Disney plus, para aquellos que posean dicha plataforma, macizo noviembre. Ocho apellidos vascos, nuevos episodios de Los Simpson, Marvel 616. Y mucho  e interesante más. Y mi sugerencia personal, rescatar, estrenada hace un mes, la excelente cinta El magnífico Iván.

Cine y nueva subnormalidad

Nuestra nueva forma de ver cine, fea y deslucidísima metamorfosis. Son las cosas de la nueva subnormalidad. Primero Mulan, derechita a la plataforma de streaming Disney+. Ahora una poderosa cinta, El magnífico Iván, lo mismo. Protagonizada, al alimón, por Bryan Cranston (Breaking Bad) y una curiosa tropa de animales, diseñados parcialmente por ordenador. La base inspiradora, la excelente novela de Katherine Applegate The One and Only Ivan (2012), que a su vez sigue la pista de la historia real de un simio espalda plateada que vivió en cautividad - ¡en un centro comercial! - durante 27 años y que gracias a su resplandeciente talento para las artes pictóricas fue restituido a un régimen de semi-libertad junto a otros animales.

La vida, maravilloso rompecabezas

Iván trata de unir las piezas que configuran el rompecabezas de su pasado con el apoyo de Stella, un elefante con el que maquina un plan para escapar del crudelísimo cautiverio. Iván y su inolvidable cuidador, también magnífico, Mack, peculiar dueño de circo. Y la película nos cuenta, esencialmente, esa relación entre Iván y Mack. Por el celuloide pasan, huelga comentarlo, otros curiosos personajes secundarios. A saber, loquísima foca, simpar loro o vivaracho conejo. Enseguida, casi desde el inicio, detecta Mack que Iván posee una obstinada afición, impensable y rocosa, la pintura, manifestando enorme sensibilidad y talento a la hora de hacerlo.

Ser humano, francamente mejorable

Y mientras la trama avanza, se va arraigando la idea - absolutamente cierta- de que el ser humano está dañando seriamente los entornos naturales de decenas de especies, explotándolos vesánicamente, incluidos, por supuesto, los comprometidísimos problemas a los que se enfrentan los animales que son reintroducidos. Ora en la naturaleza de la que fueron previa y literalmente secuestrados. Ora tirados en reservas protegidas en las que siguen estando - por supuestísimo- en comprometido riesgo.

Animales, pobres almas mudas

La sensible directora, Thea Sharrock, dirigió en 2016 Antes de ti. Amor y  muerte, eutanasia y tetraplejia, compasión y sutileza. Filme arriesgado y dudoso. Como en su nueva cinta, ásperos dilemas existenciales, como el siempre debatido sobre los derechos de los animales. ¿Existen? Obviamente, no. Lo que existe - y apenas se da - es el derecho (y el deber) de los seres humanos de tratarlos con decencia y decoro y dignidad. Nada de nada de eso ocurre, grosso modo.