Pablo Moreno es sin duda uno de los directores de cine católico más prolífico en los últimos años. A pesar de su corta edad, ya cuenta con un buen número de películas de temática religiosa que están gustando mucho y haciendo un gran bien. Recordemos trabajos como Un Dios prohibido, Poveda, Luz de Soledad y Red de Libertad....Esperemos que el Señor le conceda la gracia de poder realizar muchas más y pueda sacar adelante sus próximos proyectos.

Basada en hechos reales, descubre el recorrido de esa investigación que lleva a conocer la historia, pensamiento y auténticos hechos que llevaron a la acción al que fue arzobispo de Cuba y posteriormente, confesor de la Reina Isabel II.

¿Por qué se dedicó a hacer cine de temática religiosa?

No formaba parte de ningún plan, simplemente surgió un día viendo una película sobre Teresa de Calcuta en casa. Me emocionó mucho, comprendí en ese momento el significado de la vocación y pensé que mi camino podría ir en esta dirección. Hago muchas otras cosas y desde mi empresa hemos tocado distintas temáticas, pero este tipo de cine es especial para nosotros y le damos un trato privilegiado.

¿Falta en España una industria de cine católico y una apuesta por el cine religioso, como en Italia por ejemplo?

Sí, se echa en falta algo de infraestructura y apoyo. A veces nos sentimos muy solos. También hace falta formar audiencias, si haces una película, necesitas al espectador, necesitas que la gente vaya al cine a verla, eso supone cerrar el círculo, porque las películas se hacen para ser vistas y disfrutadas por alguien. Si no hay espectadores, los cines y plataformas, es decir los lugares dónde se pueden encontrar habitualmente las películas entienden que no son suficientemente relevantes y no te programan. Además, para que haya una industria, las producciones tienen que ser mínimamente rentables, y que se recaude lo suficiente para poder seguir haciendo más, contando más historias, generando puestos de empleo y riqueza. Sin espectadores, todo esto no es posible.

¿Qué supuso para usted el estreno de la película Claret después de las restricciones?

Fue algo muy emocionante, la película se tenía que haber estrenado hace un año, pero por la pandemia y las restricciones no pudimos ponerla casi en ningún sitio. Nos sentimos muy afortunados de poder llegar a las salas, sabemos y somos conscientes que la situación hoy día no es como la de hace cuatro años cuando estrenamos nuestra anterior película, pero nuestra apuesta por estrenar en salas es firme, queremos contribuir, como están haciendo muchos otros a estrenar en tiempos de pandemia. La cultura es necesaria, nos ha mantenido cuerdos durante los confinamientos, hay que apostar por su continuidad. Además ir al cine es seguro.

¿Qué supone para usted el hecho de que sea candidata a los premios Goya?

Bueno, ser candidatos es poca cosa, yo lo veo como un reconocimiento general de la propia industria, estamos y cumplimos con las normas para poder competir en los Goya, otra cosa sería estar nominados, eso es casi como un premio. Siempre hace ilusión mandar tu película a la Academia, aunque no seas nominado.

¿Puede ser esta película un punto de inflexión en una ya sólida trayectoria?

Sin duda, esta película es un gran esfuerzo por contar una gran historia de la mejor manera posible, con los medios que tenemos. La película Un Dios prohibido nos marcó y cambió como empresa y profesionales, con Claret hemos dado un giro en la forma de producción, comenzando una nueva etapa, donde comenzamos a contar historias más grandes y complejas.

¿Por qué decidió rodar la vida del Santo misionero?

Tenemos una gran relación con los Misioneros Claretianos, desde Un Dios prohibido nos sentimos un poco Claretianos también nosotros, en un momento dado les hicimos la propuesta de hacer una película sobre Claret y la idea les gustó.

¿Le tiene devoción personal?

Ahora sí, antes apenas lo conocía. Mientras estuve escribiendo el guion lo estuve buscando, intentando encontrarme cara a cara con el santo, investigué mucho y casi desespero. Un día me encontró él a mí, yo iba haciendo mi camino y él me salió al paso... Cuando descubrí quién era el verdadero Claret sentí vértigo, es todo un apóstol, intelectual, misionero, luchador por la justicia, en resumidas cuentas, un tipo de categoría.

Un obispo dispuesto a dar la vida por defender la verdad.

Sí. Dio todo cuanto poseía por defenderla, con naturalidad y talento, sin complejos, con cariño y respeto.

¿Qué puede aportar su vida y legado al hombre de hoy?

Claret es toda una declaración de intenciones, hay elementos de su espiritualidad, de su forma de ver el mundo que hoy día tienen mucha vigencia, su lucha contra la esclavitud, contra el racismo, sus deseos de culturizar a la gente, de ilustrarla en medio de unas circunstancias como las del siglo XIX, un siglo terrible, que casualmente me parece que guarda un paralelismo con nuestros tiempos y circunstancias actuales.

¿Por qué recomendaría ir a verla?

Es una película distinta, nos descubre a un personaje fascinante, y nos adentra en unos hechos que son muy desconocidos para la mayoría de los espectadores. Visualmente es muy bella, y los actores han hecho un trabajo fantástico.