Potente documental que nos permitirá comprender, escudriñar  y  realizar un análisis razonable, prudente y sereno sobre lo que está acaeciendo con respecto a la PLANDEMIA, no solo a nivel nacional sino a nivel mundial.

Versión oficial, por los suelos

Por el clarividente docu aparecen María José Martínez Albarracín (Catedrática en Procesos y Diagnósticos Clínicos), José Antonio Campoy (Periodista y director de excelente revista  Discovery DSalud), Luis De Miguel Ortega (abogado y enfermero) de Scabelum y la doctora Natalia Prego representando a Médicos por la Verdad - España. Allí veremos cómo, bajo absurdos, tramposos y falsarios pretextos sanitarios, nuestros derechos y libertades fundamentales están siendo triturados. Y, ojos que se irán abriendo paulatinamente, colegiremos que todas las autoridades – militares y civiles, nacionales e internacionales, gobierno y oposición - ejercen el terrorismo de Estado (y más allá), arremetiendo consciente y deliberadamente contra su inerme población.

Y, por mucho que se esfuercen los embusteros censores de Maldita.es, vano y patético empeño, a través del docu se aclara lo sabido. Las PCR son una estafa. Si el Sars- CoV- 2 no existe, nada pueden detectar. Y si existiese, los cacareados test son altamente inespecíficos para detectarlo. O el vínculo tan estrecho entre la vacuna gripal (con su letal detergente Polisobarto) y los ancianos muertos en marzo y abril. Y la correlación - no causalidad, de momento - entre la 5G y la espectral enfermedad. O la audacia de los forenses italianos que detectaron, en algunas autopsias, que ni virus ni nada de nada. Solo trombos de origen indefinido (pues nada, Maldita, a definir su génesis). Y, por supuesto, la otra gran estafa contemporánea. El inexistente VIH causante del fantasmático Sida, ese gran montaje ochentero.

Maldita.es, no llegáis ni a bufones

Todas las grotescas contra-argumentaciones de Maldita.es, aparte de muy embrolladas, son enunciados puramente performativos. Las cosas son porque sí, por el mismo hecho de expresarlas. El acto performativo posee rasgos de dimensiones casi teológicas: creación a través de la palabra. Y Dios dijo y se hizo. John Langshaw Austin, filósofo del lenguaje en su obra Cómo hacer cosas con palabras, lo explica muy bien. Su celebérrima teoría de los actos de habla. Austin llama enunciado performativo al que no se limita a describir un hecho - ni siquiera se requiere que exista tal hecho- sino que por el mismo hecho de ser expresado realiza el hecho.


Reitero, toda la contra-argumentación de Maldita es puramente performativa. Basándose en untados e interesados expertuzos que dicen - SIN PRUEBAS- que algo es. Con sus esclavos mediáticos, los malditos por ejemplo, barnizando el asunto. Y bruñendo glandes. El vínculo entre Poder y Lenguaje, impresionante asunto. “La cuestión –insistió Alicia– es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes. –La cuestión –zanjó Humpty Dumpty– es saber quién es el que manda…, eso es todo”.

Anticiencia, vamos. Altamente recomendable el docu. Y la contra-argumentación de Maldita también, para descojonarse un ratito. En fin.