Deambular ocioso por el parque de Aluche. Y pegado a una papelera, lo siguiente. "En esta zona se va a cometer una masacre. Es inminente. El Ayuntamiento de Madrid, mediante las empresas Matinsa (del grupo Fomento Construcciones y Contratas) y Dypsa, planea asesinar a miles de cotorras en la ciudad. Está previsto que comiencen este agosto.  Si ves cualquier cosa rara control de nidos, jaulas trampa, cebaderos...) compártelo en redes sociales con el hashtag #AlertaCotorrasMadrid y #NoALaMatanzaDeCotorras.

Reducir las colonias de dichas aves al 10 por ciento

En La Villa y Corte dio comienzo el exterminio en mayo. Con sobredosis de arrasadora furia, sobre todo, en Carabanchel, Moncloa y Aluche. Captura de cotorras argentinas con cañones lanza redes y trampas de todo tipo y pelaje. Objetivo de los munícipes capitaneados por el siniestro Carapolla: reducir las colonias de dichas aves al 10%. Solo en Madrid capital habitan 13.000 ejemplares, la mitad de toda la población detectada en España.

Los animalistas reclaman, en ese sentido, un plan de esterilización que impida su reproducción. Los conservacionistas de SEO/BirdLife, en cambio, optan, por su parte, para que se intensifique el control de los ejemplares que continúen viviendo tras consumarse la "solución final" ideada por el matritense consistorio.

La única opción justa, sin duda: las cotorras, a su puta bola

Agrego, se pueden perfectísimamente mantener en aviarios, de modo que su población estuviera controlada hasta su muerte. Sin esterilizar ni exterminar. Lo mejor, de todas formas, la suelta total. Y recordemos que en la Comunidad de Madrid hay Ayuntamientos como el de Getafe que decidieron dar marcha atrás a un plan de sacrificio de cotorras similar al anunciado por la capital.

De todas maneras, la clave se halla en la declaración desde el siniestro Ministerio de Transición Ecológica (a cuya cabeza se halla hogaño ese requeté con dizque femíneos aires innominada Teresa Ribera Rodríguez), a la cotorra argentina (Myiopsitta monachus), como una especie “invasora” desde 2011 y, a través de la aciaga Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad prevé medidas de control específicas que pasan, de ser "necesario", por su erradicación. Erradicación, por ejemplo, no del ilegítimo gobierno, o de la aciaga oposición, sino de las beneméritas cotorras. En fin.