A Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores (Dominicos) se le apareció la Virgen en el 1208, en una capilla del Monasterio de Prouilhe (Francia), con un rosario en las manos. La Virgen se lo enseñó a rezar y le dijo que predicara entre los hombres.

San Pío V instauró la conmemoración litúrgica el 7 de octubre, en honor a la batalla de Lepanto. En aquella batalla las fuerzas cristianas derrotaron a los otomanos. La victoria se atribuyó a la Virgen, que pasó a llamarse Nuestra Señora de las Victorias. Agregó a la letanía de la Virgen el título de Auxilio de los cristianos.

En la batalla de Lepanto la Santa Liga estaba comandada por Juan de Austria. Su mano derecha y mentor era el catalán Luis de Requesens y Zúñiga (1528-1576).

Durante la fiesta mayor de 1954, el municipio de Moia (Barcelona) colocó una cerámica delante del Ayuntamiento. En ella se podía leer:“Remembranza.

EL primer municipio de Cataluña, de España y también del mundo que se honra en proclamar a la Santísima Virgen del Rosario Alcaldesa Honoraria Perpetúa (Patrona de las Fiestas del Árbol, del Árbol Frutero y de la Agricultura), fue el Ilustre y Real Vila de Moia, celebrándose solemnemente tan histórico acontecimiento el 17 de agosto de 1954, con motivo del cincuentenario de la fundación de la Fiesta del Árbol Frutal a la dicha población”.

Luego vinieron Los Realejos, Hosnachuelos, Benacazón, Los Palacios, Linarejos, o Gáldar, entre otros pueblos que también la nombraron Alcaldesa Honoraria Perpetúa.