme patrimonio con el que se fue haciendo a lo largo de su carrera política.