“Africa Addio”, también conocida como “Africa: Blood and guts” en los EEUU, y “Farewell Africa” en el Reino Unido, se trata de un documental realizado por dos periodistas italianos en 1966 con el trasfondo de la descolonización en África en los años 60, que se ajusta a los hechos, cuando aquel continente fascinante de aventuras que el cine proyectaba a los occidentales se vino abajo y se desvaneció de golpe. Es importante ver este documental porque esta época histórica apenas recibe atención en los medios, sean de masas o alternativos. Los jóvenes de hoy no la conocen. Y si el presente sorprende a alguien es porque no conoce el pasado.

En este film, los documentalistas italianos Gualtiero Jacopetti y Franco Prosperi, directores del film, viajaron a África para ver lo que vino después de irse las últimas autoridades coloniales durante un periplo de tres años en el que sus realizadores aseguraron que filmaron lo que encontraron en esos tres años que duró su proyecto. Y lo que vieron fue que el caos, las masacres étnicas y tribales, y las tiranías sanguinarias eran la nueva realidad en el momento en que África fue devuelta a los africanos. En este documental se muestra lo que sucedió en la descolonización, pero no por qué sucedió ésta ni el porqué del brusco abandono de las colonias, al dictado de la modernidad, que dio paso a un periodo más oscuro que la propia colonización. El documental recibió críticas muy elogiosas, pero también fue atacado y boicoteado, y difamados sus autores. Así, por ejemplo, en la entonces Alemania Occidental, no se llegó a estrenar debido al boicot vandálico de un grupo organizado de estudiantes y de negros que hicieron manifestaciones y atacaron salas de cine. Y, de hecho, el documental no se ha vuelto a editar en décadas.

El colonialismo de unos pueblos a otros ha sido una ley natural a lo largo de toda la historia de la humanidad, y ha sido practicado por todos los pueblos, por todas las razas y por todas las grandes civilizaciones. Pero solo el colonialismo de los europeos ha dejado ventajas para las poblaciones indígenas. Por eso, hay que entenderlo en su contexto histórico.

Y es que los anticolonialistas, cuando se refieren al colonialismo, nunca se refieren al “buen” colonialismo comunista, soviético o chino, ni al “buen” colonialismo judeoamericano o yanqui-sionista. Se refieren únicamente a la presencia europea en África y Asia, al igual que la leyenda negra de España en América, y a la labor de los colonos blancos que se dedicaron a cosas tan terribles como enseñar a vivir como personas a africanos y asiáticos, terminar con la esclavitud, y costumbres tan “civilizadas” como el canibalismo, la antropofagia, la idolatría más monstruosa con sacrificios rituales humanos, además de la lucha contra las epidemias y la mortalidad infantil, y la construcción de todo tipo de infraestructuras, escuelas, universidades, carreteras, hospitales, ferrocarriles, aeródromos y centros de investigación en beneficio de las poblaciones indígenas.

Y tras la descolonización, el neocolonialismo económico de Wall Street, no ha limitado su acción al área de los antiguos imperios coloniales europeos, sino que toda Sudamérica ha sido y sigue siendo sometida al imperialismo económico de la Alta Finanza. Y así, al final del llamado proceso descolonizador, apareció el neocolonialismo, un sistema de explotación sin ninguna de las ventajas del viejo colonialismo para las poblaciones indígenas, y con todos sus inconvenientes multiplicados.  En este caso, al comienzo de este documental, llama la atención al respecto, cómo se ve a unos guerreros africanos que gritan “Libertad” y en sus escudos se ve claramente el logotipo de BP (la compañía British Petroleum). Un detalle sorprendente y a la vez revelador.

Esta película ofrece una visión de la realidad incómoda para el pensamiento único progre, pues abre estos interrogantes: ¿Qué hicieron los africanos cuando se les entregó su libertad? Ya eran libres, y tenían medios, las infraestructuras que les dejaron los colonos blancos, apoyo internacional, materias primas y espacio para haber fundado naciones prósperas. Y sin embargo, todas se hundieron. Todas sin excepción. Y se hundieron mucho más debajo de lo que habían estado el colonialismo de los blancos. Las desigualdades, lejos de aminorarse, aumentaron, y este hecho sigue siendo un tabú que la modernidad y la progresía se niegan a abordar, porque prefieren seguir con la cantinela de que la culpa es de los blancos, pese a que estos se fueron hace ya casi 60 años Y es evidente que sin aceptar la realidad no se pueden encontrar soluciones razonables, viables y justas para todos, blancos y negros.

El film de Jacopetti y Prosperi lo que refleja es que sin la supervisión europea, África fue presa del caos. Tras la partida de los europeos, aparecieron los resentimientos étnicos y la pobreza extrema. Los parques nacionales fueron invadidos y la vida silvestre depredada. Entre las secuencias más famosas de esta película están las de matanzas de animales, y los cazadores nativos matando a punta de lanza a ciervos, elefantes e hipopótamos, y peor aún los blancos que desde helicópteros disparan a los elefantes. Y también la cacería de hombres: ejecuciones, genocidios, guerrillas, linchamientos, revueltas, mercenarios, …., en Nairobi, en la guerra del Congo, en Angola, los boers en Sudáfrica, o una población árabe en espera del genocidio, mientras los cadáveres de los árabes muertos se amontonan en fosas en la violencia que siguió a la revolución de Zanzibar con la masacre de 1964 de unos 5000 árabes, o las secuelas del levantamiento de los Mau Mau en Kenia, etc.

“Africa Addio” muestra todos estos horrores con una fotografía bella y exquisita del director de fotografía de la película, Antonio Climati, y con una banda sonora muy lograda del compositor Riz Ortolani.

En definitiva una obra maestra como documental con un buen guion que refleja con mucho realismo y rigor lo que fue el proceso descolonizador en África, y que es muy recomendable ver, pues aún se puede ver en youtube, tanto en la versión original en italiano y subtitulada en español (138 min), como una versión recortada en español (95 min)…. antes de que la censuren en internet en estos tiempos de corrección política.