La historia de Barcelona esta llena de curiosidades. Muchas de ellas son conocidas por muchos. Otras pasan desapercibidas y otras son desconocidas de propios y extraños.

En la fachad de la Pasión de la Sagrada Familia de Antonio Gaudí hay una serie de cubos. Estos tienen 9 o 16 cifras grabadas. Estas cifras son un homenaje a Jesús. Si el visitante suma las cifras en horizontal o en vertical, o de arriba abajo, la suma es 33, la edad en la que fue crucificado.

Cuando se construyó la Plaza de España, con la Avenida María Cristina, la Fuente Mágica de Carlos Buigas y el Palacio Nacional, para la Exposición de 1929, se pensó en construir unas torres en la entrada de la avenida, para que le dieran grandeza al espacio. Aquellas torres, conocidas como venecianas, son obra del arquitecto Ramón Reventós, que se inspiró en el campanario de la Basílica de San Marcos. En una de las torres hay el panel de mando para el funcionamiento de la Fuente Mágica.

Cualquier visitante que pase por el Barrio Gótico de Barcelona podrá contemplar, si se fija, que en algunas esquinas hay unas caras de mujer. ¿Qué significado tienen? En su momento era una señal que mostraba a los que por ahí pasaban que no muy lejos había un prostíbulo. Como que gran parte de la sociedad era analfabeta y un cartel con letras no lo leerían, se inventaron este símbolo que todos entendían.

Como toda Catedral que se precie es menester que tenga gárgolas. La mayoría son conductos de evacuación de agua. El imaginario popular las convirtió en unicornios, monstruos, animales mitológicos o lo que la imaginación del artista creara. La tradición popular dice que algunas de ellas son brujas que quedaron petrificadas al no respetar el paso de la procesión del Corpus Christi.

El mundo quedó sobrecogido con la grandeza de Tian’anmen y lo sucesos que ahí ocurrieron. Se dijo que esa era la plaza más grande del mundo. Barcelona no podía ser menos y, aprovechando las obras de la Vila Olímpica, para las Olimpiadas de 1992, se creó la Plaza del Fórum, que es la segunda más grande del mundo.

El que pasea por la Plaza de los Sants Just i Pastor, detrás del Ayuntamiento de Barcelona, para visitar la iglesia del mismo nombre o el Palacio Requesens, sede de la Academia de les Bones Lletres, o el Palacio Moxó, donde vivió un tiempo San Ignacio de Loyola, verán una fuente. Decorada con tres caras de hombre y una águila atrapando una perdiz. Es la fuente pública más antigua de Barcelona.

La hizo construir Joan Fiveller. Se encontraba cazando por los bosques de Collcerola encontró una manantial de agua que canalizó hasta ese lugar, que estaba cercano a su palacio. La fuente del siglo XIV continúa funcionando hoy día. La antigua fuente era de construcción gótica, la cual se transformó en 1831 durante la época neoclásica.

Finalmente, en la calle Sant Domènec del Call número 6, esquina con la calle de la Fruita, en pleno viejo barrio judío de Barcelona, esta la casa más antigua de la ciudad. Tiene su origen en el siglo XII o XIII, aunque las ventanas del primer piso son del XIV. En el Inventario del Patrimonio Arquitectónico podemos leer:

Es un edificio entre medianeras que consta de planta baja, tres pisos y azotea. La fachada principal es la que da a la estrecha calle de Santo Domingo del Call. En la planta baja, desplazado del centro, se abre un gran portal de arco de medio punto adovelado; al otro lado de la fachada se abre una puerta y dos pequeñas ventanas adinteladas. En el primer piso hay dos ajimeces de tres arcos soportados por dos finas columnas con los capiteles decorados y los dinteles decoradas con arcos lobulados. En el segundo piso hay dos ventanas geminadas con arcos de medio punto y columna de capitel esculpido; estas ventanas tienen formas más robustas que las del primer piso. En la tercera planta hay tres ventanas cuadrangulares. Las paredes son de pequeños sillares de acabado rugoso, excepto los marcos de las aberturas que es de grandes sillares bien trabajados”.

El visitante verá que esta abombada hacia adelante. ¿Por qué? En el 1428 Cataluña sufrió un fuerte terremoto. Esto provocó que la casa se inclinara hacia adelante, pero no llegó a caer. Este hecho que pasó hace seis siglos, aun lo podemos ver hoy en día.