Una sentencia emitida el pasado 29 de marzo por el juzgado número 4 de instrucción de Colmenar Viejo (Madrid) ha condenado al autor del episodio más grave de muerte de especies protegidas por el uso ilegal de cebos envenenados en la Comunidad de Madrid. Este envenenamiento tuvo lugar en el término municipal de Tres Cantos (Madrid), dentro del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares y muy cerca del emblemático Monte de el Pardo.

A finales de enero de 2020 un particular colocó veneno para acabar con posibles depredadores que se acercasen a un gallinero. La sentencia considera estos hechos constitutivos de un delito contra la fauna recogido en el Código Penal, por los que esta persona ha sido condenada a una pena de prisión de diez meses (que ha quedado en suspenso con la condición de no delinquir en el plazo de dos años), así como a la inhabilitación para cazar durante veinte meses.

El caso pudo ser descubierto por el personal técnico de GREFA gracias al emisor GPS que llevaba uno de los animales envenenados, un buitre negro que era seguido por esta asociación conservacionista. Las inspecciones realizadas por técnicos de GREFA y por los Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid, con el apoyo de perros especializados en la detección de veneno, permitieron hallar además los cadáveres de seis milanos reales y dos zorros. El condenado deberá abonar 10.500 euros por el valor de toda esta fauna envenenada.

Tanto el buitre negro como el milano real están catalogados en España como especies amenazadas, el primero como "Vulnerable" y el segundo como "En peligro de extinción".

Un Agente Forestal levanta el cadáver de un milano real envenenado. Foto: GREFA.

La personación de GREFA, determinante
El buitre negro envenenado se llamaba Risco y había nacido en 2018 en la colonia de la especie que se ha creado en el Prepirineo catalán gracias a las reintroducciones de ejemplares realizadas a partir del trabajo conjunto de varias entidades, entre ellas GREFA.

Durante su fase de dispersión juvenil, Risco se había desplazado a otras zonas fuera de su área natal, entre ellas la del vertedero de Colmenar Viejo (Madrid), donde se alimentaba a menudo y en cuyas proximidades encontró la muerte al ingerir un cebo envenenado. Los análisis toxicológicos realizados por el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) confirmaron la presencia del veneno Aldicarb en muestras de este buitre negro.

La información remitida por el Seprona de la Guardia Civil al juzgado dio lugar a la apertura de un procedimiento penal para cuya resolución condenatoria ha sido determinante que GREFA se personase como acusación particular. La ONG tuvo que asumir los costes económicos que conlleva este tipo de casos y el trabajo jurídico correspondiente, que ha sido llevado a cabo por los abogados ambientalistas Eduardo Gil y Jaime Doreste.

"No podíamos permanecer impasibles ante el caso más grave de venenos contra la fauna salvaje de la Comunidad de Madrid", afirma Ernesto Álvarez, presidente de GREFA, quien ha impulsado numerosos proyectos de reintroducción de especies amenazadas, como el de la población catalana del buitre negro de donde procedía Risco. "Es lamentable que después de más de diez años trabajando para crear esta colonia tengamos que asistir a la muerte de aves nacidas en ella por actos tan repudiables como el uso de cebos envenenados", indica Álvarez.

Esta sentencia es además pionera por conllevar una indemnización a una ONG, por la pérdida del trabajo científico y los perjuicios que GREFA ha sufrido con la muerte del buitre negro marcado con GPS, que era una pieza fundamental en la recuperación de esta especie amenazada. El autor del envenenamiento tendrá que indemnizar a GREFA por este concepto con 4.380 euros, además de  pagarle las costas del proceso.

GREFA reclama a la Comunidad de Madrid más esfuerzos para atajar el uso ilegal de veneno contra la fauna salvaje, al tener esta ONG información de varios casos de especies protegidas muertas por esta causa en los últimos meses. El más reciente es otro buitre negro que ingresó el pasado 13 de marzo en el hospital de fauna de GREFA, procedente de Arroyomolinos (Madrid). Posteriores análisis toxicológicos confirmaron la presencia de dos tóxicos (Carbofurano y Clorpirifos) en el cebo envenenado que ingirió este animal.
 
Fuente: www.grefa.org