Quede notorio que este escrito no ha sido obra de un madridista, más sí de un profundo admirador de los triunfadores y las personas con éxito en sus respectivas empresas (en el sentido amplio del término). En al ámbito deportivo no cabe albergar la menor duda acerca de la certeza de la consideración del Real Madrid como la empresa más exitosa e influyente, no sólo de hogaño, sino de todas las épocas.

Ello ha sido prefigurado por el Madrid de don Santiago Bernabéu —acaso la personalidad deportiva más importante de la historia—, bajo cuya dirección el club blanco, representante de la España que occidente y el comunismo intentaron hundir en la autarquía, alcanzó unos éxitos que por su naturaleza serían imposibles de igualar.

Ya en la década de los 1960, el Real Madrid, se instituiría la institución deportiva con mayores logros a nivel europeo, en los deportes que de mayor popularidad gozan a nivel global, el fútbol y el baloncesto.

El Real Madrid es, por tanto, un club que no podía haberse convertido en un club-efeméride, y volvería a dominar el mundo en los últimos años del pasado milenio, y los primeros del actual, lo que convirtió al Real Madrid en el club más importante del siglo XX.

Conociendo los resultados económicos y deportivos en el correr de los dos decenios de lo que llevamos de siglo XXI, probablemente estaríamos en lo cierto si presagiáramos que el Madrid será el club más importante también de esta centuria.  Y es que el club de Chamartín ha vuelto a acometer una gesta que, hasta tan sólo seis años se pensaba imposible, y que todos recordamos perfectamente.

Todo lo expuesto en los párrafos anteriores no se hubiera podido llevar a cabo sin una gestión como la que ha caracterizado al Real Madrid; una gestión impecable, modelo a seguir para todos los clubes, y que ha colocado al club en el número uno en ingresos en el 2019, y tras haberlo logrado en varias ocasiones a lo largo de los últimos lustros.

La eficacia de la gestión del Real Madrid se patentiza también en el hecho de ser la institución blanca el club menos afectado por la crisis del Coronavirus; una crisis esta última en que también se ha puesto de manifiesto la laboriosidad, fortaleza mental y constancia de los jugadores y equipo técnico del club, y que fueron los únicos factores a los que se debe atribuir el triunfo final en la liga, el cual por sí mismo inspirará a miles de los millones de madridistas repartidos por todo el planeta, y que conforman la comunidad de seguidores más grande del mundo.

Es propio de un gran club tener una afición que sea un modelo para los fans del resto instituciones futbolísticas. Tras la victoria en Granada, los madridistas dieron un ejemplo de civismo, sin parangón en las demás comunidades de aficionados de los clubes occidentales —aquí cabe destacar la labor de la Policía Municipal de Madrid y la de los demás cuerpos de seguridad del estado—.

Todo esto os convierte en la institución deportiva más grande del mundo.

Enhorabuena madridistas. ¡A por la decimocuarta!