Parte del público gritando, algunos brincando de sus asientos y otros llevándose las manos a la cara en estado de shock. Esa fueron algunas de las  reacciones que tuvieron  los espectadores cuando el actor Justus D. Barnes rompió, por primera vez en la historia del cine, la Cuarta Pared y lo hacía disparando a con su revólver a la cámara, creando el efecto de disparar al público. Fueron seis descargas  que pasaron a los anales de la historia del séptimo arte. Corría el año 1903 y Edwin S. Porter rodó “Asalto y robo de un tren” filme considerado como el primer wéstern de todos los tiempos. Esta película no solo fue vanguardista por los dos detalles aludidos antes, puesto que conjuntamente  planteó un desarrollo descriptivo y una tensión dramática desconocidas hasta el momento, ya que Porter acopló el lenguaje cinematográfico de forma coherente, articuló acciones de forma paralela proveyendo de  tensión dramática a la misma acción. Además,  con los encuadres de la cámara consiguió un fuerte   realismo en las escenas y todo ello utilizando historias de actualidad, basándose en hechos reales, porque en aquella época era habitual ver como  algunas bandas de forajidos intentaban robar  convoyes como, en 1900, en el famoso robo frustrado  del tren de Fairbank.

No es de extrañar que “Asalto y robo de un tren” fuera declarada en 1990, por la Biblioteca del  Congreso de los EE.UU, como una película cultural e histórica y por lo tanto elegida para su conservación por  el National Film Registry.