Siempre se trata la atención como algo negativo si falta. Se habla de déficit de atención en los niños, en los adultos, casi como no fuéramos capaces de centrarnos en nada.

Después de ver la miniserie de Netflix sobre el caso Alcasser, este hecho deleznable que supuso la aparición del término telebasura, y la generación de un juicio paralelo con pseudoexpertos, creo que hay que replantearse lo positivo/negativo de cierto déficit de atención.

Hace muchos años que creo que la atención mediática de cierto deporte (el fútbol) es excesiva. En las radios, las televisiones, los diarios… No sólo por lo bueno y malo que mueve, si no porque creo que en el caso de este deporte (fútbol) unos se llevan la mejor parte (los millones de Euros) y otros lo peor (los disgustos).

El caso es que prefiero cambiar de canal de televisión o radio cuando aparece este deporte (fútbol). Gano horas de vida, media hora por telediario, y prefiero dedicar mi atención a otros asuntos más edificantes.

En el caso de algunas cadenas de televisión, retiro mi atención de cualquier programa de telebasura, y especialmente a sus anunciantes. Estoy convencido de que verlo es convertirse en cómplice de la divulgación de los valores (o falta de ellos) que promueven, así como la creación de ciertos personajes televisivos, verdaderos juguetes rotos, muchos con finales desgraciados, en todas las edades.

Y sobre los políticos, me parece demencial la atención y las horas que se les dedica a los políticos,

Después de todo el encierro pasado tras el coronavirus, ¿No hemos aprendido nada?¿No han pensado en dar un paseo? ¿En contarles un cuento a sus hijos? ¿En escuchar una batallita del abuelo?

Todo esto, y hasta trabajar, se podría hacer en esas horas y horas que los políticos quieren hablar, y las televisiones y radios sacarlos en antena, muchas veces con palabras vacías, contradiciéndose o hablando de temas que desconocen (la hemeroteca es demoledora).

Mi consejo es que cambien de canal, que no los escuchen, que juzguen por los hechos, por lo que pasa en el BOE, no por las palabras, y que dediquen su tiempo a otros menesteres.

Por ejemplo, Ramón Gener, en un capítulo de su programa This is Art, realizaba un acto de rebeldía tan salvaje y radical como grabar la capilla Sixtina, algo totalmente prohibido, por que es el arte lo que hay que poner al servicio de la gente, y no prestar nada de atención, pero nada, a la mediocridad, salvo para denunciarla.

Santiago Durán García

Arquitecto Técnico (UPM) MDI Máster En Dirección Inmobiliaria (UPM) EEM Gestor Energético Europeo (UPM European Energy Manager)

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