El pasado sábado por la tarde, con motivo de la fiesta de la “Post-tortilla”, se celebró en el Parque del Campo de Fútbol una Paella Popular seguida de una charanga y actuaciones de DJ. Hubo una gran afluencia al acto, que se prolongó hasta entradas horas de la noche. La falta de previsión del ayuntamiento y la nula educación y urbanidad de muchos jóvenes y no tan jóvenes convirtieron el parque en un auténtico vertedero. La mañana del domingo, los servicios de limpieza del ayuntamiento brillaban por su ausencia y el parque seguía en un estado lamentable, como atestiguan las fotografías, mientras el viento reinante empujaba los residuos hasta el cauce del río.

 

El gobierno municipal de Guadalix de la Sierra no tardó mucho en sumarse al “catastrofismo climático”  con la creación de una Comisión de Emergencia Climática y Medio Ambiente, sin que hasta la fecha se haya articulado protocolo alguno ante una eventualidad de este tipo. La reparación de contenedores que estaban en mal estado ha requerido más de cuatro meses, sin que hayan sido reemplazados por otros. Las calles y plazas del municipio están sumidas en el abandono y la suciedad es cada vez más evidente. Hasta la fecha, la única propuesta medioambiental del consistorio ha sido la presentada por el concejal de Ahora Guadalix para construir un carril-bici en terrenos cuya competencia excede al estrictamente municipal y que supondría un gasto inasumible. Por el contrario, la moción presentada por Ciudadanos y apoyada por el Partido Popular y VOX para la instalación de un Centro de Interpretación  de la Naturaleza fue rechazada por la mayoría social-comunista. En definitiva, la política medioambiental social-comunista no es más que un brindis al sol para aquellos ingenuos que la quieran comprar.