La factoría Renaixença fue un grupo de intelectuales que quisieron cambiar la historia cultural, lingüística, histórica, tradicional folklorista… de Cataluña. Todo era susceptible de ser cambiado y así lo hicieron. Sin ningún pudor y sin reparo alguno.

Se tenía que construir un país ideal, grandioso y con un peso específico en la historia de Europa. Ya que se ponían, no se quedaron con las migas, cogieron el pan entero.

Cataluña siempre fue un territorio independiente que se conocía como Països Catalans. Estos estaban formados por el Reino de Valencia, el Reino de Mallorca, con la parte del Rosellón y Cerdaña. Nunca formó parte de su ideal el Reino de Aragón.

Démonos cuenta de una cosa, esa serie de condados que acabaron formando lo que conocemos como Cataluña, estaba rodeado de reinos. Quizás todo el problema está aquí, en ese sentimiento de inferioridad.

Como ocurre en todos estos casos, la historia es tozuda y demuestra que no se puede tergiversar. En el 1597 Onofré Menescal, profesor de teología en la Universidad de Barcelona, predicó su Sermón vulgarmente llamado del serenísimo señor don Jaime II e historia de la pérdida de España, grandezas de Cataluña, condes de Barcelona y reyes de Aragón. El sermón quería ser un resumen de la historia, la geografía y las instituciones catalanas.

Jaime II fue rey de Aragón, Valencia y conde de Barcelona (1267-1327) y la obra de Menescal se centra en este período, aunque también resume la historia antigua de los reinos ibéricos, la conquista árabe y los reinos cristianos. Acabando con Felipe II. En su sermón dice…

“Cataluña no ha tenido un solo nombre, sino muchísimos (…) se llamaba Marca de España [en realidad Marca Hispánica]. Este nombre de Cataluña y Catalanes no es antiguo, sino moderno, porque ni en tiempos de Carlo magno, ni de Luys su hijo, ni de Carlos Calvo encontraron en las historias, memoria del nombre de Cataluña (…) algunas cartas de Carlos Calvo, y Ludovico Pío, en las cuales nunca encontraran el nombre de catalanes, sino de España… Y pue nuestra España pertenece a Europa, y nuestra Cataluña, a España”.

A pesar de los errores cometidos por Menescal, el escrito pone de manifiesto la españolidad de Cataluña desde siempre, ha pesar de la factoría Renaixença.