Tony 2, eximio bareto de la calle Almirante, madrileño barrio de Chueca. Mejor dicho,  piano bar que abre hasta las tantas y tantas y tantas y que suele recibir la visita de impostados bohemios marcapaquetes, niñatas pijas tetonas, abundosa fauna pijoprogre, borrachuzos de toda clase, laya y estirpe. Grosso modo, gente beneméritamente dada al desfase y a la bendita juerga.

Las leyendas urbanas de Tony 2 y los malditos de maldita

En sus mullidos y gratos sillones de escay se produjo el afamado incidente del puñetazo que agrietó la jeró a Hermann Tertsch. También se aposentan por allí los gloriosos Taburete, sin bozales y a lo cuerdo. Otras, pasada la noche, sin bragas y a lo loco. Los cuartos de baño de Tony 2, leyenda urbana.

Colosal y formidable guirigay. Y, súbito, apareció por allí mi reverenciado Espinete. Antes de la falsa pandemia. Y antes de que los genocidas del amianto, los que financian a Maldita.es, acabaran con el rosado e inolvidable puercoespín. En fin.