Javier Elorrieta nace en Madrid en 1950. Comienza su carrera profesional como compositor para películas. Más tarde colabora con su padre, el director José María Elorrieta. A partir de 1971 realiza varios cortometrajes y se hace realizador publicitario. En 1975 crea su propia productora, Origen S.A. con la que realizada diversos spots premiados en diferentes festivales.

En 1979 dirige su primer largometraje, La larga noche de los bastones blancos, con la que consigue diferentes premios, entre ellos el que concedía el Ministerio de Cultura al mejor nuevo director. En 1985 dirige el largometraje La noche de la ira. En varias ocasiones ha dirigido a estrellas del cine internacional. En 1989 dirige la película Sangre y arena protagonizada por Sharon Stone y basada en la novela homónima de Vicente Blasco Ibáñez. En 1991 rueda la comedia Los gusanos no llevan bufanda con Roddy McDowall, protagonista de El planeta de los simios, y Anthony Perkins, el mítico protagonista de Psicosis.

En 1993 dirige el largometraje Cautivos de la sombra, basado en el premio Nadal La otra orilla de la droga, de José Luis de Tomás. En 1995 dirige la película Demasiado caliente para ti, y en 1996 el largometraje para televisión Tu pasado me condena, ese mismo año realiza para TVE la serie Contigo pan y cebolla. En 1997 dirige para Antena3, la serie Arévalo & Cía, que repite en 1998 y 1999.

En 2000 realiza para la primera de TVE la serie Paraíso, que renueva en el 2001, 2002 y 2003. En 2002 dirige, también, el largometraje Pacto de brujas. En 2005-2006 dirige la película Rojo intenso. En 2007 dirige Humo y azahar.

Su hija, Bárbara, también es actriz de cine. En 2009 Javier Elorrieta edita su primer disco como intérprete publicado por el sello Autor, de título Ne me quitte pas, en el que repasa a ritmo de jazz clásicos de la canción francesa. En 2011 graba su segundo disco "Boheme - El amor perdido" en el mismo estilo.

En 2012 dirige la obra teatral Testigo de cargo de Agatha Christie. En ese mismo año, sale a la venta su tercer disco "Souvenir Souvenir", que mezcla la bossa nova, el jazz y el pop. En 2014 publica su cuarto disco "Temps d'aimer", donde vuelve a fusionar el jazz y la canción francesa.

En esta entrevista nos habla de la apasionante experiencia de dirigir a Anthony Perkins, protagonista de Psicosis, una de las películas más emblemáticas de la historia del cine.

¿Cómo llegó a dirigir a un actor tan icónico como Anthony Perkins y qué supuso la experiencia?

Todo empezó cuando José Frade me llamó para dirigir una película que en principio se llamaba NACKET TARGET (El blanco desnudo) y que acabó llamándose en España, por criterio del productor, LOS GUSANOS NO LLEVAN BUFANDA. Para este film Frade quería un reparto internacional que le permitiera seguir abriendo nuevos mercados fuera de España. Ya habíamos confirmado a Clayton Rohner como protagonista masculino y a Rody Macdowall, extraordinario actor inglés nacionalizado norteamericano, en otro de los papeles importantes.

Pero todavía faltaba un importante personaje. Una tarde Frade me dio la gran sorpresa, había logrado contratar a ANTHONY PERKINS. Para mí en principio fue una gran alegría, iba a dirigir a uno de los mejores actores del mundo. Al día siguiente y tras hablar con Clayton empecé a preocuparme, por que me dijo que Perkins, en América tenía fama de persona de muy difícil trato y de muy mal genio en los rodajes. Esto realmente empezó a inquietarme, sabía por experiencia que los actores norteamericanos no conocían nuestro cine y desconfiaban de venir a España a trabajar en nuestra industria. Por un lado, sentía una gran satisfacción al poder dirigir a Tony Perkins y por otro un gran desasosiego al pensar cómo iba a ser nuestra relación en el rodaje si verdaderamente era una persona tan difícil.

¿Cómo fue su relación personal con él?

Recuerdo que cuando llegó a Madrid, lo primero que pidió fue una entrevista personal conmigo, quería que estuviéramos él y yo solos y me citó en su hotel, El Meliá Castilla, a la mañana siguiente. Como se comprende a las 10 en punto de la mañana estaba en el lobby del hotel muy nervioso. Imaginaba que iba a ser una muy difícil entrevista con una figura mítica del cine y me preguntaba si yo estaría a la altura de sus preguntas. Subí a su habitación, llamé a la puerta y me abrió Anthony Perkins, alto, muy delgado, aún más de cómo lo recordaba y con un rictus muy serio. Me invito a entrar y a sentarme frente a una mesa donde había unos servicios de desayuno y me ofreció amablemente un café. Él mismo sirvió las dos tazas, hubo un corto silencio, que a mí me pareció larguísimo, luego me miró y empezó a hablar preguntándome sobre cómo veía la película y cómo iba a rodar sus escenas.

Se notaba que había dirigido, pues sus preguntas denotaban un alto conocimiento técnico. Yo había llevado unos storys y le contaba casi plano a plano las secuencias. Estuvimos conversando casi dos horas, al terminar su “interrogatorio”, me sonrió, mi tensión desapareció en ese momento, me tendió su mano y me dijo que nos veríamos en el rodaje. A partir de ese momento sólo puedo hablar bien de Anthony Perkins. Resultó una persona encantadora y dispuesto a colaborar en todo lo que le pedía dándome su opinión y aportando su experiencia para mejorar las cosas, siempre con un gran respeto y cierto es que me enseñó ciertos trucos en el rodaje que conocía por su gran experiencia en el cine a través de los años.

¿Era consciente de que rodaba con un mito del cine?

Desde luego que sí y debo añadir que para mí fue un honor trabajar con él, además de ser un magnífico actor fue una persona entrañable, como también lo fue Rody Macdowall. Colaborar con ellos fue una experiencia extraordinaria. Perkins estaba muy lejos de lo que me había comentado Clayton Rohner o a lo mejor había cambiado con el tiempo.

Perkins nunca pudo quitarse de encima el papel de Norman Bates, que lo inmortalizó...

Está claro que el papel de Norman Bates, le marcó de por vida. Además, su físico ayudaba a este tipo de películas de miedo en las que en muchos casos se le encuadró, pero él ha hecho películas fuera de estos personajes que a mí me han gustado mucho, por ejemplo el de PHAEDRA (Fedra) de Jules Dassin junto a Melina Mercouri y Raf Vallone o Goodbye Again, de Anatole Litvac, con Ingrid Bergman e Ives Montand…Este físico un tanto especial, cuando yo le conocí, nada tenía que ver con su carácter agradable y familiar, cuando estuvo en España, me consta que echaba mucho de menos a los suyos.

¿Qué es lo que hace que una película como Psicosis se convierta en un mito del cine?

Imagino que además de un trabajo muy bien hecho y original, el destino y por supuesto la suerte que suele estar cerca de los grandes éxitos. Psicosis, en su época fue impresionante, su visión de la psicopatía con la alteración de la personalidad y la grave pérdida del sentido de la realidad sorprendió al público y a la industria cinematográfica, y más siendo una película de bajo presupuesto. Nadie esperaba su gran éxito y sus nominaciones a los Premios Oscar. Creo que Hitchcock fue un verdadero maestro del suspense y consiguió con Psicosis uno de sus más grandes éxitos y Perkins tuvo mucho que ver con su interpretación del psicópata Norman Bates.

Usted también puede estar muy orgulloso de su cine y de haber rodado con los grandes...

Bueno yo he tenido la gran suerte de poder dirigir y sobre todo tratar a estos grandes actores, con los que ha hablado mucho de cine, pero también y para mí más importante, de la vida, de nuestro fondo humano, lo que he podido hacer también con magníficos actores españoles. Creo que debo agradecer a Frade la gran oportunidad que me dio. ¿Tuve suerte? ¿O fue el destino?