Cuando uno habla de la guerra de la Independencia irremediablemente debe referirse a un hecho que, si bien histórico, ha entrado dentro de la leyenda de Cataluña. Nos referimos al timbaler del Bruch. También, junto a este héroe, debemos unir la figura de Carles Fages de Climent.

El hecho histórico del que parte esta conocida leyenda es la derrota de las tropas francesas dirigidas por el General Schwartz el 6 y el 14 de junio 1808 frente a las tropas de los somatenes de los vecinos pueblos y soldados regulares. Fue la primera derrota sufrida por las tropas francesas. Un joven nacido en Santpedor, Isidro Llussà Casanovas, descansaba al pie de unas rocas con sus compañeros cuando la caída de unas piedras hizo que sonara su tambor. Este hecho les hizo sospechar sobre la presencia de franceses y rápidamente pudieron sorprenderlos por la retaguardia. Las tropas francesas, que se dirigían a Manresa, abandonaron rápidamente la montaña, sorprendidos por la presencia de los catalanes y, sobre todo, por el ruido del tambor tocado por Isidro y amplificado por el eco de la montaña.

Decíamos que la leyenda del timbaler del Bruch iba asociada al nombre de Carles Fages de Climent. ¿Quién fue este personaje? Un escritor, poeta y periodista. Nació en Figueres el 16 de mayo de 1902. Coincidió, en el Instituto Ramón Muntaner, con Salvador Dalí. Se doctoró en lenguas clásicas en la Universidad de Barcelona. Desde ese momento se dedicó a la literatura, centrando su producción en la poesía. Además colaboró en los diarios La Vanguardia, Diario de Barcelona, Telestel, entre otros.

Fages de Climent escribió un espléndido epigrama dedicado a la leyenda del timbaler del Bruch. Cada uno puede interpretarla como quiera. Desde el humor hasta el más puro nacionalismo catalán. Quizás lo hayan oído alguna vez sin saber que era de este escritor ampurdanés. Un personaje tan peculiar como su íntimo amigo Salvador Dalí. El epigrama dice así: 

Si el timbaler del Bruch, per comptes de tocar el timbal, s’hagués tocat els bemolls, els catalans de retruc, no seríem espanyols”. 

Si el timbaler del Bruch, en vez de tocar el timbal, se hubiera tocado los bemoles, los catalanes de rebote, no seríamos españoles”.