El Sur, la mejor película española jamás filmada. El Sur, la Arcadia de Erice. Mi Arcadia. Con sus delicados e inteligentísimos movimientos de cámara. Con la luz más bella jamás entrevista en el celuloide patrio, la crepuscular y diestra fotografía de José Luis Alcaíne obrando el milagro. Y, sin duda, con la secuencia más hermosa, dolorosamente hermosa, del cine. Español. Y mundial.

Infinito amor de padre, infinito amor de hija

Primer plano de Estrella. Los fascinados ojos, la vela, el acordeón arrancando las primeras notas del prodigioso pasodoble En er mundo. La silla vacía, el velo y la diadema de la primera comunión. Con el prodigioso movimiento de cámara hacia atrás, surge paulatinamente la familia de Estrella. Celebran ese indeleble día en la vida de Estrella. Ella  y su padre bailan al compás del antedicho pasodoble. Bailan y se miran a los ojos. Imperecedero amor de padre. Piedad filial de Estrella.

Todo el baile es un portentoso e hipnótico plano secuencia donde la cámara va siguiendo a Estrella (Sonsoles Aranguren) y a su padre (Omero Antonutti) mientras bailan, gira con ellos, extrae el alma de ambos y les acompaña hasta que finalmente se vuelve al plano inicial de la silla donde Estrella había dejado su diadema y su velo. Todo concluyendo donde empezó, simétrica precisión. Erice, el más grande.  

El mundo fue bello

Y es raro que nuestros ojos no se humedezcan. Los epítetos se agotan. Sublime, única, magistral. El Sur, siempre el sur. A pesar de Elías Querejeta. El sur, recordándonos que alguna vez el mundo fue bello. Muy bello. En fin.