Esta semana quiero hacer un guiño a uno de los problemas que tiene España enquistados y que parece que no tiene solución, como es el conflicto social del lobo. Y me viene a la cabeza por muchos motivos. Y no solo porque sea el logotipo del partido político Identitarios, con ese lobo heráldico de la reconquista, sino por que recientemente se modificó la ley de protección del lobo en todo el territorio nacional (todavía hay que averiguar para que sirven las CCAA y cuando “mandan” o no mandan y en qué cosas), con la consecuente llegada de aluvión de opiniones y enfrentamientos diversos entre ganaderos, población del mundo rural y ecologistas. Y aviso, no es esta columna de esta semana un texto contra los ganaderos, ni contra los ecologistas. No. Es una reflexión en voz alta; más bien, reflexión escrita.

Y no hay nada mejor para dar la opinión a este problema, que contar un caso que me tocó vivir y aportar ideas hace ya algunos años, antes incluso de que acabara mi tesis doctoral en turismo con el lobo como protagonista. Recuerdo cuando se me envió la noticia de que la empresa ASCAR (Asturiana de carnes), principal comercializadora de las carnes de Asturias había quebrado oficialmente, y así se lo habían comunicado al juzgado de lo concursal correspondiente. Pero lo más interesante de leer en el caso, fue como uno de los principales motivos acaecidos fueron los desvíos de fondos de esta empresa para la chacinería de Santa Rita, tal y como lo reconoció ASCAR ante el juzgado. Y de repente, me invadió esa frase tan bonita, y utilizada aún hoy de…Pensar globalmente y actuar localmente. Una frase que realmente puede desgranarse en cuatro palabras que bien podrían dar contenido para cuatro semanas.

DESARROLLO RURAL

El monopolio que parece tenía esta comercializadora, impulsada y alimentada por los mismos ganaderos, creó una dependencia fatal. Tanto es así, que ellos mismo decían que, “…tenían una situación extrema en sus explotaciones, a casusa de ASCAR”. Y digo yo… ¿Pero la situación extrema de sus explotaciones no era provocada por el lobo?, ¿La situación extrema de sus explotaciones no era provocada por la sequía y la falta de pastos?, ¿La situación extrema de sus explotaciones no era provocada por las reducciones en compensaciones de la PAC? Quiero decir… ¿Es el lobo el problema final o no lo es? Evidentemente no lo es. Es más, los ganaderos tienen muchos problemas y el lobo es el más pequeño de todos.
Y creo que… agentes de desarrollo rural, mancomunidades, comarcas, agencias de desarrollo rural, agentes de desarrollo local, sindicatos agrarios, cooperativas, etc., lo que deberían haber hecho desde hace mucho tiempo es crear redes de distribución finalistas, sin intermediarios y no permitir que una macro empresa, de la mano de la administración, decida, acuerde y negocie su futuro, como de hecho ha ocurrido. No solo ASCAR, manipuló sino que, mucho me temo que las cooperativas de crédito agrario que gestionan los millones de euros venidos de Europa también lo hicieron. No digamos ya de los sindicatos agrarios. Ahora más que nunca viene ni que al pelo eso que repito tanto de…menos subvención y más innovación.

INNOVACIÓN
Los propios ganaderos dicen en sus declaraciones que sus principales problemas son, “el descenso de demanda a causa de la crisis económica y del fuerte incremento de los costes de producción derivados del alto coste de las materias primas”. Pero…sigue sin aparecer el lobo. Y es que la innovación, tan olvidada en este país subsidiado, esa I+D+I que cada vez nos suena más a chino debería ser prioritaria en la búsqueda de alternativas a la producción ganadera.
Romper los mercados,- no contra la caída de una demanda que depende del nivel del consumo interno, sino a favor de una nueva demanda más exquisita como es la ecológica o la europea, deberían ser acciones prioritarias.
Compensar los costes de materias primas con una producción más óptima (con un precio de mercado ajustado al valor del producto y no dependiente de las decisiones de sindicatos y cooperativas) que eleve un poco el margen de beneficio por kilo de producción debería ser otra.
Crear un plan de marketing total, innovador al producto que hoy se llama “Carne de Asturias”, como IGP (Indicación geográfica protegida), para que recoja bajo esa marca paraguas otra más exclusiva denominada “Tierra de Lobos” podría ser otra. Y hay muchas más. Y se puede hacer con políticas turísticas. Sin restricciones. Sin hipotecas. Sin acuerdos secretos en secretos despachos. Por un mundo rural que agoniza y que está expuesto a las garras del capitalismo más hambriento que es capaz de comprar hasta las mismas empresas que los ganaderos crean. Toda esta teoría no es teoría. Crear clúster cárnico no debe ser ficción, pues ficción es estar ya en una guerra de datos, daños, intereses, decisiones políticas que desembocan exclusivamente en números. Y es que…que verdad es eso de…lo que no son cuentas son cuentos.