Esteban Massana es el fundador, director y uno de los profesores de Aula 51, una escuela de locución y doblaje en la ciudad de Madrid. Que es uno de los profesionales más reconocidos y de larga trayectoria en España en el ámbito profesional de la locución y el doblaje, es un hecho. Hay que conocerle para saber que es además un excelente comunicador y un magnífico profesor.

 

Su trato es insuperablemente humano: cada vez que hablas con él te presta toda su atención, te sientes escuchado, respetado y aceptado. Ésta es una experiencia hoy día inusual, que recuerda a valores y evolución, alma.

Gracias a su temperamento tranquilo, su autocontrol, sus modales, la forma tan civilizada en que se dirige a cada persona, y su postura realista, sensata y responsable ante las situaciones, es un auténtico placer estar cerca de él, hablarle, y una oportunidad didáctica el escucharle y observarle.

 

La primera vez que conversamos fue por teléfono: como ocurre en casi todos los primeros acercamientos, tratamos un tema oficial (no por ello superficial), y no hubo contenido emocional. Pero sentí provenir de él, desde el otro lado de la línea y encontrándose su cuerpo a 300 km. del mío, más aceptación y calidez de las que experimento en carne y hueso con varias personas con las que llevo años intercambiando palabras (la comunicación es algo distinto).

 

Gracias a su alta inteligencia emocional, Esteban Massana sólo necesita unos segundos para saber frente a qué clase de persona se encuentra. Su comportamiento y discurso son estables, identitarios, pero cargados de matices que varían en función de la persona junto a la que se halla, con el fin de lograr que la comunicación sea lo más eficiente y fértil posible. También utiliza su inteligencia emocional para comprender al alumno de forma completa, y ayudarle a mejorar.

 

De los cientos de profesores, catedráticos, instructores, entrenadores y monitores que he conocido, Esteban Massana es el preceptor que ha ofrecido los comentarios más positivos y útiles, constructivos. Me maravilló que en un curso intensivo de tres días, cada pocos segundos sin excepción ofreciera a cada uno de los doce alumnos presentes, un consejo, apunte o corrección (preciso y personalizado), que incluso una persona con un listón tan alto como el mío, juzgó idóneo.

Ojalá los enseñantes de cualquier ámbito y nivel tuvieran la mitad de deseos que él de esforzarse, de mirar a los ojos al pupilo y ofrecer algo valioso y recordable. Ojalá abundase siquiera una parte de su dedicación y amor por el magisterio.

 

Miguel Ángel García es uno de los profesores de la escuela. Me he comunicado por escrito con él en varias ocasiones tras conocernos en

persona en una de sus clases. Su amabilidad ha sido continua, me ha ofrecido varios consejos, siempre certeros, que no he encontrado en otros lugares o personas y han resultado auxiliadores.

 

La escuela Aula 51 es fantástica por la amplitud y especificidad de enseñanzas que ofrece dentro del sorprendentemente amplio mundo de la locución y el doblaje, así como la frecuencia con que se ofertan. El local tiene un tamaño ideal, se utiliza tecnología de última generación, y el mobiliario es profesional, moderno y estéticamente agradable.

 

Mª Eugenia, la persona con quien siempre he hablado por teléfono y correo electrónico para solicitar información, ha sido invariablemente educada y eficiente en su cometido, lo cual debería ser la norma, pero es en realidad la excepción.

Con muchas empresas uno tiene que, absurdamente, esforzarse para entregarles su dinero, y es ignorado u olvidado con frecuencia. Mª Eugenia cuida de los clientes, se acuerda de cada uno de ellos, por lo que uno puede dejar cualquier tarea en sus manos y despreocuparse.